Un obrero tapia la puerta de una azotea

Un obrero tapia la puerta de una azotea del edificio en Playa de Palma que ha sido objetivo de ojeadores de okupas

La okupación de azoteas hace saltar las alarmas entre vecinos: «En dos días pongo cocina y meto gente»

El «tapiado exprés» en una finca en Palma destapa el negocio de los ojeadores que buscan casetas vacías en los terrados para meter okupas en 48 horas

«Habitáculo vacío, habitáculo okupable». Ese es el razonamiento que, según denuncian comunidades de vecinos y administradores de fincas de Baleares, emplean determinadas redes informales para detectar espacios sin uso y convertirlos en oportunidades de negocio irregular. No importa si se trata de pisos, chalets o construcciones auxiliares: cualquier inmueble susceptible de ser ocupado entra en el radar de estos ojeadores.

El último caso se ha producido en Palma, concretamente en la zona de Playa de Palma, donde una comunidad de propietarios ha tenido que actuar con rapidez ante el riesgo de ocupación de una caseta situada en la azotea del edificio. El habitáculo, que en su día sirvió como vivienda del portero, llevaba años en desuso y presentaba un estado que lo hacía actualmente no habitable. Sin embargo, su mera existencia como espacio cerrado y aparentemente abandonado lo convirtió en objetivo.

Una proposición indecente

Según relatan los vecinos a El Debate, un hombre —al que identifican como de nacionalidad dominicana— había mostrado interés por el lugar, presuntamente con la intención de introducir a terceros en el inmueble y obtener un beneficio económico al margen de la comunidad. Uno de los vecinos cuenta que el individuo le había ofrecido «hacer negocios» entre ambos, a espaldas de la comunidad, y todo en B. Le dijo, literalmente, que en dos días podía adecentar el espacio, «poner una cocina y meter a los inquilinos» (okupas). Pero el vecino no cayó frente a la tentación del dinero fácil.

Avisó al resto y, ante el temor de que en cualquier momento el habitáculo pudiera aparecer ocupado, la comunidad decidió intervenir de forma preventiva. La medida adoptada fue tapiar todos los accesos. Tanto la puerta como las ventanas han sido selladas, eliminando cualquier posibilidad de entrada.

Los propietarios querían darle otro uso

Los propietarios ya habían aprobado en junta dar un uso comunitario al espacio transformándolo en trasteros para el conjunto de vecinos. De este modo, se pretende recuperar un área infrautilizada y evitar que vuelva a convertirse en un punto vulnerable.

Fuentes de la comunidad subrayan que el objetivo es claro impedir que un bien común termine explotado de manera irregular por terceros. «No es solo evitar una ocupación puntual, es cortar de raíz un posible negocio ilícito», explican.

Este episodio refleja un problema creciente en distintos puntos del país, donde espacios vacíos —aunque no estén en condiciones de habitabilidad— pueden convertirse en casas. Lo único que les queda a los propietarios es vivir alerta, pendientes de todo movimiento extraño -para cazar a los okupas en pleno delito flagrante- y, como en este caso, la rápida toma de decisiones.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas