Avioneta siniestrada, en el fondo del mar
Sucesos
El «vuelo a cuchillo» y sol que cegó al piloto: las claves del accidente mortal de avioneta en Sóller
La investigación de Aviación Civil concluye que el reflejo del ocaso sobre el mar hizo que el ala de la avioneta rozara el agua a gran velocidad durante una maniobra acrobática a baja altitud
El trágico accidente aéreo que el pasado 2 de agosto de 2025 conmocionó al Puerto de Sóller, en Mallorca, ya tiene una explicación técnica tras la publicación del informe de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC). Según el documento, el siniestro, en el que perdieron la vida los dos ocupantes de la aeronave, ocurrió mientras se ejecutaba una maniobra de alta precisión a escasa altitud. El análisis de los investigadores apunta a que el ala derecha de la avioneta impactó contra la superficie del agua debido a una combinación de factores críticos: la baja altura, la alta velocidad y la pérdida de visibilidad provocada por el reflejo del sol sobre el mar.
La maniobra de «vuelo a cuchillo» bajo la lupa
La pieza central de la investigación es la ejecución de la maniobra conocida en el mundo de la acrobacia como «vuelo a cuchillo». Esta técnica requiere que el piloto gire el avión 90 grados sobre su eje, de modo que las alas queden perpendiculares a la superficie del agua. En este estado, el fuselaje debe actuar como superficie de sustentación, ya que las alas dejan de ejercer su función habitual de mantener el aparato en el aire. Para evitar que la avioneta pierda altitud, el piloto debe elevar el morro de forma pronunciada.
El informe de la comisión, basado en gran medida en el testimonio de testigos presenciales, relata que el Team Rocket F4 Raider voló paralelo a la costa durante unos 40 segundos antes de iniciar el viraje. Fue en plena ejecución de la acrobacia cuando la punta del ala derecha rozó la lámina de agua. A la velocidad que circulaba el aparato, este contacto fue suficiente para desestabilizarlo por completo, provocando que el morro se clavara violentamente en el mar y el avión se hundiera de forma inmediata.
El reflejo del sol
Más allá de la complejidad técnica de la acrobacia, la CIAIAC pone el foco en las condiciones del entorno. El accidente tuvo lugar a última hora de la tarde, justo cuando el sol comenzaba a ponerse por el oeste. Para una aeronave que volaba en esa dirección, el reflejo de la luz sobre la superficie marina crea un efecto de deslumbramiento que altera la percepción de la profundidad y la distancia.
Este deterioro de la visibilidad resultó fatal en una maniobra que se realizaba a muy baja altura. Un mínimo error de apreciación sobre cuántos metros separaban el ala del agua, condicionado por el destello del ocaso, pudo ser el desencadenante del roce inicial. La energía acumulada por la velocidad del vuelo impidió cualquier maniobra de recuperación, dejando los restos de la aeronave sumergidos a 35 metros de profundidad, donde todavía permanecen.
Un piloto cualificado en una zona conocida
Resulta relevante que el informe no atribuye el suceso a la inexperiencia. El piloto era un profesional con su documentación en regla, un historial de vuelo sólido y un conocimiento profundo de la costa mallorquina. De hecho, los días anteriores al siniestro había completado vuelos similares sin contratiempos.
Aquel 2 de agosto, el plan de vuelo era rutinario: despegue desde el aeródromo de Binissalem, traslado hasta el Puerto de Sóller para realizar prácticas de maniobras acrobáticas y regreso a la base. Sin embargo, el ejercicio terminó de forma abrupta a apenas 100 metros del Faro del Cap Gros.
Es importante destacar que las conclusiones de la CIAIAC tienen una finalidad estrictamente preventiva. Siguiendo la normativa internacional, este tipo de informes técnicos no buscan establecer culpabilidades ni responsabilidades legales, sino desgranar los factores contribuyentes para que la comunidad aeronáutica pueda implementar mejoras en la seguridad y evitar que escenarios similares se repitan en el futuro. Por ahora, el informe sirve para cerrar el relato técnico de un suceso que marcó la jornada estival en la sierra de Tramuntana.