Los jugadores del Real Madrid celebran el gol ante el Rayo Vallecano
Los futbolistas del Real Madrid se conjuran ante la adversidad: estamos solos, pero no estamos muertos
La plantilla sabe que tras el adiós de Xabi la crítica del aficionado se ceba en ellos y saben que deben responder sin ayuda externa porque están en la diana
Los motivos de Arbeloa para dar media semana libre a la plantilla del Real Madrid
Estamos solos. Como tantas veces, recuerdan los veteranos del lugar. Los futbolistas del Real Madrid se sienten solos en este momento, atacados por un sector del Bernabéu y criticados en la calle. Algunos jugadores rememoran que hace justamente diez años también estaban solos. Se destituyó a Rafa Benítez, «un gran madridista que no tuvo suerte en el Real Madrid», subrayan profesionales de la casa que vivieron de cerca aquella situación. Entró Zidane y vinieron tres Champions consecutivas. Al menos no les pitaban entonces, advierten en la cocina blanca.
Ahora les silban antes, durante y después del partido. A Vinicius, a Bellingham y al joven Mastantuono les pitan ya antes del partido, sin haber tocado un balón, cuando se anuncian sus titularidades en el marcador del estadio. Al chaval argentino le sorprende esta inquina, cuando no ha roto ni un plato en su vida. El Bernabéu puede ser muy injusto en sus paranoias. Para esto es mejor que juguemos en el Metropolitano, desliza un hombre del club que está todos los días con ellos. Así están los sentimientos en la plantilla. Se sienten más solos que nunca. Pero en el propio club analizan que «no estamos muertos». Y no hay nada como tener un enemigo claro y un traidor reconocido para unir todavía más a un grupo y hacerlo un bloque de cemento.
Es lo que se ha producido en la caseta de Valdebebas. Los gladiadores de Arbeloa se han conjurado para estar más unidos que nunca y luchar por los títulos contra viento y marea. Y saben cómo hacerlo. Ya lo han hecho. La argumentación de la conjura es clara y tiene como ejemplo el partido frente al Rayo: unidos y con este sacrificio somos competitivos y podemos ganar. Ese es el análisis de la conjura. Los capitanes lo expresaron con rotundidad: corriendo así y sufriendo hasta el final podemos ganar; pues vamos a sufrir siempre hasta el final en todos los partidos, porque así somos competitivos.
El mensaje es cristalino y ha calado en el grupo porque todos se han dado cuenta que no tienen apoyo exterior, que están solos y que deben sacar al Real Madrid adelante. Cuando dicen que están solos se refieren a la carencia de cariño externo. Porque tienen a su lado a un hombre que les apoya como nadie: Álvaro Arbeloa. Todos los profesionales, desde los veteranos a los novatos que se sorprenden ante los pitos de su afición, concuerdan en elogiar la posición de su entrenador, que ejerce como un jefe de verdad, que les protege ante la adversidad.
Protección a los jugadores
Arbeloa es ensalzado por la plantilla porque les ha puesto un escudo, el suyo, para proteger a los futbolistas y especialmente a los más jóvenes, sorprendidos por una situación ambiental que se extiende en el tiempo, con protestas en dos encuentros en el Bernabéu. Esto no lo ha vivido Mastantuno en Argentina, ni Güler en Turquía, ni Trent ni Huijsen en Inglaterra, ni Bellingham en Alemania. El grupo destaca la personalidad de su técnico para dirigir las ruedas de prensa y encauzar que los palos le peguen a él, con el fin de proteger a los suyos. Eso es tener madera de entrenador con liderazgo.
Arbeloa sabe que tiene que apoyar a sus hombres en una situación delicada y lo que hace es cargar con todas las responsabilidades. Se culpa de la derrota en la Copa y del fiasco en Lisboa. Y responde con madridismo puro ante el cúmulo de ataques mediáticos que sufre por ser de la cuerda de Mourinho y reconocerlo y potenciarlo tres lustros más tarde. Así concentra los ataques contra su persona. El plantel observa cómo van a buscarle y le preguntan con ironía que haga un balance de estas tres semanas en las que ha caído eliminado de la Copa y ha sacado al Real Madrid de los ocho primeros de la Champions.
El entrenador del Real Madrid Álvaro Arbeloa (i) asiste al entrenamiento del equipo en la Ciudad Deportiva de Valdebebas
El ataque es claro. Y el salmantino contesta con madridismo: a él nadie le va a enseñar lo que es el Real Madrid y su exigencia, porque la conoce y la ha vivido mucho más que nadie. Arbeloa sabe que le van a buscar las cosquillas pero está acostumbrado desde que era jugador. En la etapa de Mourinho fue muy criticado por ser uno de sus lugartenientes. Terminó sin hablarse con algunos de sus compañeros por culpa de una división que se agravó en los enfrentamientos con el Barcelona y que supuso que el ambiente en la selección española triunfal fuera un infierno. Arbeloa ganó el Mundial de Sudáfrica y las eurocopas de 2008 y 2012 mientras sus compañeros del Barcelona querían echarle del equipo nacional.
Piqué le menospreciaba con el apelativo de cono. En ese ecosistema, controlado por Del Bosque con su maestría habitual, Arbeloa lo ganó todo y colocó su cono en medio del campo. Por todo ello, Arbeloa está curtido para enfrentarse actualmente a los ataques externos y a los desprecios periodísticos que vienen desde Barcelona. Y para él todo este acoso mediático y cainita es simplemente un capítulo de Blancanieves al lado de lo que soportó como futbolista. Por eso, él se pone al frente de la manifestación para que le disparen todos los tiros, que «tiene el culo pelado, como decía Luis Aragonés».
Pleno de victorias en liga
Cuando las críticas y los ataques son exagerados y muchas veces injustos lo que se consigue es todo lo contrario y eso es lo que han logrado los enemigos de Arbeloa y de los jugadores del Real Madrid. Se han visto atacados y acosados. Y los enemigos han unido más que nunca a la plantilla y al entrenador. Arbeloa ya se había ganado al grupo con su mano izquierda y sus charlas individuales con cada futbolista y con la confianza que les dio. Los pitos y las críticas han unido aún más a todos los profesionales del Real Madrid, el cuerpo técnico y los jugadores, porque asumen que tienen que sacar el barco ellos solos del atolladero.
Solos y juntos. Ese es el lema: solos y juntos vamos adelante. Y se han conjurado para hacerlo dándolo todo en el campo. Todos sufren las críticas y la verdad es que el Real Madrid de Arbeloa ha sumado doce puntos de doce en la Liga. Ahora hay que mejorar el nivel en la Champions. Especialmente hay que defender mejor. Durante estas dos semanas el entrenador va a trabajar el sistema táctico y los relevos y coberturas para evitar huecos y fallos en retaguardia.
En paralelo, Pintus comienza este miércoles una pretemporada y realizará pruebas a los jugadores con las máscaras que miden el estado físico real de cada profesional. El mensaje compartido por entrenador y plantilla ha calado. Saben que están solos. Y se sienten juntos. Arbeloa llegó hace tres semanas y se encontró con un grupo machacado por las críticas y con algunos futbolistas que ya llegaban a dudar de su nivel. El salmantino apagó el incendio psicológico y está levantando paulatinamente al equipo.