Un empleado de hostelería en un bar de la Plaza Mayor de Madrid.
Sevilla Un veterano de la hostelería, sobre el relevo generacional: «Ahora son monos, pero ni saben poner una cerveza»
Mariano, dueño del bar Donald de la capital hispalense, vuelve a plasmar su apuesta por la experiencia, descartando la opción que ofrecen los profesionales más jóvenes
A Mariano García, alma mater del bar Donald, ubicado en el Casco Antiguo de Sevilla, se le conoce fundamentalmente por contratar a camareros mayores, decidiendo apostar por la experiencia, y por no tener una opinión demasiado favorable de las nuevas generaciones.
Mariano es muy conocido en Sevilla, puesto que su negocio abrió en 1973 y es de los pocos donde no hay carta, ya que allí se cantan las tapas. Sin embargo, saltó recientemente al plano mediático nacional por su defensa de los profesionales más veteranos, afirmando que él prefería apostar por personal «con bastante experiencia», descartando así la opción de la gente más joven, que, por otra parte, es la más barata.
A todo aquel que acude a escucharle, suele repetirle su mantra: los jóvenes que ha conocido no se involucran en el negocio con la misma pasión que se necesita, por ello, su plantilla habría de completarse con personal mayor de 45 años.
Recientemente, se ha popularizado en redes sociales otra intervención suya, esta vez en el programa de Antena3 ‘Y ahora Sonsoles’, que debatía sobre la odisea de encontrar trabajo a partir de determinada edad, en este caso, los 50 años.
Odisea de encontrar trabajo a los 50
«Los hombres con 50, con 60 años, tienen una cara, pero ahora te vas al restaurante de la esquina, que no voy a decir el nombre, y nada más que hay una niña muy mona, y unos niños muy monos, que no saben ni poner una cerveza», argumentaba, entre los aplausos del público presente en el plató.
Entre las reacciones, había una división de opiniones, ya que no todos estaban de acuerdo con él. «Este señor tampoco nació enseñado, también los jóvenes tenemos la capacidad para aprender y poder trabajar», señalaba una, mientras que otros recordaban que los de más de 50 años «también tenían derecho a encontrar trabajo», en consonancia con lo expuesto por Mariano.