El Cerro del Espíritu Santo, emplazamiento de la antigua Vera destruida por el terremoto en 1518

El Cerro del Espíritu Santo, emplazamiento de la antigua Vera destruida por el terremoto en 1518Víctor Visiedo

El pueblo de Almería que desapareció tras un terremoto y tuvo que volver a levantarse desde cero

El seísmo de 1518 arrasó la antigua Vera, causó alrededor de 150 muertes y obligó a construir una nueva ciudad en otro emplazamiento que aún perdura cinco siglos después

Hay pueblos que nacen junto a un río, alrededor de una fortaleza o al abrigo de una ruta comercial. La actual Vera nació de una tragedia.

Antes de ocupar el lugar donde hoy se encuentra, la ciudad se alzaba sobre el actual Cerro del Espíritu Santo, una posición estratégica desde la que se dominaba buena parte de la costa levantina almeriense. Allí vivían los vecinos de la antigua Bayra, una población repoblada por cristianos tras la conquista castellana del Reino de Granada.

Nada hacía presagiar que aquella comunidad estaba a punto de sufrir uno de los mayores desastres naturales de la historia andaluza. Sin embargo, la tradición local y algunos testimonios recogidos posteriormente hablan de fenómenos extraños durante los meses previos: campanas que sonaban sin explicación aparente o norias que se movían solas en distintos puntos de la comarca.

La noche del 9 de noviembre de 1518, poco antes de la medianoche, la tierra comenzó a temblar con una violencia exagerada. Los estudios históricos sitúan aquel seísmo entre los más devastadores registrados en el sureste peninsular, con una intensidad capaz de destruir completamente una ciudad.

Una noche de destrucción

La mayoría de los habitantes dormían cuando llegó el primer gran temblor. Las viviendas, construidas en muchos casos sobre estructuras antiguas y poco resistentes, se derrumbaron en cuestión de segundos.

Los testimonios conservados describen escenas de auténtico caos. Familias enteras quedaron atrapadas bajo los escombros mientras los supervivientes intentaban rescatar a vecinos y parientes entre la oscuridad y el polvo.

La destrucción fue prácticamente total. Las cerca de doscientas viviendas de la ciudad quedaron arrasadas, al igual que las murallas y la alcazaba que coronaba el cerro. Los investigadores estiman que unas 150 personas perdieron la vida, una cifra enorme para la población de la época.

Por si fuera poco, un segundo temblor terminó de hundir las construcciones que todavía permanecían en pie. Los supervivientes tuvieron que improvisar refugios fuera de la ciudad mientras convivían con otro temor constante en aquella época: los ataques de los corsarios berberiscos que actuaban en la costa mediterránea.

La antigua Vera había quedado convertida en un enorme campo de ruinas.

El nacimiento de la Vera actual

La magnitud de los daños llevó a las autoridades a tomar una decisión inédita: abandonar definitivamente el emplazamiento original y fundar una nueva ciudad en otro lugar.

La reconstrucción se realizó en una zona más favorable, junto a la conocida Fuente Chica. Allí comenzó a levantarse una población completamente nueva, diseñada con criterios urbanísticos mucho más modernos para la época. Calles rectas, una distribución ordenada y un recinto defensivo adaptado a las necesidades del momento marcaron el nacimiento de la Vera que ha llegado hasta nuestros días.

Mientras tanto, el antiguo asentamiento quedó abandonado para siempre en el Cerro del Espíritu Santo.

El cerro que guarda secretos de Bayra

Más de cinco siglos después, aquel cerro sigue dominando el paisaje veratense. A simple vista parece solo una elevación coronada por la imagen del Sagrado Corazón, pero bajo la tierra permanecen los restos de una ciudad desaparecida que la arqueología continúa investigando.

La actual Vera mira cada día hacia ese lugar donde comenzó su historia. Un espacio que recuerda cómo un terremoto cambió para siempre el destino de una de las localidades más importantes del Levante almeriense.

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