Camino Natural Vía Verde del Aceite en Jaén

Camino Natural Vía Verde del Aceite (Jaén)Vías Verdes

La antigua vía de tren andaluza que hoy recorren miles de senderistas entre túneles y estaciones fantasma

La Vía Verde del Aceite, construida sobre el histórico «Tren del Aceite», ha convertido antiguas infraestructuras ferroviarias abandonadas en una de las grandes rutas rurales del sur de España

Durante décadas, por aquellas vías circularon vagones cargados de aceite, viajeros y mercancías atravesando el corazón del olivar andaluz. Hoy, donde antes sonaban locomotoras, solo se escucha el ruido de bicicletas, pasos de senderistas y el viento golpeando los olivares interminables de Jaén y Córdoba.

La antigua línea ferroviaria Linares-Puente Genil, conocida popularmente como el «Tren del Aceite», vive desde hace años una inesperada segunda vida convertida en una de las rutas verdes más extensas y singulares de Andalucía. Túneles excavados en roca, viaductos metálicos del siglo XIX y estaciones ferroviarias olvidadas forman hoy parte de un recorrido que atrae cada año a miles de visitantes.

La actual Vía Verde del Aceite discurre durante unos 128 kilómetros entre Jaén y la antigua estación de Campo Real, en Puente Genil, siguiendo el trazado ferroviario construido entre finales del siglo XIX y principios del XX para transportar principalmente aceite de oliva hacia los puertos andaluces.

Lo que durante décadas fue una infraestructura abandonada tras el cierre definitivo de la línea en los años 80 se ha transformado poco a poco en uno de los grandes símbolos del turismo rural y del cicloturismo en el interior andaluz.

Del «Tren del Aceite» al turismo rural

La línea ferroviaria comenzó a construirse en 1879 y terminó convirtiéndose en un eje clave para la salida comercial del aceite de oliva producido en Jaén y Córdoba. De ahí nació precisamente el apodo con el que acabaría siendo conocida durante generaciones: el «Tren del Aceite».

El trazado obligó a levantar importantes obras de ingeniería para atravesar la complicada orografía del interior andaluz. Todavía hoy sobreviven viaductos metálicos diseñados por discípulos de Eiffel, antiguos puentes ferroviarios y túneles que siguen sorprendiendo a quienes recorren la ruta.

Con el progresivo abandono del ferrocarril rural y el cierre definitivo de la línea en 1985, muchas de aquellas infraestructuras quedaron durante años prácticamente olvidadas entre olivares y estaciones vacías.

Décadas después, la recuperación del trazado como vía verde ha permitido rescatar parte de ese patrimonio ferroviario y convertirlo en un nuevo motor turístico para numerosos municipios del interior andaluz.

Túneles, viaductos y estaciones

Uno de los grandes atractivos de la ruta es precisamente esa sensación de recorrer una infraestructura suspendida entre pasado y presente.

A lo largo del itinerario aparecen antiguas estaciones ferroviarias rehabilitadas como alojamientos rurales, áreas de descanso o pequeños puntos de encuentro para senderistas y ciclistas. Otras permanecen prácticamente detenidas en el tiempo, rodeadas únicamente por olivares y silencio.

La ruta atraviesa además algunos de los paisajes más reconocibles del interior andaluz. El llamado «mar de olivos» acompaña gran parte del recorrido mientras túneles y viaductos recuerdan constantemente el origen ferroviario del camino.

El antiguo tráfico de mercancías ha sido sustituido ahora por un flujo constante de ciclistas, caminantes y turistas que buscan una forma distinta de descubrir la Andalucía interior, lejos de las grandes ciudades y del turismo masivo de costa.

Segunda vida de una Andalucía olvidada

La transformación de la Vía Verde del Aceite refleja también el intento de muchas zonas rurales por reinventarse alrededor del turismo sostenible y el patrimonio histórico.

Los municipios atravesados por la ruta han ido incorporando poco a poco servicios turísticos, alojamientos y espacios ligados al cicloturismo y al senderismo.

En paralelo, distintas administraciones continúan impulsando proyectos de recuperación ambiental y mejora del trazado. Uno de los últimos ejemplos es el programa «Renaturavía», destinado a reforzar la biodiversidad y renaturalizar parte del recorrido mediante nuevas plantaciones y actuaciones medioambientales.

Mientras tanto, la antigua vía férrea sigue atravesando olivares, túneles y estaciones fantasma convertida en algo muy distinto a lo que imaginaron quienes la construyeron hace más de un siglo.

Porque allí donde antes circulaba un tren cargado de aceite, hoy sobreviven algunas de las imágenes más silenciosas y auténticas de la Andalucía rural.

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