Carrera del Agua de Lanjarón
El pueblo de Granada donde miles de personas acaban empapadas cada noche de San Juan
Lanjarón se prepara para recibir a cerca de 20.000 visitantes en una edición histórica de su popular Carrera del Agua, que estrena este año la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional
La noche más corta del año tiene un significado especial en muchos rincones de España, pero pocos lugares la viven con la intensidad de Lanjarón. Este municipio de la Alpujarra granadina se transforma cada 23 de junio en el escenario de una de las celebraciones más singulares del país, una fiesta en la que el agua sustituye al fuego como principal protagonista y donde miles de personas terminan completamente empapadas antes de la medianoche.
La conocida Carrera del Agua se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de las fiestas de San Juan en Andalucía. Este año, además, la cita llega con un importante reconocimiento institucional tras haber sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, una distinción que refuerza su proyección fuera de Granada y que podría atraer a unos 20.000 visitantes.
De una tradición a una fiesta
Los orígenes de esta celebración se encuentran en una antigua costumbre vinculada a la noche de San Juan. Mientras en muchas localidades costeras la tradición consistía en lavarse la cara con agua de mar para atraer la buena suerte, en Lanjarón los vecinos recurrían a las abundantes fuentes del municipio.
Con el paso de los años, aquella sencilla práctica fue evolucionando hasta convertirse en una auténtica fiesta colectiva. Lo que comenzó como un gesto simbólico acabó derivando en una gigantesca batalla de agua que reúne cada año a miles de personas llegadas de distintos puntos de Andalucía y del resto de España.
La oficialización de la Carrera del Agua en 1980 marcó un punto de inflexión. Desde entonces, la celebración no ha dejado de crecer hasta convertirse en uno de los principales atractivos turísticos de la comarca.
Una batalla de agua con sello
Cuando cae la noche del 23 de junio, las calles de Lanjarón se llenan de participantes armados con cubos, pistolas de agua, globos y cualquier recipiente capaz de almacenar unos litros más para la batalla.
Pese a su nombre, no existe ninguna competición. La denominada Carrera del Agua es, en realidad, una celebración colectiva en la que vecinos y visitantes corren por las calles intentando mojar, o evitar ser mojados, aunque lo habitual es que todos terminen completamente empapados.
La organización ha incorporado además medidas para aprovechar el agua utilizada durante la fiesta. Parte de ella se recoge posteriormente para destinarla al riego, una fórmula que busca mantener viva la tradición sin renunciar a un uso responsable de un recurso especialmente valioso.
Mucho más que una noche de San Juan
La fiesta no se limita únicamente a la batalla de agua. Durante toda la jornada se desarrollan actividades dirigidas a vecinos y turistas, con propuestas culturales, gastronómicas y musicales que llenan de ambiente el municipio.
Uno de los momentos más curiosos tiene lugar por la mañana con los tradicionales juegos populares relacionados con otro de los productos emblemáticos de la zona: el jamón de la Alpujarra. A ello se suman conciertos, sesiones musicales y espectáculos pirotécnicos que prolongan la celebración hasta bien entrada la madrugada.
Para muchos participantes, sin embargo, la fiesta no termina ahí. Al día siguiente, numerosos vecinos continúan las celebraciones participando en la romería dedicada a San Juan Bautista, patrón de Lanjarón.
Con la reciente declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, el municipio afronta una edición que aspira a marcar un antes y un después en la historia de una celebración que ha sabido conservar su esencia popular mientras se convertía en uno de los grandes reclamos festivos del verano andaluz.