Despliegue policial ante la gasolinera del Parque Alcosa, en Sevilla capital

Despliegue policial ante la gasolinera del Parque Alcosa, en Sevilla capital

Sevilla

Derriban una gasolinera en Sevilla «con nocturnidad y alevosía» pese a la oposición vecinal

El Ayuntamiento ordena la demolición en cumplimiento de una sentencia judicial que anula la licencia concedida a la estación de servicio

Los gritos de desesperación de los tres hermanos que gestionan la gasolinera del Parque Alcosa no han bastado para evitar su derribo. Tras semanas de protestas en el barrio y de movilizaciones en redes sociales, el Ayuntamiento de Sevilla ha iniciado el derribo de la estación de servicio. Lo ha hecho de madrugada, «con nocturnidad y alevosía», denuncian en redes, para evitar la respuesta vecinal.

El inicio de los trabajos se produjo en torno a la una de la madrugada de este jueves, cuando un fuerte despliegue policial tomó la zona. Alrededor de una veintena de vehículos de la Policía Local de Sevilla acordonaban el perímetro de la gasolinera para impedir el acceso de vecinos y trabajadores, y poco después llegaban los técnicos de la Gerencia de Urbanismo y los operarios de la empresa encargada de la demolición.

El Ayuntamiento de Sevilla ha ordenado el derribo en cumplimiento de una sentencia judicial que declara nula la licencia concedida a la estación de servicio. La resolución sostiene que el Ayuntamiento otorgó la licencia sin cumplir los «requisitos esenciales», de modo que, al ser declarada nula, no hay manera de corregirla ni convalidarla.

Esta actuación se produce después de que fracasara hace un mes un primer intento de derribo ante la presencia de los propietarios de la gasolinera y de numerosos vecinos del barrio de Alcosa. La intención del Ayuntamiento era ejecutar la demolición antes de Navidad; sin embargo, la resistencia vecinal logró retrasar temporalmente los trabajos, que se han iniciado por sorpresa.

Los tres hermanos que gestionaban la gasolinera habían propuesto al Ayuntamiento «explorar opciones de colaboración público-privada que puedan revitalizar este espacio sin necesidad de demolerlo». Sin embargo, desde el Consistorio afirmaron que no estaba en su mano frenar el derribo, ya que se trataba de una sentencia judicial y, por tanto, de obligado cumplimiento.

Se trata de la segunda vez que la gasolinera cierra por orden municipal, aunque en esta ocasión el cierre será definitivo. Urbanismo ya precintó la estación de servicio en diciembre de 2023. En principio, la medida estaba prevista por un máximo de 48 horas, pero finalmente se prolongó durante 11 meses.

En total, unas 20 familias dependen directamente de la actividad de esta estación de servicio. Durante el largo cierre anterior, los propietarios no pudieron sostener los salarios, y los empleados perdieron sus puestos de trabajo. La reapertura supuso un alivio que ahora se ve truncado definitivamente con la demolición de la gasolinera.

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