Imágenes de archivo de el Canto de la Sibila en la Catedral de Mallorca

Imágenes de archivo de el Canto de la Sibila en la Catedral de MallorcaConsell de Mallorca

Nochebuena histórica: un niño anuncia el fin del mundo a oscuras en un ritual medieval de la misa del Gallo

Toni López Dezcallar rompe la tradición femenina e interpreta en la catedral de Mallorca la 'Sibil·la', un canto con más de siete siglos de tradición declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

La Catedral de Mallorca se prepara para una Nochebuena histórica. Toni López Dezcallar, de 12 años y miembro de la Escolania dels Vermells, será el encargado de entonar la Sibil·la durante las matines. Por primera vez en la historia reciente, un niño rompe la tradición femenina en este canto de origen medieval, que forma parte de la Misa del Gallo en Mallorca desde hace más de siete siglos después de sobrevivir a reformas religiosas y cambios sociales. Su valor histórico, cultural y simbólico ha llevado a que sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

No hay instrumentos ni decoraciones añadidas, solo una voz cobra todo el protagonismo entre un público silencioso, expectante y emocionado en la oscuridad de una iglesia reforzada con velas. Este símbolo de la liturgia navideña de la isla ha mantenido intactos sus elementos esenciales desde hace siglos, lo que le convierte en un caso único dentro de la cultura religiosa europea.

Canto de la Sibila

El Canto de la Sibila es una tradición fuertemente arraigada en Mallorca, que se interpreta durante la Misa del Gallo, cada 24 de diciembre. De hecho, una de las peculiaridades de este canto es que muchas personas, normalmente extranjeras o peninsulares, acuden a la tradicional Misa del Gallo sin saber que las luces de la iglesia se apagarán, dando paso a una voz que anuncia el Juicio Final y el fin del mundo.

Este canto profético de origen medieval se realiza a capela por una sola voz, tradicionalmente infantil, y solo secundado por las velas que iluminan mínimamente la iglesia. De esta manera, el Canto de la Sibila supone una de las escenas más poderosas y sobrecogedoras de la Navidad en toda Europa.

Los orígenes milenarios de la Sibila

Las sibilas, en la mitología griega y romana, eran mujeres consideradas profetisas que, según la tradición, anunciaban el futuro y transmitían mensajes divinos. Aunque su origen es pagano, estas profecías fueron reinterpretadas por el cristianismo durante la Edad Media, que las incorporó como anuncios del Juicio Final y del destino de las almas.

Este proceso de adaptación explica que un texto precristiano acabara formando parte del ritual navideño, algo poco habitual y que contribuye al carácter excepcional de la celebración.

Resistencia en Mallorca

Durante la Edad Media, además de Mallorca, este canto se interpretaba otros territorios de Europa. Sin embargo, tras el Concilio de Trento en el siglo XVI, muchas manifestaciones similares fueron eliminadas por considerarse inapropiadas.

En la mayoría de lugares desapareció, pero en Mallorca se mantuvo viva gracias a su fuerte arraigo popular. La tradición continuó transmitiéndose de generación en generación, primero dentro del ámbito religioso y más tarde como expresión cultural, lo que ha permitido su conservación hasta la actualidad.

Un canto cargado de simbolismo

Durante la interpretación, el cantor o cantora viste una túnica y lleva una espada, símbolo de la justicia divina. Mientras suena la canción en catalán medieval, el público no puede aplaudir en ningún momento y debe mantener silencio absoluto, ya que no se trata de un espectáculo, sino de un ritual muy sentido y respetado. Pese a que la letra anuncia el fin del mundo y el Juicio Final, en Mallorca se interpreta como una llamada a la reflexión moral y espiritual, dos mensajes propios de la Navidad.

Patrimonio de la Humanidad

En 2010, la UNESCO reconoció oficialmente esta tradición como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando su continuidad histórica, su autenticidad y el papel de la sociedad mallorquina en su preservación. Este reconocimiento ha reforzado su difusión y ha consolidado el canto como uno de los principales referentes culturales de las Islas Baleares.

Actualmente, la celebración tiene lugar cada Nochebuena en la Catedral de Palma y en numerosas parroquias de Mallorca. Los intérpretes se preparan durante meses para aprender un texto y una melodía que apenas han variado con el paso de los siglos.

En un contexto en el que muchas costumbres desaparecen o se transforman, Mallorca conserva una de las expresiones culturales más antiguas y singulares de la Navidad en Europa, convertida hoy en un símbolo del patrimonio histórico y cultural de la isla.

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