El suceso ha ocurrido en un piso situado en el distrito de Campanillas, en Málaga capital

Vehículo de la Policía Local de MálagaEuropa Press

Málaga

Un grupo de encapuchados con bates persiguen y apalean a un joven que se refugió en un local en Málaga

El violento suceso tuvo lugar este lunes en la calle Eugenio Gross, cuando la víctima se refugió en un establecimiento huyendo de sus agresores

La tarde del pasado lunes 20 de abril se vivieron momentos de auténtico pánico en la calle Eugenio Gross de Málaga. Un joven, que caminaba con normalidad cuando notó que algo iba mal. Al percatarse de que un numeroso grupo de individuos le seguía los pasos, decidió refugiarse en un local. Pensó que estaría a salvo, pero nada más lejos de la realidad. Los sospechosos, lejos de disuadirse, irrumpieron tras él con una violencia inusitada.

El arsenal de la violencia

Lo cierto es que el grupo, compuesto por una decena de personas según los testigos, no viajaba con las manos vacías. Portaban bates de béisbol, defensas extensibles e incluso patas de mesa. Un auténtico arsenal para un solo objetivo: atacar al joven que se había interpuesto en su camino. Los encapuchados, algunos con pasamontañas y otros cubriéndose el rostro con sus propias camisetas, no dudaron en emplearlos a fondo.

Y es que la agresión fue brutal y meticulosa. Antes incluso de empezar a golpear, según publica Diario Sur, rociaron al joven con un spray de pimienta para dejarlo completamente aturdido. La escena, según testigos, apenas duró varios minutos, pero fueron suficientes para sembrar el caos. Todo ello ocurría cuando la víctima se refugió en un local que en esos momentos estaba vacío. Los atacantes entraton en él para agredirle.

Agresión y huida a la carrera

La saña fue tal que la víctima sufrió una profunda brecha en la cabeza. Su rostro quedó bañado en sangre. A pesar de la dureza de los golpes y la inhalación del gas, el joven no llegó a perder el conocimiento. Mientras los verdugos huían a la carrera, los vecinos y testigos del suceso se apresuraron a auxiliarlo, sacándolo al exterior para que pudiera respirar con mayor facilidad.

Cuando los agentes de la Policía Local y los servicios sanitarios llegaron al lugar, sobre las ocho de la tarde, solo quedaba el rastro de la barbarie. Los presuntos agresores ya se habían esfumado. Al parecer, un amigo de la víctima logró recogerlo para ponerlo a salvo antes de la llegada de los cuerpos de seguridad.

Investigación para la Policía Nacional

Las fuentes municipales han confirmado que los agentes de la Policía Local que acudieron al aviso no pudieron hacer más que tomar nota de lo ocurrido. Tras comparecer ante la Policía Nacional, han sido los agentes de este último cuerpo quienes se han hecho completamente cargo de la investigación. Ahora toca esperar. Mientras el joven se recupera de sus heridas, la prioridad es identificar a esta decena de violentos antes de que vuelvan a actuar.

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