Desde la retaguardiaMiquel Segura

Todo es un «fenómeno fabricado»

O sea que el sanchismo no existe, es un espejismo salido de un laboratorio social en el que una docena de gurús crearon y esparcieron unas ideas totalmente falsas

Los hay que todavía se hacen cruces del descalabro de la izquierda, aquí y en casi todo el orbe. Un profesor de Economía Aplicada -titular, ojo- de nuestra nunca bien ponderada Universitat de les Illes Balears (UIB), que responde al nombre de Antonio Pérez Montiel- se lamentaba el otro día amargamente ¡del resultado de las elecciones municipales y autonómicas de 2023! Explicaba, el hombre sabio, que lo que pasó entonces, y volverá a pasar el domingo en Aragón, digo yo, es obra de «una ofensiva cultural basada en la oposición al sanchismo: un fenómeno fabricado por la prensa de derechas, y ampliamente difundido en redes sociales, que presenta al presidente como un ser frívolo, con una sed de poder ilimitada y capaz de votar con separatistas y terroristas».

Así que ya lo saben en el PP -dónde velan armas para las elecciones de 2027- su triunfo de hace casi tres años no fue por méritos propios, ni lo obtuvieron a través de campaña alguna, nada de nada. El batacazo de Armengol y Apesteguia, la práctica desaparición de Podemos, fue por culpa de un «fenómeno fabricado». O sea, que el sanchismo no existe, es un espejismo salido de un laboratorio social en el que una docena -quizá no tantos- de gurús crearon y esparcieron unas ideas totalmente falsas, seguro que financiados y protegidos por esos señores con chistera frac y anillos de brillantes que salen en las viñetas de algún progre dibujante mallorquín con el que comparto apellido. Todo es fruto de una conspiración y ese cronista maldito lo ignoraba.

He vivido en un limbo durante varios años. Sánchez es un presidente bondadoso, líder del pensamiento social avanzado. Koldo García no existió, tampoco Ábalos, y los escándalos que asolan al PSOE no son tales. Si es que no pasa nada, sólo que la «prensa de derechas» es muy mala -¿qué mala? es la peste bubónica- y ha sabido montar un drama del copón en el gran teatro del mundo. Y ahora, por culpa de cuatro escribidores mal pagados, el amado presidente no puede salir a la calle ni para ir a un funeral. El común de la gente, sobre todo los jóvenes, han sido engañados hasta tal punto que le han dado la vuelta a la tortilla. Vive el cielo, nunca pude suponerlo. Ya me lo venía diciendo mi papá: si no estudias serás un zoquete. Claro, yo no soy profesor de nada -mucho menos «titular»- y de nada me entero. Menudo chasco, a mi edad.

PP y Vox son unos fachas -Apesteguia dixit- por defender la libertad de las mujeres a vestir como les apetezca y no estar de por vida encerradas en una «cárcel de tela»

En serio, no sé como los habitantes de la orilla siniestra del Pecos pueden escribir estas cosas sin morir en el intento. Tampoco puedo explicarme lo que mis ojos vieron y mis orejas escucharon -mal, porque ya soy bastante sordo- el martes pasado en el Parlament Balear. PP y Vox son unos fachas -Apesteguia dixit- por defender la libertad de las mujeres a vestir como les apetezca y no estar de por vida encerradas en una «cárcel de tela». El líder de Més -que fue alcalde de uno de los municipios más ricos de Mallorca y lo dejó arruinado, atención señor profesor de economía- dijo que la diferencia entre las mociones en favor de la libertad de la mujer presentadas por populares y voxistas, solo mediaban quince gintonics. Y otro que tal baila, José María García. Menorquín, comunista, que partió peras con Cristina Gómez para poder disfrutar del escaño parlamentario a partes iguales, se mostró a favor del velo islámico integral. El problema de esa gente -no sé si también el del «profesor titular»- es que no pisan la calle y, por lo tanto, son ajenos al cabreo del personal. Por eso ya se dejan mecer por la cancioncilla que, a buen seguro, deberán entonar el domingo y muchos otros domingos que vendrán: no pasa nada, seguimos siendo los mejores, lo que pasa es que la prensa de derechas...

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