Francisco, propietario de Corchos Rurales SL posa junto a un alcornoque en plena recolección

Francisco, propietario de Corchos Rurales SL posa junto a un alcornoque en plena recolecciónJonatan Oliva

El sector del corcho, en crisis

Sequía y menos tapones de vino hunden el precio del corcho en el campo andaluz: «Cada vez hay menos calidad»

La saca de este año deja calibres más delgados por el estrés hídrico, mientras el sector vitivinícola reduce su demanda y los agricultores de Benarrabá y Córdoba ven caer los ingresos

El calor es intenso en las praderas de Benarrabá. Allí, en el corazón de la Serranía de Ronda, los recolectores han estado pelando la corteza de los alcornoques durante semanas. El corcho se está desprendiendo bien este año, mejor que en años anteriores. Pero eso no es motivo de alegría. El mercado está cayendo, las cosechas son más pobres y los salarios apenas cubren los costos de mano de obra y transporte. «Hay una gran caída en el precio. No llegamos a 60 euros por quintal. El año pasado estaba alrededor de 70-75 y el año anterior 80-85. Ha estado bajando», afirma Francisco, propietario de Corchos Rurales Benarrabá SL.

Los productores dicen que el problema que enfrenta el sector lleva mucho tiempo. Los cambios de hábitos en la industria del vino han llevado a una disminución en la demanda de corchos naturales, que ahora son reemplazados por tapones de rosca, de plástico o aglomerados. Se estima que un cuarto de corcho, que se pagaba alrededor de 20 euros en 2020, costará 12 euros en 2026, según fuentes de la industria. Y los productores en Extremadura están lidiando con una campaña caracterizada por «falta de lluvia y calor extremo» que les lleva más años quitar la capa del árbol.

La sequía daña el grosor del corcho

El proceso de extracción en sí es un arte transmitido de generación en generación. El «pelador» corta con su hacha dos cortes verticales y dos horizontales para crear el panel y lo extrae con una palanca. El árbol se pela cada nueve o diez años y el tiempo de trabajo depende del diámetro. Para un recolector experimentado, un tronco de 60 centímetros tomará una hora para cortar.

Capas de corcho apiladas

Si las grietas del corcho son profundas o presenta agujeros, es de poca calidadJonatan Oliva

Proceso de fabricación artesanal

Una vez en el almacén en Benarrabá, el corcho se apila en pilas de hasta 40 ó 50 paneles para descansar durante un año. Allí pierde humedad y toma forma. Luego se hierve durante una hora y se deja secar durante otros seis meses en el suelo, como si fuera jamón. El producto terminado tiene muchos usos: desde suelas de zapatos hasta posavasos, incluso el tradicional tapón de botella. Pero los márgenes comerciales se han reducido tanto que la rentabilidad es muy incierta.

Un problema generalizado

La situación se repite al otro lado de la frontera provincial. En Los Pedroches, justo al norte de Córdoba, se produce el 70 % del corcho de Andalucía. La producción anual es de casi 2.700 toneladas y hay más de 1.400 jornadas laborales directas. Pero el tiempo no respeta los calendarios del campo. Por eso Asaja Córdoba lleva años exigiendo que se adelante la fecha de inicio de la campaña, actualmente fijada en junio. «A finales de julio, es imposible hacerlo porque el corcho se adhiere al árbol debido al calor», advierten.

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