Tener hijos es un valor social
Es necesario apoyar de forma clara a las familias que ya tienen hijos. Están criando y formando a las nuevas generaciones, y sus hijos, hoy niños y jóvenes, son los futuros cotizantes, los que mantendrán ese Estado de bienestar cada vez más necesario y, a la vez, más difícil de sostener
A finales de 2025 se conocía el dato sobre esperanza de vida, aportado por OCDE, que sitúa a España como el tercer país del mundo en el que más se vive; en concreto, hasta los 84 años.
Es un dato muy positivo –queremos que nuestros mayores vivan y que lo hagan en las mejores condiciones– pero que nos obliga a preguntar seriamente quién va a sostener la red de cuidados y servicios que requieren estas personas. Si nadie tiene hijos, será difícil.
La tasa de dependencia (la proporción de personas dependientes respecto a la población activa) está ya por encima del 53% y se estima que en un par de décadas alcance el 80%. Esto supone que habrá 8 dependientes por cada 10 personas en edad de trabajar y aportar a la caja de las pensiones, la sanidad, los servicios sociales… Insostenible.
El envejecimiento de la población es evidente y supone un enorme reto social, un asunto del que mucho se habla –hasta se puso su nombre a un Ministerio–, pero poco se hace.
La tasa de dependencia (la proporción de personas dependientes respecto a la población activa) está ya por encima del 53% y se estima que en un par de décadas alcance el 80%. Insostenible.
El Reto Demográfico debe afrontarse y debe hacerse en dos frentes. Primero, ayudando a que los jóvenes puedan crear el proyecto familiar que quieran, que puedan tener los hijos que deseen, contando con un entorno favorable: vivienda, empleo estable y conciliación real.
En segundo lugar, es necesario apoyar de forma clara a las familias que ya tienen hijos. Están criando y formando a las nuevas generaciones, y sus hijos, hoy niños y jóvenes, son los futuros cotizantes, los que mantendrán ese estado de bienestar cada vez más necesario y, a la vez, más difícil de sostener.
Atención especial merecen las familias numerosas, familias que hacen una aportación especial a la sociedad en forma de capital humano, que debe reconocerse y compensarse adecuadamente.
Porque sí, tenemos más hijos que la media y lo hacemos porque queremos, es nuestro proyecto personal y familiar, pero hacerlo beneficia al conjunto de la sociedad y ésta debe ponerlo valor.
Es paradójico que quien más aporta no sólo no sea apoyado, sino que a menudo se vea penalizado. Así nos ocurre en el acceso a muchos bienes y servicios: luz, agua, basuras… donde se nos castiga por ser más.
Es paradójico que quien más aporta no sólo no sea apoyado, sino que a menudo se vea penalizado. Así nos ocurre a las familias numerosas en el acceso a muchos bienes y servicios: luz, agua, basuras… donde se nos castiga por ser más.
Tenemos más hijos y, por tanto, mayores necesidades en todos los ámbitos: educación, vivienda, transporte, consumos básicos… El apoyo debe ser proporcional, debe llegar a todos nuestros hijos, desde el primero hasta el último, y no sólo hasta el tercero, como ocurre actualmente con muchas prestaciones públicas.
Hay que cambiar la mirada de la sociedad hacia los que tienen más hijos, apreciar que las familias numerosas están formando a las nuevas generaciones y cuidarlas y protegerlas como se hace en otros países de Europa, sin prejuicios ni etiquetas.
Es hora reconocer que las familias numerosas hacen un esfuerzo diario, voluntario y libre, pero que beneficia a toda la sociedad; que nuestros hijos son un valor para toda la sociedad. Sin hijos no hay futuro.
- José María Villalón es presidente de la Federación Española de Familias Numerosas.