Vista del Pabellón de Argentina desde el río Guadalquivir

Vista del Pabellón de Argentina desde el río GuadalquivirGetty Images

Sevilla

Descubre el Pabellón de Argentina en Sevilla: historia, patios y danza en el tesoro oculto de la Expo del 29

Muchos paseantes apenas reparan en esta joya arquitectónica, que forma parte del legado de la Exposición Iberoamericana de 1929

En el Paseo de las Delicias, junto al río Guadalquivir, se esconde un tesoro que desprende arte e historia desde hace casi un siglo. Se trata del Pabellón de Argentina. Resulta que muchos paseantes apenas reparan en esta joya arquitectónica, que forma parte del legado de la Exposición Iberoamericana de 1929, un evento que revolucionó el urbanismo de la ciudad de Sevilla.

Diseñado por el renombrado arquitecto argentino Martín Noel, el pabellón fue el primero de los edificios previstos para la Exposición en finalizar sus obras, que se desarrollaron entre 1926 y 1928. Su portada principal simula un retablo barroco de tres cuerpos y tres calles y luce no el nombre del país –como hacen otros pabellones de la Expo del 29–, sino el Sol de Mayo, emblema nacional de Argentina.

El interior del pabellón sigue sorprendiendo. Un patio central cuadrado, flanqueado por una galería de dos pisos, combina arcos en la planta inferior y una balaustrada de madera en la superior. Adornos típicos de estilo colonial se entrelazan con cerámicas andaluzas, ofreciendo una curiosa mezcla de culturas que refleja el espíritu de hermanamiento de la Exposición Iberoamericana.

En la parte posterior se alza una torre de cinco plantas cuya cubierta rinde homenaje a la ciudad peruana de Arequipa, un detalle que demuestra la intención de Martín Noel de fusionar la arquitectura americana con la sevillana.

Originalmente, el Pabellón de Argentina albergaba exposiciones de arte, periodismo, industria y agricultura y contaba con una biblioteca y un teatro de estilo neobarroco con capacidad para 200 personas. Tras décadas de abandono, fue restaurado a principios de los años 90 y hoy es sede del Conservatorio Profesional de Danza Antonio Ruiz Soler, junto con el Pabellón de Guatemala.

Aunque su función es educativa, el edificio se abre al público en ocasiones especiales, permitiendo a vecinos y turistas admirar su espléndido patio y participar en actividades culturales.

El legado de la Expo del 29

Este pabellón no es el único ejemplo que ha sobrevivido tras la Exposición de 1929. De hecho, en el mismo Paseo de las Delicias se encuentran el Pabellón de Estados Unidos, edificio de la Fundación Valentín de Madariaga; el de Colombia, donde está el consulado del país; justo enfrente, los de Brasil y México, dependencias de la Universidad de Sevilla, y tras el de Guatemala, el de Marruecos, sede del Servicio Municipal de Parques y Jardines.

Además, el Pabellón de Chile alberga su consulado y la Escuela de Arte, mientras que el de Cuba funciona como sede de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo. El de Perú, ubicado en la avenida de María Luisa, es considerado uno de los mejor conservados.

A pesar de su discreta presencia frente a monumentos icónicos como la Giralda o la Catedral, el Pabellón de Argentina es un ejemplo vivo de cómo la historia puede coexistir con la vida moderna. Sus detalles barrocos, patios y torres evocan el pasado, mientras que los pasos de danza que hoy resuenan en su interior muestran que la tradición y la cultura siguen vivas.

Así, en una ciudad repleta de joyas arquitectónicas, este pabellón es un recordatorio silencioso de la Exposición Iberoamericana de 1929, que pronto cumple un siglo. Quien pase por el paseo de las Delicias puede llevarse la sorpresa de descubrir que, tras su fachada barroca, no solo se respira historia, sino también el ritmo vibrante de la danza en Sevilla.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas