El tranvía en su entrada en la montaña

El tranvía en su entrada en la montañaArchivo histórico

La historia del tranvía que subía hasta Sierra Nevada y que muchos recuerdan

Durante casi medio siglo, un singular ferrocarril eléctrico permitió a miles de viajeros recorrer el valle del Genil camino de Sierra Nevada. Fue una de las grandes obras de ingeniería de la Granada del siglo XX y un símbolo de una época que todavía despierta nostalgia entre los granadinos

Mucho antes de que existiera la actual carretera de acceso a Sierra Nevada y décadas antes de que el esquí se popularizara en España, Granada contaba con un medio de transporte que parecía adelantado a su tiempo. Se trataba del conocido como Tranvía de la Sierra, una línea ferroviaria que unía la capital con las puertas de la alta montaña y que se convirtió en uno de los proyectos turísticos más ambiciosos de la época.

Durante años, sus característicos vagones eléctricos recorrieron un paisaje espectacular entre puentes, túneles y barrancos, acercando Sierra Nevada a miles de viajeros cuando desplazarse hasta la montaña era todavía una auténtica aventura.

El sueño de llevar Granada a la montaña

La idea nació a comienzos del siglo XX de la mano del empresario y aristócrata Julio Quesada Cañaveral, duque de San Pedro de Galatino, impulsor también de otros grandes proyectos turísticos de la provincia. Su objetivo era acercar Sierra Nevada a visitantes y excursionistas siguiendo el modelo de las estaciones alpinas europeas que triunfaban entonces en países como Suiza.

Las obras comenzaron en la década de 1920 y, tras años de trabajo, el primer tramo fue inaugurado en febrero de 1925. A partir de ese momento los viajeros podían salir desde Granada y adentrarse en el corazón de la montaña a bordo de uno de los ferrocarriles turísticos más innovadores de España.

El proyecto estaba pensado no solo para transportar pasajeros, sino también para impulsar el turismo de naturaleza y favorecer el desarrollo económico de toda la zona.

Túneles, puentes y paisajes inolvidables

El recorrido seguía buena parte del valle del río Genil atravesando algunos de los paisajes más espectaculares de la provincia.

A lo largo del trayecto, los viajeros cruzaban numerosos puentes y túneles excavados en la roca mientras contemplaban el ascenso progresivo hacia Sierra Nevada. El tranvía llegó a convertirse en una atracción por sí mismo, ya que muchas personas realizaban el viaje simplemente para disfrutar de las vistas.

Las estaciones de Pinos Genil, Güéjar Sierra o Maitena formaron parte durante décadas de la vida cotidiana de numerosos vecinos y visitantes. Desde algunos de estos puntos se continuaba posteriormente hacia hoteles de montaña y zonas de recreo que comenzaban a consolidar la oferta turística de Sierra Nevada.

El final de una línea que aún se recuerda

Pese a su enorme popularidad, el tranvía tuvo que afrontar dificultades económicas durante gran parte de su existencia. Los cambios en los sistemas de transporte, la mejora de las carreteras y el crecimiento del automóvil acabaron reduciendo progresivamente su importancia.

Finalmente, el servicio dejó de funcionar en enero de 1974, poniendo fin a casi cincuenta años de historia ferroviaria entre Granada y Sierra Nevada. Parte de su antiguo trazado desaparecería después con la construcción del embalse de Canales, aunque todavía hoy pueden encontrarse numerosos vestigios de aquella infraestructura.

Cien años después de su inauguración, el recuerdo del Tranvía de la Sierra sigue muy presente en municipios como Güéjar Sierra, donde todavía se conservan restos del recorrido y continúa vivo el debate sobre la recuperación de parte de aquel histórico trayecto que marcó una época en Granada.

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