Las ciberestafas, siempre en aumento
De víctimas a mulas: la Policía investiga una red que utilizaba cuentas de estafados para mover dinero sucio
Al menos 18 personas han sido identificadas en Baleares en una operativa que desviaba fondos al extranjero y a plataformas de criptomonedas
La Policía Nacional investiga en Baleares una red de las conocidas como «mulas financieras», un término que se utiliza para describir a personas que permiten que su cuenta bancaria sea utilizada para mover dinero de origen ilícito. En muchos casos, estas personas actúan como intermediarios: reciben fondos y los reenvían rápidamente a otras cuentas o los convierten en criptomonedas, dificultando así el rastreo del dinero por parte de las autoridades.
Lo llamativo de este caso es que parte de esas «mulas» no comenzaron como colaboradores voluntarios sino como víctimas. Según la investigación, algunas de las personas implicadas habrían sido previamente estafadas. Tras perder su dinero, fueron contactadas por los propios delincuentes —o por terceros vinculados a la red— con la promesa de recuperar lo perdido si aceptaban participar en determinadas operaciones bancarias. Esa supuesta «ayuda» era, en realidad, la puerta de entrada a la red.
De este modo, quienes inicialmente habían sufrido un fraude pasaron a convertirse en piezas dentro de un engranaje mayor. Su función era sencilla en apariencia, pero clave en el conjunto: recibir dinero en sus cuentas y transferirlo a otros destinos, contribuyendo a fragmentar el recorrido de los fondos. Cada paso añadía una capa más de opacidad y alejaba el dinero de su origen delictivo.
En total, los investigadores han identificado a 18 personas en Baleares presuntamente relacionadas con esta operativa. Una de ellas, localizada en Palma, ya ha sido citada a declarar en comisaría. No obstante, la Policía subraya que la investigación sigue en marcha y que todavía no se ha podido determinar con exactitud el papel que desempeñaba cada implicado dentro de la red.
Dinero a Portugal
Las pesquisas, llevadas a cabo por el Grupo de Delincuencia Económica y Delitos Tecnológicos, han permitido detectar un patrón claro: el dinero no se quedaba en las cuentas intermedias. Tras pasar por distintas manos, una parte relevante de los fondos era enviada al extranjero y otra terminaba en plataformas de intercambio de criptomonedas.
Este último paso resulta especialmente significativo. El uso de criptoactivos introduce un nivel adicional de complejidad en el seguimiento del dinero, ya que permite mover fondos con mayor rapidez y, en determinados casos, con menor trazabilidad que en el sistema bancario tradicional.
A pesar de estas dificultades, los agentes han logrado identificar una cuenta bancaria en Portugal que recibía cantidades importantes de dinero vinculadas a esta operativa, así como a otros posibles hechos delictivos. Este hallazgo apunta a la existencia de una estructura más amplia, con conexiones fuera de España.
La Policía continúa analizando los movimientos financieros para determinar el volumen total de dinero gestionado por la red y esclarecer si existen más personas implicadas, tanto en el papel de «mulas» como en funciones de coordinación. El objetivo es reconstruir toda la cadena: desde el origen del dinero hasta su destino final.