La Legión visita desde hace diez años a los niños ingresados en el Materno Infantil de Málaga
Semana Santa 2026
Las cofradías de Málaga y la Legión llevan la fe a los niños enfermos que no pueden vivir la Semana Santa
El hospital Materno Infantil celebra una década de visitas de la Legión. Los cofrades tienen en un lugar preferente a los menores que no pueden vivir la Semana Santa en la calle para llevarles la música, la esperanza y la compañía
La mañana del Lunes Santo tenía un brillo distinto en el Hospital Materno Infantil de Málaga. Mientras la ciudad se preparaba para ver al Cautivo y a la Trinidad, dentro del centro sanitario se repetía un gesto que ya forma parte de su historia reciente: la visita de La Legión y de varias cofradías para acompañar a los niños ingresados. Una tradición que cumple diez años y que sigue emocionando a familias, sanitarios y voluntarios.
Encuentros que dejan huella
La Legión volvió a recorrer los pasillos del hospital, aunque sin interpretar El novio de la muerte, como ocurre desde la polémica de 2017. Aun así, el público asistente no pudo evitar entonar la letra mientras los legionarios desfilaban con su banda, creando un ambiente que mezclaba respeto, nostalgia y una energía difícil de describir.
Junto a ellos acudieron representantes de la Congregación de Mena, reforzando una iniciativa que nació hace diez años para que los menores hospitalizados pudieran sentir la Semana Santa pese a no poder salir a la calle. Lo cierto es que muchos de estos niños viven estos días entre tratamientos, mascarillas y batas blancas, lejos de las bullas y los tronos que tanto les ilusionan.
La Semana Santa y los niños
Desde hace un año, el Colegio El Divino Pastor y la Asociación AVOI han decidido la Semana Santa llegará a los niños. Y vaya si lo ha hecho.
Los tronos infantiles de María Santísima del Divino Pastor y del Santísimo Cristo del Colegio esperan en la entrada principal. En la recepción, los enseres cofrades se mezclaban con el ir y venir del personal sanitario, creando una escena tan insólita como hermosa. Los protagonistas, por supuesto, eran los pequeños ingresados, situados en primera fila con una mezcla de expectación y alegría.
El Cautivo frente al Hospital Civil de Málaga
La banda del colegio, armada con flautas dulces y tambores, marcó el ritmo de un acto que pronto se convirtió en un pequeño milagro cotidiano. Algunos alumnos que sacaron los tronos el Viernes de Dolores cedieron su sitio a los niños hospitalizados, que hicieron de capataces por un día.
Su madre, Lourdes, observaba la escena con lágrimas contenidas. «Mi hijo está muy enfermo, y estas cosas le dan un impulso», explicaba. Luego miró a su hijo y añadió: «Es muy emocionante y lo sentimos todos igual».
Un gesto impagable
Desde AVOI, Desirée Montoya destaca que estas iniciativas «son un gesto maravilloso para que los niños puedan disfrutar de la Semana Santa. Si ellos no van a ella, ella va a ellos». José Páez, conserje del colegio y voluntario, volvió a ser el puente que hace posible este encuentro cada año.
No falta un solo detalle de la Semana de la Pasión: una petalada tiñó el suelo de colores y con un pequeño desfile por el pasillo de la cuarta planta, donde muchos niños, desde sus habitaciones, se asomaban como podían para no perderse nada. De fondo, un tambor marcaba el paso, recordando que la Semana Santa también late entre paredes blancas.
Y mientras Málaga rezaba ante el Cautivo, en el Materno Infantil la fe se sostenía en manos pequeñas, en sonrisas que vencen al cansancio y en la certeza de que, a veces, un trono infantil puede iluminar más que cualquier candelería.