Miguel posa en su campo con patatas de gran tamaño recién cosechadas

Miguel posa en su campo con patatas de gran tamaño recién cosechadasJonatan Oliva

Suma seguidores a diario

Miguel, el joven malagueño que triunfa en las redes enseñando el oficio del campo: «Me levanto a las cinco»

Con 4.600 seguidores en dos meses, este agricultor de Antequera muestra la cosecha de patatas, cebollas y espárragos sin filtros ni guiones

Un teléfono apoyado sobre un cajón de patatas. Manos embarradas hasta las muñecas. Sin maquillaje, sin guion, sin poses. Así empieza cada vídeo de Miguel Lolas, un joven de 18 años que ha convertido su cuenta de Instagram, @agrololas, en un escaparate de la vida real en el campo. Desde mayo, sus publicaciones han acumulado más de 81.000 visualizaciones. Y todo por una razón muy sencilla: muestra lo que hace cada día, sin adornos.

Miguel no llegó al campo por casualidad. La explotación que trabaja en la Vega de Antequera, en la provincia de Málaga, lleva generaciones en su familia. Primero fue su abuelo, luego su padre y su tío, y ahora él. «Eso viene de generaciones en generaciones, de mi abuelo, que tenía campos, después pasó a mi padre, a mi tío, y ahora en un futuro pues pasará a mí», explica el joven.

La idea de abrir una cuenta en redes surgió por sugerencia de un amigo. «Me dijeron: hoy en día hay muchos influencers, prueba a crearte tú una cuenta de estas y a ver cómo te va», recuerda. Subió el primer vídeo y, como él mismo cuenta, «me fue muy bien y hasta ahora».

Cosecha a las 5 de la mañana

El contenido de @agrololas sigue el ritmo de las cosechas. Empezó con la campaña del espárrago, mostrando cómo se corta y cómo funciona el sistema de riego. Después llegaron la cebolla, el trigo y, ahora, la patata. «Cada día subiendo un vídeo de lo que encarte en el campo, porque todos los días no es de recoger una recolección. Es, por ejemplo, arar, sembrar, regar», explica.

Y la gente responde: «Desde la primera cosecha con los espárragos gustó a la gente, luego cebolla, trigo y patatas. Muchos se quedan sorprendidos», asegura. En esta campaña, la variedad que recolectan se llama Tyson, unas patatas grandes ideales para asar. «Ha habido patatas de tres kilos, enormes», comenta con orgullo. La faena no es sencilla: «Esto da 23 sacas con 2.000 kilos cada una», explica mientras la máquina va separando las grandes de las medianas.

Miguel posa con su padre y su tío en su terreno familiar

Miguel posa con su padre y su tío en su terreno familiarJonatan Oliva

Un oficio sin relevo generacional

En un sector donde apenas el 8,9 % de los agricultores tiene menos de 41 años, la historia de Miguel es un contrapunto. «Antes estaba muy mal visto. Si no quieres estudiar, al campo», recuerda. Pero él lo ve de otra manera: «Yo me he criado en un entorno así familiar de mucho trabajo y ya como que a mí me gusta el trabajo mucho, yo no soy de estar parado».

Además, no descuida los estudios: acabó un grado de mecánica y ha solicitado plaza para el superior. «Yo quiero seguir con esto toda la vida», afirma. Su padre, también llamado Miguel, lo observa con orgullo. «De pequeño suele venirse conmigo pero los estudios son los estudios. Desde los 11 años se venía conmigo. Ahora lo moderno se le pega más que a mí. Uno es más tradicional», comenta. Y añade: «Se comenta lo de las redes, se está moviendo mucho, estoy orgulloso, buenas notas y trabajo».

En solo dos meses, Miguel ha acumulado 4.600 seguidores. Y lo que empezó como una sugerencia de un amigo se ha convertido en una ventana al campo para miles de personas. «La gente me apoya, me gusta. También me han pedido que les dé trabajo, jóvenes y mayores. Yo les animo, es un trabajo cualquiera y con la tecnología está muy bien», concluye.

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