Vista del peñón de Gibraltar desde la Verja
'Gibrexit'
La verja de Gibraltar afronta su final entre dudas sobre el futuro tratado y nuevos controles Schengen
El acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar prevé la implantación del nuevo Sistema de Entradas y Salidas de la UE
Cuando se consumó el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el 1 de enero de 2021, la colonia de Gibraltar quedó fuera del espacio Schengen y en un limbo jurídico del que espera salir con la firma inminente de un tratado que supondrá el derribo de la Verja –la barrera física que separa el Peñón y La Línea de la Concepción– y nuevos controles fronterizos.
El acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar prevé la implantación del nuevo Sistema de Entradas y Salidas (EES, por sus siglas en inglés) de la UE, que sustituye los sellos manuales de pasaporte por registros digitales de datos biométricos –básicamente, huellas dactilares y captura de imágenes faciales– de ciudadanos de terceros países.
El Gobierno colonial, liderado por el laborista Fabián Picardo, ha confirmado que los residentes del Peñón quedarán excluidos de estos controles, que las autoridades españolas comenzarán a realizar en la Verja el próximo 30 de marzo, Lunes Santo, a la espera de que el acuerdo de Gibraltar sea ratificado por el Parlamento Europeo, el británico y también el llanito. El gabinete ministerial de Picardo ya ha dado su visto bueno al texto.
El reglamento comunitario que regula el EES entró en vigor el pasado 12 de octubre, con un periodo de implantación progresiva de seis meses, con el objetivo de que esté plenamente operativo para el próximo 10 de abril. España decidió adelantar la aplicación en puestos estratégicos y aeropuertos para evitar colapsos durante la Semana Santa y asegurar una implementación estable antes del fin del periodo transitorio.
Por su parte, Gibraltar construye una oficina junto al aeropuerto, equidistante entre territorio colonial y La Línea, donde operarán agentes de Frontex (UE), fuerzas españolas y gibraltareñas realizando controles secundarios solo cuando sea estrictamente necesario, en los casos que no superen los filtros normales. Se espera que un número reducido de viajeros precise de estas verificaciones adicionales. En el Peñón llaman a esta instalación Schengen shack (Caseta Schengen).
Sin embargo, como el Gobierno colonial no puede garantizar que esta oficina esté completamente operativa para el 10 de abril, en paralelo se trabaja en un espacio provisional en el aeropuerto que sus fuerzas de seguridad compartirán con las españolas como parte de los nuevos controles Schengen. El fiscal general de Gibraltar, Michael Llamas, ha afirmado que el «objetivo es tener las infraestructuras provisionales listas antes del 10 de abril y completar las instalaciones conjuntas en los meses posteriores».
Habrá una oficina equidistante entre territorio colonial y La Línea para casos que no superen los filtros normales
El ministro principal del Peñón, Fabián Picardo, ha garantizado a los agentes de Aduanas de Gibraltar que «no se producirán pérdidas de puestos de trabajo en ningún ámbito de la administración pública como consecuencia de este acuerdo», añadiendo que «los gibraltareños pueden tener la certeza de que este Tratado garantiza un futuro seguro y próspero para nuestra comunidad y salvaguarda plenamente nuestras líneas rojas en materia de soberanía, jurisdicción y control».
Por su parte, el viceministro principal de Gibraltar, el liberal Joseph García, ha señalado que «los preparativos operativos y prácticos avanzan en paralelo a la redacción final del texto legal» del futuro tratado y que «el desarrollo del área de controles de segunda línea en el aeropuerto, junto con la tecnología que la respalda, es esencial para garantizar un movimiento transfronterizo ágil y eficiente».
La Verja registra hasta 30 millones de movimientos anuales de ida y vuelta, un volumen que pone en perspectiva la dimensión de una medida –su derribo– que va mucho más allá de la libre circulación de personas y mercancías entre La Línea y la colonia, al fructificar un acuerdo que no cuestiona la soberanía de Gibraltar, una reivindicación histórica de España.