El niqab es un velo que cubre toda la cara y deja los ojos libres

El niqab es un velo que cubre toda la cara y deja los ojos libresGetty Images

Política

El veto al burka sepulta el feminismo: la izquierda se retrata en Baleares

Las islas han arrancado 2026 con la prohibición del burka y el niqab en espacios públicos como tema estrella en la agenda pública: desde la PNL del PP aprobada en el Parlament, hasta las mociones de Vox en los municipios con mayor índice de población musulmana

El debate sobre el burka y el niqab ha irrumpido con fuerza en Baleares y se está expandiendo rápidamente por las instituciones. En apenas unas semanas, una cuestión que hasta ahora apenas había tenido presencia en los plenos se ha convertido en uno de los ejes políticos del momento, proyectándose desde el Parlament hasta los ayuntamientos.

Sa Pobla, Felanitx y Manacor, tres de los municipios con mayor tasa de población musulmana de las islas, ya han votado y los resultados evidencian la hipocresía de los partidos de la izquierda, que se autoproclaman feministas, pero que votan en contra de prohibirlo en la escena pública.

Sa Pobla: 'no' PSOE, Més y El PI

El primer municipio donde el debate se trasladó al pleno fue Sa Pobla. El 6 de febrero, el Ayuntamiento aprobó una iniciativa presentada por Vox para prohibir el acceso con el rostro cubierto —burka, niqab o prendas similares— a dependencias municipales. Conviene recordar, no obstante, que el municipio cuenta desde 2011 con una ordenanza que sanciona el uso de estas prendas en espacios públicos, pero Vox quiso reintroducir el asunto con una moción actualizada ya que, según defendían, el texto inicial era «ambiguo, poco claro y sin un desarrollo efectivo».

La propuesta actual salió adelante con el apoyo del PP y del alcalde de Independents, aunque con la abstención de tres regidores del propio grupo del primer edil.

En cambio, los socialistas, los nacionalistas de Més y los regionalistas de El PI votaron en contra, rechazando una medida defendida como básica para la identificación y la seguridad administrativa.

El regidor de Vox Roberto Vicente subrayó que se trata de edificios donde se gestionan datos personales y trámites con efectos jurídicos, por lo que la identificación visual del rostro es un requisito funcional. Vicente criticó duramente la postura de la izquierda, acusándola de volver a situarse «del lado del buenismo y de la cesión cultural», anteponiendo ideología a la seguridad de los vecinos.

Felanitx: también un 'no' de PSOE y Bloc-Més

En Felanitx, el debate se repitió con un patrón similar. La portavoz de Vox, María Vidal, logró la aprobación de una moción que prohíbe el acceso a edificios municipales a personas con el rostro oculto.

La iniciativa salió adelante con los votos favorables de PP y El Pi, pero nuevamente PSOE y Bloc-Més votaron en contra.

Vidal fue tajante al denunciar la incoherencia de quienes se presentan como feministas pero rechazan medidas concretas: «No estamos ante un debate de fe o cultura, sino ante una regulación administrativa de puro sentido común».

La portavoz insistió en que sin identificación visual se abre la puerta a la suplantación de identidad, se pierde garantía jurídica y se pone en riesgo la seguridad de funcionarios y usuarios.

Para Vox, el voto en contra de la izquierda supone una dejación de funciones: prefieren el discurso simbólico antes que actuar cuando se trata de proteger la dignidad institucional y la seguridad.

Manacor: tensión y acusaciones cruzadas

En Manacor, la moción presentada por Vox derivó en un pleno especialmente tenso. El alcalde Miquel Oliver, del partido econacionalista Més-Esquerra, acusó a la formación de racismo y calificó la propuesta de xenófoba, intentando desviar el debate hacia las intenciones políticas.

Oliver cuestionó incluso la necesidad real de la medida: «¿Usted ha visto alguna vez a alguna mujer con burka por Manacor?», llegó a afirmar.

Desde Vox defendieron que no se trata solo del burka, sino de impedir el acceso a edificios públicos a cualquier persona que no pueda ser identificada visualmente, incluyendo casos de mascarillas, gafas o prendas que oculten el rostro.

El PP justificó su apoyo recordando la contradicción de la izquierda, que presume de feminismo mientras relativiza símbolos de sumisión: «Cuando toca hablar de la dignidad de la mujer, ¿dónde está la izquierda?»

Un febrero «de burka» que arrancó en el Parlament

El pistoletazo de salida a este debate lo dio el Parlament balear a principios de mes, cuando se aprobó una proposición no de ley (PNL) impulsada por el PP para instar al Gobierno de España a prohibir el burka y el niqab en edificios e instalaciones públicas.

El texto salió adelante con los votos de PP y Vox, mientras PSIB, MÉS per Mallorca y Unidas Podemos votaron en contra. Més per Menorca optó por la abstención.

Lo significativo fue el argumentario de la izquierda: todos coincidieron en admitir que el velo islámico integral supone una forma de sometimiento de la mujer, pero aun así rechazaron cualquier medida concreta para limitarlo.

En lugar de respaldar una iniciativa que apelaba a la dignidad femenina, los grupos progresistas trataron de reducir el debate a una supuesta estrategia electoral, alegando que todo respondía a una «competición entre PP y Vox para obtener votos».

La socialista Teresa Suárez llegó a calificarlo como «una guerra para ver quién es más racista y quién genera más odio».

En la misma línea, el diputado de Més per Mallorca Lluís Apesteguia sostuvo que una prohibición generalizada no es la herramienta adecuada y reprochó al PP que «no piensa en las mujeres, piensa en su competición con Vox».

Unidas Podemos, por su parte, advirtió de que «no se debe tomar esta decisión sin tener en cuenta a las mujeres musulmanas» y afirmó que la PNL «no tiene intención liberadora, sino de atacar una religión».

Así, la izquierda trató de nadar y guardar la ropa: reconocer que el burka es opresión, pero votar en contra de actuar contra él. Una incoherencia que marcó el arranque de este debate y que se ha reproducido después en los ayuntamientos.

Hasta el último municipio

Con estas primeras votaciones en Sa Pobla, Felanitx y Manacor, el debate iniciado en el Parlament se ha trasladado definitivamente al ámbito municipal, abriendo un nuevo eje político en Baleares.

La PNL aprobada a principios de febrero instaba al Gobierno central a reformar la legislación para prohibir el velo islámico integral en edificios públicos, subrayando que constituye una forma de opresión y sumisión incompatible con la igualdad y la dignidad de la mujer.

Tras este paso parlamentario, el PP ha anunciado que llevará la iniciativa al conjunto de municipios y a los consells insulares de Mallorca, Menorca e Ibiza, para expandir el debate por todo el archipiélago. Y sobre todo -y más importante- para obligar a retratarse a todos los grupos políticos ante esta cuestión antes de las próximas elecciones.

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