Recreación del futuro puerto deportivo de San Andrés en Huelin
Málaga
De la tierra batida de París al mar de Málaga: Rafa Nadal desembarca en el negocio de los megayates
El extenista, a través de su holding Aspemir, entra en el accionariado de Ocean Platform Marinas para impulsar la marina de lujo en Málaga y desbloquear las negociaciones con Catar
El tenista que tantas veces levantó la Copa de los Dioses en la tierra batida de París ha decidido ahora conquistar el mar. Rafa Nadal, a través de su holding inversor Aspemir, ha dado un nuevo paso en su carrera empresarial con la compra de una participación en Ocean Platform Marinas (OPM). La operación, aunque minoritaria, refuerza la capitalización de la compañía y, sobre todo, sitúa al exnúmero uno del mundo en el centro del negocio náutico de lujo en la provincia.
Y es que la jugada no es menor. OPM no es cualquier empresa. Gestiona ya con éxito la marina de megayates del Muelle Uno de Málaga, ese escaparate que cada temporada cuelga el cartel de «completo» y por el que desfilan algunos de los barcos más impresionantes del planeta. Pero lo que realmente hace atractiva esta operación está por llegar. La compañía es la mejor posicionada para hacerse con la construcción y gestión del futuro puerto deportivo de San Andrés, en el corazón de Huelin, un proyecto que prevé más de 500 puntos de atraque.
La llave de Catar y el factor Nadal
Las conversaciones para desbloquear definitivamente la marina de San Andrés llevan tiempo encalladas. El fondo catarí Al Alfia, titular de la concesión, observa desde la distancia mientras el conflicto bélico en Oriente Próximo altera los planes de inversión de los países del Golfo. Pero la entrada en escena de Nadal, según fuentes técnicas, podría cambiar las reglas del juego. Su figura, enormemente respetada y admirada en Catar, puede ejercer como catalizador para reactivar el diálogo.
La operación encaja además con el momento que vive el exdeportista. Tras colgar la raqueta, Nadal ha intensificado su estrategia de diversificación empresarial, siempre bien asesorado y de la mano de socios de primer nivel. En Málaga ya tenía deberes pendientes: el club de tenis que proyecta junto a Sierra Blanca Estates en los terrenos del actual Centro de Raqueta Inacua, en La Térmica.
Socios de lujo
En esta nueva aventura náutica, Nadal no estará solo. Le acompañan en el accionariado de OPM el empresario José Luis Almazán, impulsor de la firma; la familia Matutes, todo un emporio hotelero con profundo arraigo en Ibiza; y el malagueño Domingo de Torres, fundador de Acotral. El objetivo del grupo es ambicioso: desarrollar una red de instalaciones especializadas en amarres para grandes yates de lujo en todo el Mediterráneo.
Además de Málaga, la compañía ya gestiona el puerto de Sevilla y otra marina en Ibiza. Se trata de un segmento en plena expansión, donde la demanda de infraestructuras de calidad para embarcaciones de gran eslora crece sin cesar. La entrada del tenista aporta no solo capital, sino también un intangible que en el mundo del lujo vale oro: su marca personal, asociada al esfuerzo, la excelencia y el prestigio.
La asignatura pendiente del puerto
La Autoridad Portuaria observa con atención los movimientos. Fuentes del organismo han recordado en las últimas semanas que los plazos corren y que es necesario culminar los trámites para arrancar las obras cuanto antes. Si no se produce un avance significativo, no se descarta iniciar un expediente que podría llevar a la retirada de la concesión. La presión, por tanto, existe.
En ese mismo entorno portuario, además, confluyen otros proyectos estratégicos para la ciudad. El futuro Palacio de la Ópera, impulsado por el Ayuntamiento, se levantará muy cerca de allí, completando una transformación urbanística de primer orden para la zona oeste de la capital. La llegada de Nadal al accionariado de OPM puede ser el empujón definitivo para que todo encaje.
Imperio que crece desde Mallorca
La incursión en el negocio de los megayates no es un movimiento aislado. Responde a una estrategia perfectamente orquestada desde Aspemir, el holding que gestiona las inversiones del deportista. Desde la productora Komodo, responsable de series como 'Soy Georgina' para Netflix, hasta su alianza con Meliá para la marca de hoteles ZEL, pasando por su línea de nutrición deportiva.
El extenista ha sabido rodearse de los mejores en cada sector. En hostelería, con los Matutes y los Escarrer; en inmobiliario, con Sierra Blanca Estates; y ahora en el negocio náutico, con un equipo de experimentados gestores. La fórmula, hasta ahora, funciona. Y Málaga se ha convertido en uno de los territorios clave donde el Nadal empresario quiere dejar su huella. Desde las pistas de tenis hasta los pantalanes de lujo, su apuesta por la provincia no deja de crecer.
Siguiendo la estela de Piqué
No es el único exdeportista que ha puesto sus ojos en Málaga. Gerard Piqué, a través de su holding familiar Kerad Holding, también ha apostado fuerte por la capital. La empresa del que fuera defensa del Barcelona adquirió por 20 millones de euros el solar del antiguo cine Andalucía, en pleno centro histórico, para levantar un hotel de cinco estrellas gran lujo que será gestionado por la cadena Meliá. El establecimiento, que superará los 50 millones de inversión total, contará con 128 habitaciones y una espectacular piscina de las llamadas 'infinity' en el ático con vistas a la Alcazaba. Tanto Nadal como Piqué coinciden además en su aprecio por la ciudad: el catalán confesó hace unos meses durante un evento en Málaga que se siente «como en casa» cada vez que la visita.