Montero no se impone en Cádiz: su mano derecha López Gil irá como número 3 al Parlamento
Elecciones 17-M
Los sofocos de Montero: quiso pasar el rodillo en 'Cádiz-Herzegovina', pero el ruido de sables la hizo recular
La secretaria general había elevado a número uno de la lista de la circunscripción gaditana a López Gil, miembro de su Ejecutiva, desairando a los socialistas gaditanos, que habían elegido a Juan Cornejo, el cual amenazó con renunciar
Aún no ha empezado la campaña electoral, pero a María Jesús Montero ya se le está empezando a hacer larga. Ya se sabe que, a perro flaco, todo son pulgas. Y ahora es secretaria general de un partido con malas perspectivas electorales. Hay muchas exigencias que atender y pocos puestos a ubicar. En ese contexto, afloran las tensiones internas y las luchas de poder.
Este viernes 10 de abril, tras una semana de negociaciones con las secretarías provinciales, Montero esperaba rendir la última plaza. Eso sí, la más complicada. La que en su día fue bautizada por el expresidente de la Junta José Antonio Griñán como 'Cádiz-Herzegovina'. Un territorio, como sucedía en el país balcánico, habitado por diversas tribus –léase familias– con aspiraciones de controlarlo.
Aunque la sevillana había asegurado a primeras horas de la mañana que preveía «un ajuste menor» en el orden de la lista que la Ejecutiva provincial del PSOE de Cádiz había elevado, lo cierto es que, una vez se destaparon sus intenciones de colocar a su fiel, Fernando López Gil, estalló el terremoto.
La decisión provocó que se agitaran unas aguas que ya no bajaban tranquilas a pocas semanas de las elecciones, pues relegaba en la lista a Juan Cornejo, que amenazó en cuanto tuvo constancia con renunciar «por coherencia y dignidad».
Cornejo amagó con renunciar
La Comisión Regional de Listas había abordado esta modificación en una reunión celebrada en el Parador Atlántico. El propio Cornejo, concejal de Medina Sidonia y responsable de Organización de la ejecutiva provincial socialista, votó en contra de la enmienda a su fallida candidatura. A su entender, la orden de Montero suponía una deslealtad a lo aprobado por la militancia y por la ejecutiva provincial del PSOE de Cádiz.
Durante el proceso de listas, la ex vicepresidenta de Gobierno ha tenido que frenar las aspiraciones de los secretarios provinciales, que pretendían ser candidatos al Parlamento o incluso cabezas de cartel. Solo se le había resistido Málaga, donde Josele Aguilar será la excepción.
Como es habitual, Montero se vio obligada en el resto de provincias a llegar a acuerdos con las distintas facciones y familias de las ejecutivas provinciales, más que nerviosas ante las perspectivas electorales para el próximo 17 de mayo. Los sondeos le auguran una nueva bajada. El PSOE-A puede incluso bajar de los 30 diputados que actualmente mantiene. Tan solo los mejor colocados en las actas lograrán ser elegidos. En concreto, la circunscripción de Cádiz elige a 15 diputados. En 2022 el PP logró ocho; el PSOE, tres; Vox, dos; Por Andalucía, uno; y Adelante Andalucía, otro.
El polvorín de 'Cádiz-Herzegovina'
La agrupación socialista de Cádiz ha estado marcada tradicionalmente por las tensiones internas, lo que llevó a Griñán a quejarse de que aquello parecía más bien un país balcánico tras la desintegración de Yugoslavia.
Las luchas por el poder han estado más o menos presentes en la agrupación gaditana, y en esta ocasión, que pintan bastos, no había sido una excepción.
Montero era consciente del problema y de la necesidad de salir airosa para evitar desangrar aún más a la federación andaluza. Sabe que hay escaso botín para tanta candidatura.
Sin embargo, Cádiz es especial. Una fuente interna del partido recuerda a este medio que sus dirigentes, tradicionalmente, han convivido en la agrupación, pero sin soportarse.
En un principio, el reparto fijado entre la dirección provincial supuso el primer puesto para Juan Cornejo, hijo del que fuera secretario de Organización con Susana Díaz. Tras la intervención de Montero, su fiel López Gil pasaba a ser el uno, con Rocío Arrabal en el dos, Laura Álvarez en el cuatro y Paco Ruiz Giráldez en el cinco, a la espera de saber quien ocupaba el puesto de Cornejo si hacía efectiva su renuncia. Finalmente, su órdago le salió bien y volvía a ser cabeza de lista, un movimiento que al menos ha beneficiado a Irene García, que había quedado defenestrada.
Montero ha agradecido la «generosidad» de los que finalmente no van en una lista y han cedido el puesto a otros compañeros, así como a los parlamentarios por su «oposición leal» y a los secretarios generales por su capacidad de «integración». La conformación de las listas que son importantes para ir «al turrón, a lo importante: llegar a las instituciones, gobernarlas y hacer la vida mejor a los andaluces y andaluzas».