María del Mar Fadón, hermana de uno de los tripulantes del Alvia desaparecidos en el accidente
En declaraciones a El Debate
La hermana del camarero del Alvia: «Me han llamado del Gobierno; pero no compartiré espacio con sus asesinos»
María del Mar Fadón carga contra el Gobierno por una «tragedia anunciada» y rechaza, como otras víctimas, el funeral de Estado que propuso Moncloa
La rabia y el dolor tienen nombre propio. María del Mar Fadón, hermana de Agustín Fadón, el camarero del Alvia fallecido en Adamuz, alza la voz con una contundencia que estremece. Su rechazo al funeral de Estado propuesto por el Gobierno es absoluto y lleno de reproches. Una postura que explica la tensión creciente.
«Me llamó el delegado del Gobierno y le dije que no», relata a El Debate. Su frase, contundente, refleja el sentir de muchas familias. «No quiero compartir ni tiempo ni espacio con los asesinos de mi hermano». Para ella, no fue un accidente. Es una convicción profunda y desgarradora.
«Lo han matado»
«Mi hermano no se ha matado, me lo han matado», insiste. María del Mar asegura que los trabajadores de la línea llevaban mucho tiempo alertando sobre el estado de las vías. Denuncia una inacción letal por parte de Adif y el Ministerio de Transportes. Su demanda es clara: justicia.
Fadón también cuestiona la naturaleza laica del homenaje planeado. «¿Tú quién eres para decir cómo quieren que sea el funeral?», se pregunta, recordando la profunda tradición católica de Andalucía. Un punto que ha generado un intenso debate social.
Además, aclara otro episodio confuso. Cuando los Reyes no pudieron entrar a ver a los familiares en el hospital, no fue decisión de estos. «Fue alguien, no sé quién, porque venían con altos cargos políticos», explica. Un detalle que añade más leña al fuego de la desconfianza.
Y es que el informe preliminar de la Comisión de Investigación señala una vía rota. También revela que tres de los cuatro trenes auscultadores nuevos no operaban. Datos técnicos que, para los afectados, confirman sus peores sospechas sobre un mantenimiento deficiente.
Por eso, varias familias ya planean crear una asociación de víctimas. Su objetivo es «hacer más fuerza» en la batalla legal que se avecina. En los juzgados de Montoro ya se han presentado las primeras denuncias, buscando que caigan las responsabilidades que, a su juicio, el Gobierno elude.
El ministro Óscar Puente se encuentra en el punto de mira. «Cuatro años por cada persona que ha matado», sentencia Marimar con amargura. Mientras, el homenaje de Estado se ha suspendido sine die, ante la evidente falta de consenso y la profunda herida abierta.
«Ninguna autoridad es bienvenida»
La familia de los Zamorano Álvarez, cuya única superviviente fue una niña de seis años, ya avisó de que no quería la presencia de ninguna autoridad que ponga «cara de pena» en el caso de que se celebre un funeral de Estado.
Así lo transmitió una familiar directa de Cristina Álvarez (la madre fallecida) a este periódico.«Ninguna autoridad es bienvenida. Ni Pedro Sánchez, ni Óscar Puente, ni Juanma Moreno, ni el Rey», zanjaba.
«¿Van a estar de luto, derramando lágrimas y con cara de pena mientras la gente padece lo que está padeciendo? Luego se queda todo en el olvido como ocurrió con la DANA», agregó.