A la izquierda, paso de la Piedad del Baratillo (Sevilla), y a la derecha, trono del Cristo de la Crucifixión (Málaga)
Semana Santa 2026
Sevilla y Málaga, la dualidad de la Semana Santa en Andalucía: ¿qué diferencias hay entre un paso y un trono?
Ambas ciudades son ejemplos de devoción, cultura y tradición, pero sus cofradías presentan elementos que distinguen una de la otra
La Semana Santa de Sevilla y la de Málaga son dos de las celebraciones más importantes de España, cada una con características únicas que las hacen especiales. Ambas ciudades son ejemplos de devoción, cultura y tradición, pero sus cofradías presentan elementos que distinguen una de la otra de manera notable, empezando por la forma de llevar a los Cristos y las Vírgenes.
En Sevilla, las imágenes religiosas procesionan sobre pasos. Se trata de estructuras de madera elaboradas con detalles ornamentales que son cargadas por costaleros. Estas personas colocan la región cervical bajo las trabajaderas –vigas que se sitúan de manera transversal en el interior del paso– y se ponen el costal, una pieza de tela en la cabeza que continúa sobre la nuca para llevar el paso.
En contraste, la Semana Santa de Málaga es conocida por el uso de tronos, estructuras más grandes y complejas, generalmente hechas de metal, que son cargadas por hombres y mujeres de trono sobre los hombros a través de los varales, largas barras metálicas que permiten distribuir el peso de manera más equitativa.
Costaleros portan a María Santísima del Amparo por las calles de Málaga durante el recorrido de la Cofradía de la Pollinica en 2024
La propia terminología revela una diferencia fundamental entre ambas celebraciones. En 1982, el cofrade malagueño José Luis Hurtado de Mendoza explicó durante su pregón por qué en Málaga se habla de tronos y no de pasos: «En Málaga no se denominan pasos porque Málaga sabe […] que Cristo es Rey. Y que en reconocimiento expreso a su realeza, al paso le llaman trono».
El tamaño de los pasos y los tronos determina otra diferencia, que es el número de personas que participan en el transporte de las imágenes. En Sevilla, los pasos son llevados por un máximo de 60 costaleros, en el caso de los misterios, los más grandes. Además, los costaleros suelen hacer relevos durante las horas de procesión. Por su parte, los tronos malagueños pueden ser cargados por hasta 250 personas sin realizar relevos.
Por otro lado, la Semana Santa de Málaga se distingue por el pulso, una maniobra simbólica en la que los hombres de trono levantan el trono por encima de las cabezas y lo mantienen suspendido durante unos segundos. Esta acción se lleva a cabo siguiendo un protocolo marcado por los toques de la campana del mayordomo y no tiene equivalente en Sevilla.
Levantá 'al cielo' del paso de Nuestro Padre Jesús de la Victoria, de la Hermandad de la Paz
En la capital hispalense existe la levantá, momento en el que los costaleros, apremiados por el último toque del llamador, elevan los cuerpos para levantar el paso e iniciar una nueva chicotá. Este movimiento se realiza en tres tiempos, uno por cada llamada del capataz: los costaleros se colocan en las trabajaderas con el primer toque, meten riñones con el segundo y saltan tras el tercero, que suele ir acompañado por el aviso de «A esta es…».
Esta dualidad quedó patente en la Gran Procesión del Jubileo de las Cofradías, celebrada el pasado mes de mayo en Roma con la participación del Santísimo Cristo de la Expiración, conocido popularmente como el Cachorro, por parte de Sevilla, y de María Santísima de la Esperanza, representando la Semana Santa de Málaga. Dos ciudades, dos formas distintas de vivir una misma pasión.