Las aguas cristalinas de cala Macarelleta.

Las aguas cristalinas de cala Macarelleta.Getty Images/iStockphoto

Historia

Menorca, la isla que cambió de bandera cuatro veces entre España y Gran Bretaña

La paradisiaca isla no siempre estuvo en manos españolas: experimentó un prolongado dominio británico antes de reincorporarse a la soberanía de nuestro país

Tenemos asumido que Menorca es una isla del archipiélago Balear que pertenece a España. Pero no siempre ha sido así. La historia de Menorca ha estado profundamente condicionada por su enclave estratégico en el Mediterráneo, una ubicación que, a lo largo de los siglos, la convirtió en un punto de interés para distintas potencias europeas. Esta relevancia geográfica hizo que la isla fuera escenario de numerosas ocupaciones durante el siglo XVIII. Entre todas ellas, la dominación británica destacó por ser la más duradera y significativa, dejando una huella que aún permanece visible en la actualidad.

Durante ese periodo, Menorca fue objeto de disputa entre los principales imperios europeos, que veían en ella no solo un enclave militar de primer orden, sino también una pieza clave para el control del comercio y la navegación en el Mediterráneo occidental.

La Menorca británica

Con la firma del Tratado de Utrech en 1713 que puso fin a la Guerra de Sucesión española, nuestro país cedió a Inglaterra el control de Gibraltar y de la isla de Menorca. Y, aunque a día de hoy Gibraltar sigue perteneciendo a los británicos, Menorca ha cambiado de bandera en varias ocasiones.

La isla fue objeto de disputas durante todo el siglo XVIII y en 1756, durante la Guerra de los Siete años, fue ocupada por Francia. Pero esta invasión no duró mucho y en 1763, con el Tratado de París, Inglaterra volvió a recuperarla.

Aprovechando el contexto de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, España, en alianza con Francia, emprendió en 1782 una ofensiva para recuperar Menorca. Al frente de la operación se encontraba el Duque de Crillon, quien dirigió el cerco al fuerte Marlborough, una de las principales posiciones defensivas británicas en la isla. La campaña culminó con éxito tras cinco meses de asedio, obligando a las fuerzas británicas a capitular.

A pesar de esta victoria, el nuevo dominio español resultó efímero. En el marco de las Guerras Revolucionarias Francesas, y aprovechando la inestabilidad del momento, el Reino Unido volvió a hacerse con el control de Menorca en 1798. Sin embargo, esta tercera ocupación británica fue también la más breve.

El episodio concluyó oficialmente en 1802, con la firma del Tratado de Amiens, por el cual Gran Bretaña accedió a devolver la isla a la soberanía española. Desde entonces, Menorca ha permanecido bajo administración de España, cerrando así un siglo marcado por constantes disputas entre potencias europeas por el control de este enclave estratégico.

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