El ministro de Transportes, Óscar Puente y el presidente de Adif y Adif-Alta Velocidad, Pedro Marco de la Peña
Málaga
Los tres plazos que Adif dio para reconectar el AVE con Málaga dejaron sin reacción a la hostelería
El calendario de promesas incumplidas por Adif ha dejado al turismo malagueño sin capacidad de reacción. El ministro Óscar Puente dio también tres fechas que no se cumplieron en el restablecimiento de la conexión Madrid-Sevilla tras el accidente de Adamuz
Primero fue «en torno al 2 de febrero», la fecha que el ministro Óscar Puente lanzó con esperanza tras el trágico accidente de Adamuz. Luego, cuando el talud de Álora se vino abajo el 4 de febrero, llegó el segundo anuncio: «a principios de marzo» estaría todo listo. A finales de febrero, una nueva comunicación corrió la fecha al 23 de marzo, justo antes del Domingo de Ramos. Y este lunes, la puntilla: no habrá AVE hasta finales de abril. En total, cuatro, tres de ellas con previsión de finalización anterior a la Semana Santa.
Tres fechas. Tres promesas. Y un sector turístico que ha ido encadenando pérdidas sin poder reaccionar. Los hoteleros, los hosteleros, los dueños de viviendas turísticas y las agencias de viaje han visto cómo se esfumaba la Semana Santa sin poder hacer otra cosa que esperar noticias. «No hay capacidad de planificación», se lamentaban hace días desde Aehcos, mientras los teléfonos no dejaban de sonar con anulaciones. Y es que el turismo nacional, ese que representa hasta el 60 % de los visitantes en estas fechas, ha optado por otros destinos mejor conectados, como Sevilla, Córdoba o Granada.
Adif actualiza las estimaciones de finalización de trabajos cada 15 días. Sin embargo, aunque con anterioridad ya sepan que es imposible cumplir los plazos, no informan hasta el último momento, lo que ha dejado con el pie cambiado a todo un sector, que se lamenta de haber perdido más de 1.300 millones de euros. Cabe recordar que el ministro Óscar Puente dio también tres fechas de reapertura de la línea Madrid-Sevilla y ninguna de ellas se llevó a cabo. La historia se repite.
Bendodo: «Tres semanas perdidas»
El vicesecretario del PP y diputado nacional por Málaga, Elías Bendodo, ha puesto el dedo en la llaga durante su visita a Álora. Allí, frente al talud que sigue sin estar operativo, denunció lo que muchos malagueños piensan en voz baja: el Gobierno tardó tres semanas en reaccionar. «No dieron orden de intensificar las obras hasta tres semanas después de la caída del talud», ha reprochado.
Bendodo ha sido especialmente duro al valorar las consecuencias de esa demora inicial. «El retraso en esta obra le está haciendo un daño brutal al sector turístico de Málaga, de la Costa del Sol y de Andalucía», sentenció. Y lo peor, añadió, es que ese tiempo perdido no se puede recuperar. Mientras las máquinas permanecían paradas, la lluvia y el barro hacían su trabajo, pero también los turistas buscaban otros destinos donde pasar sus vacaciones.
El dirigente popular recordó que el sector ya habla de pérdidas millonarias, una cifra que no deja de crecer con cada nuevo aplazamiento. «El Gobierno no actuó hasta pasadas tres semanas», insistió, subrayando que esa lentitud inicial ha condicionado todo el calendario posterior. Porque si los trabajos hubieran empezado antes, quizás ahora estaríamos hablando de otra cosa.
El alcalde: «No eran realistas»
Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, tampoco se ha mordido la lengua. A medida que las semanas pasaban y las obras avanzaban a un ritmo más lento de lo esperado, el regidor fue expresando sus dudas. En declaraciones realizadas tras visitar la zona cero, advirtió de que la fecha del 23 de marzo «no era realista» si se analizaba con detalle la complejidad de los trabajos.
Y es que lo que parecía un desprendimiento más o menos controlable se ha convertido en una obra de ingeniería de gran calado. Los técnicos descubrieron que los muros que quedaban en pie tampoco ofrecían garantías, lo que obligó a replantear toda la intervención. De la Torre explicó que no solo hay que retirar tierra, sino demoler parte de las estructuras dañadas y asegurar el terreno para evitar nuevos colapsos. Todo ello, mientras se garantiza la seguridad de los operarios que trabajan a contrarreloj.
El alcalde, que siempre ha tratado de mantener un tono constructivo con el Gobierno, no pudo evitar señalar que las sucesivas fechas dadas por Adif han generado una incertidumbre demoledora para el sector. «Hay que revisar toda la línea por si hay situaciones parecidas», llegó a advertir, en alusión a otros puntos del trazado que podrían estar en riesgo. Una preocupación más que se suma a la lista interminable de problemas.
Tres semanas de silencio y barro
Uno de los datos que más indignación ha generado entre los empresarios y la clase política es el de la inactividad inicial. Tras el desprendimiento del 4 de febrero, la maquinaria pesada no pudo acceder a la zona durante casi dos semanas. El suelo estaba inestable, cubierto de lodo, y trabajar allí suponía un riesgo inasumible para los operarios. Pero lo que realmente duele es que, incluso cuando las condiciones mejoraron, la orden de intensificar los trabajos no llegó hasta tres semanas después del derrumbe.
Ese lapso de tiempo, en el que aparentemente no se hizo nada, ha sido clave en el desastre. El presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, lo justificó alegando problemas de seguridad y la necesidad de planificar bien la intervención. Pero para Bendodo, esa explicación no basta. «Si se hubiera actuado con celeridad desde el primer momento, hoy estaríamos hablando de otra Semana Santa», ha repetido en varias ocasiones.
El caso es que mientras los técnicos evaluaban y los políticos discutían, el turismo nacional, que representa el grueso de las reservas de estas fechas, empezó a mirar hacia otro lado. Y cuando el 23 de marzo dejó de ser una opción y el nuevo horizonte se situó a finales de abril, muchos ya habían tomado su decisión. La paciencia tiene un límite, y el viajero, también.
Las otras tres fechas de Óscar Puente
Para mayor frustración de los malagueños, el caso de la línea Madrid-Sevilla ha sido radicalmente distinto. Allí también hubo un accidente trágico, el mismo de Adamuz, y también se sucedieron las fechas. El ministro Puente habló de una reapertura «en torno al 2 de febrero», luego se retrasó, y finalmente la línea se restableció por completo el 17 de febrero, con normalidad casi total. Tres fechas, sí, pero con un final feliz a las pocas semanas.