Pepe Solá, capitán del barco Fénix, en Sanlúcar de Barrameda

Pepe Solá, capitán del barco Fénix, en Sanlúcar de Barrameda

Cádiz

A la segunda vuelta al mundo va la vencida: El Fénix zarpa de Sanlúcar para culminar su homenaje a Elcano

Pepe Solá vuelve para rematar su aventura después de que un tifón destrozara su anterior velero en 2023

Pepe Solá es de la opinión de que, por más trabas que uno se encuentre, «hay que acabar lo que se empieza». En 2022, este navegante y aventurero zarpó con el velero Pros desde Sanlúcar de Barrameda para replicar, quinientos años después, la primera vuelta al mundo que dio Juan Sebastián Elcano en 1522.

Aquel periplo tocó a su fin en la isla de Guam, en el océano Pacífico. Un supertifón acabó por hundir la embarcación en mayo de 2023. Todo parecía ir contra Solá, presidente de la Asociación Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores Españoles e impulsor del proyecto: «Nos pilló primero una pandemia, después unos problemas técnicos importantes, la guerra en Ucrania y después el supertifón», recuerda.

Ahora, Solá y la tripulación de su nuevo velero, El Fénix (nombre nada casual) vuelven a intentarlo. La embarcación de 21 metros y dos palos zarpó ayer de Sanlúcar de Barrameda para circunnavegar el orbe y regresar, Dios mediante, a este mismo punto en 15 o 16 meses. Solá espera no encontrar tantos «infortunios» como en la anterior ocasión.

De vuelta en 2027

Por lo pronto, el pistoletazo de salida se celebró bajo la lluvia. «Los retos son siempre los mismos, nosotros planificamos, nosotros prevemos y luego la naturaleza dispone», señala Solá. El velero pasará por puertos emblemáticos como San Juan de Puerto Rico, Cartagena de Indias, Canal de Panamá, Hawai, Mactan (isla de Filipinas en la que murió Magallanes), Tidore y Ternate, con llegada prevista a Sevilla en el primer trimestre de 2027.

El Fénix llegó a Sanlúcar este mes tras ser trasladado desde la marina de Valencia. Además de la aventura, la pedagogía es otra de las motivaciones de la tripulación. «Nos mueven profundamente dos pasiones. Por un lado, somos grandes aficionados a la navegación porque la sensación de libertad que se experimenta surcando el mar a vela es algo indescriptible; es una vivencia que hay que sentir personalmente para comprenderla. Por otro lado, nos duele comprobar lo poco que nuestro país aprecia a su historia», explica el capitán.

Para Solá, «nos motiva la idea de que, además de disfrutar de nuestra gran afición, podamos también aportar nuestro granito de arena para revertir esta tendencia. Unir el placer de navegar con la contribución a nuestra cultura histórica sería, sencillamente, estupendo». Les queda por delante más de un año de singladura, cinco siglos después de aquellos intrépidos que dieron por primera vez la vuelta al mundo. En ambos casos, Sanlúcar será el alfa y el omega.

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