Las armas incautadas al investigado
Málaga
Una llamada de urgencia sanitaria destapa un arsenal de armas en una vivienda en Málaga
Una llamada de auxilio desde Singapur destapó el oscuro secreto de un hombre que vivía rodeado de armas sin permiso
A veces la vida da giros tan extraños que parecen sacados de una película. Eso es exactamente lo que le ocurrió a un vecino de Alhaurín el Grande el pasado mes de marzo. Lo que empezó como una intervención para salvarle la vida terminó con la Guardia Civil investigándole por tenencia ilícita de armas. Y es que, en su propia casa, escondía un verdadero arsenal.
Una alerta que cruzó medio mundo
La historia arranca con una llamada de lo más singular, según han podido confirmar fuentes cercanas al caso. Un familiar del ahora investigado, que se encontraba en esos momentos en Singapur, contactó con la Policía Local a través de WhatsApp. «Necesita asistencia sanitaria con urgencia», alertó el allegado, preocupado por la situación del hombre.
Los agentes municipales no lo dudaron ni un segundo. Se personaron en el domicilio indicado, pero nadie respondía a las llamadas ni a los golpes en la puerta. Ante la sospecha de que la vida del morador corría peligro, tomaron una decisión valiente: saltaron el muro perimetral de la finca para acceder al interior.
Una vez dentro, el hallazgo les heló la sangre, aunque no por el motivo que esperaban. Allí estaba el hombre, tendido en el suelo del rellano de la casa, con claros síntomas de requerir atención médica inmediata. Los servicios sanitarios se hicieron cargo de él. Pero lo que vieron después los policías cambió por completo el rumbo de la intervención.
El revólver que lo cambió todo
Mientras los sanitarios atendían al paciente, la mirada de los agentes se posó sobre una mesilla situada en la entrada. Allí, sin ningún tipo de disimulo, descansaba un revólver. No era un adorno ni una reliquia familiar: estaba municionado y listo para ser utilizado. La patrulla procedió a su intervención preventiva sin pensarlo dos veces.
Lo cierto es que aquel hallazgo no fue un hecho aislado. La Guardia Civil, que asumió el caso de inmediato, comprobó que el individuo carecía por completo de licencia o habilitación legal para poseer armas de fuego. Así que decidieron registrar la vivienda a fondo. Y lo que encontraron superó todas las expectativas.
Según ha podido saber este periódico, los agentes del Puesto Principal de Alhaurín el Grande localizaron varias pistolas y revólveres, algunos de ellos también ya cargados. Pero eso no fue todo. Más de 1.000 cartuchos de diferentes calibres aparecieron escondidos por la casa. Y entre ellos, proyectiles de elevada potencia, de los que suelen asociarse a armas largas.
Otros arsenales
¿Quién era realmente este hombre? Las fuentes apuntan a que se trata de un ciudadano de origen británico. Y aquí viene el dato más perturbador. Alhaurín el Grande no es ajena a este tipo de tramas. Hace años, en la misma localidad, se desmanteló un arsenal de 160 armas de guerra vinculado al narcotráfico, incluyendo fusiles de asalto AK-47 y hasta una granada anticarro.
Ese entramado, desarticulado tiempo atrás, estaba liderado por un jubilado alemán que pasaba totalmente desapercibido para sus vecinos. Manipulaba armas en un taller clandestino y las vendía a organizaciones criminales de la Costa del Sol. La similitud con el caso actual es, cuanto menos, inquietante.
De momento, la investigación sigue abierta. Los agentes tratan ahora de determinar la procedencia de las armas y el motivo de tal acumulación de munición en un domicilio particular. No hay conclusiones todavía, pero las diligencias ya han sido remitidas a la autoridad judicial competente, según han precisado fuentes del Instituto Armado.
Lo que está claro es que, bajo la apariencia de una vida normal y tranquila, este vecino de Alhaurín el Grande guardaba un secreto explosivo. Y solo una llamada de auxilio desde Singapur, cruzando medio planeta, logró sacarlo a la luz.