Los vehículos vintage y contaminantes: los más 'cool' en una isla 'cool'

Los vehículos vintage y contaminantes: los más 'cool' en una isla 'cool'Getty Images

Movilidad sostenible

Formentera aplaza la decisión de prohibir los coches más contaminantes

La isla, a través del Consell d´Entitats, tenía que decidir si el veto entraba en vigor de manera inmediata o progresiva; y al final, ni una ni otra

La isla de Formentera se enfrenta a una de las decisiones más trascendentales de su historia reciente en materia de movilidad y sostenibilidad. Después de haber sido pionera en Baleares con la implantación de un sistema de limitación del número de vehículos que pueden circular durante la temporada alta, ahora el debate va un paso más allá: impedir la entrada de los coches más contaminantes. Un salto cualitativo que tiene profundas implicaciones medioambientales, de imagen y también económicas.

La medida, de salir adelante, consolidaría a Formentera como referente internacional en la protección de «territorios frágiles», como son las islas. Las derivadas positivas podrían ser la reducción de emisiones, la mejora de la calidad del aire, menor presión sobre las infraestructuras viarias y una imagen de isla comprometida con la sostenibilidad, alineada con los valores del turismo responsable, el mantra de moda. Sin embargo, las consecuencias negativas generan una enorme inquietud dado el alcance de la medida, como son los impactos negativos sobre determinados sectores económicos, especialmente aquellos vinculados al transporte, el alquiler de vehículos y parte del turismo tradicional. ¿Acaso la isla está preparada para semejante transición?

El Consell d´Entitats da una «patada hacia delante»

La decisión debía tomarse este lunes en el Consell d’Entitats, un órgano concebido precisamente para afrontar debates de gran calado desde una perspectiva colegiada. En él conviven representantes de la administración insular y de las asociaciones sociales, económicas y vecinales de la isla, con el objetivo de consensuar políticas estratégicas antes de su aprobación definitiva. La votación debía marcar el camino del sistema Formentera.eco para la próxima temporada turística.

Pero el vértigo pudo más que la voluntad de decidir. El paso a dar es tan grande y las consecuencias tan determinantes que la inmensa mayoría de los participantes optó por no posicionarse. De las 36 asociaciones presentes, 21 se abstuvieron, dejando claro que, aunque el diagnóstico sobre la saturación y la contaminación está ampliamente compartido, no ocurre lo mismo con la receta ni con el ritmo del cambio.

Sobre la mesa había dos opciones claramente diferenciadas. La opción A proponía una transición lenta y progresiva. Apostaba por reducir año a año la entrada de los vehículos más contaminantes, sin eliminar completamente la categoría B, y con un crecimiento moderado de las categorías O y ECO. Una vía prudente, pensada para minimizar el impacto económico y permitir una adaptación gradual de residentes, trabajadores y empresas.

La opción B, en cambio, planteaba una transformación mucho más decidida. Preveía eliminar en un plazo corto las plazas sin distintivo ambiental, reducir hasta hacer desaparecer la categoría B en los próximos dos años y apostar de forma clara por el aumento de vehículos O y ECO. Un modelo más ambicioso desde el punto de vista medioambiental, pero también más disruptivo para el tejido económico actual.

El resultado de la votación refleja esa tensión: nueve votos a favor de la opción A, seis a favor de la B y una mayoría que prefirió no elegir. En la práctica, Formentera «da una patada hacia delante» a la decisión de prohibir la entrada de coches contaminantes. El Consell d’Entitats, incapaz de articular un consenso, se lava las manos y traslada la responsabilidad al pleno del Consell Insular, donde los representantes políticos deberán mojarse.

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