María y Víctor en un vídeo en sus redes sociales

María y Víctor en un vídeo en sus redes sociales

La okupa de Ibiza que finge ser casera: cobra la reserva por videollamada y se esfuma cuando el inquilino llega al portal

María y Víctor son víctimas de una supuesta arrendadora que acumula un historial de fraudes en la isla: «Le da igual la Policía porque es insolvente»

La temporada en Ibiza ha comenzado para María y Víctor en la comisaría. La pareja se desplazó a la isla para trabajar durante el verano tras haber reservado una habitación por 800 euros. Pero al llegar al domicilio, se encontraron con la realidad del fraude: no había contrato, no había habitación y les cerraron la puerta en las narices.

«Cogimos un taxi, fuimos al piso, y cuando llamamos nos dimos cuenta de que no había nadie en el piso», explican los afectados. Tras varios intentos fallidos de contactar con la mujer que les había facilitado las fotos y los detalles del inmueble, decidieron indagar entre el resto de los residentes del bloque. «Entonces, fuimos a llamar a todos los pisos que había en el edificio y nos contestó el vecino de arriba, muy amable», relata María en declaraciones a IB3.

La información del vecino confirmó sus peores sospechas. La persona que les había cobrado el adelanto no tenía potestad sobre la vivienda sino que era una okupa del inmueble que les llegó a pedir 2.000 euros de fianza.

Al acudir a comisaría, la pareja confirmó lo que es un secreto a voces en la isla. La mujer es una vieja conocida de las fuerzas de seguridad: «Hemos denunciado y nos han dicho que la tienen muy fichada». El problema es que la delincuente conoce perfectamente los límites del sistema. Al no tener propiedades ni ingresos a su nombre, el hecho de que su identidad sea pública no le supone ningún freno.

Tras hacer público esta estafa para alertar a otros trabajadores, la pareja recibió una oleada de testimonios similares que apuntaban a la misma estafadora. «Han denunciado muchos chavales, nos han escrito, nos han dicho que a esta misma chica le ha pasado lo mismo con ella y todo el mundo sabe quién es y la Policía también lo sabe y tenemos su DNI y todo», aseguran.

A pesar de que los afectados disponen del DNI de la presunta estafadora y de que las autoridades están al tanto de su actividad, la recuperación del dinero parece improbable debido a la situación financiera de la denunciada: «No se puede hacer nada porque además es insolvente».

La pareja ha explicado que para ganarse su confianza, la presunta estafadora empleó una estrategia de cercanía y «humanidad» que no les hizo sospechar. «Habíamos alquilado una habitación meses atrás; habíamos dado una señal porque está muy complicado lo del alojamiento, pidiendo todo tipo de datos y pruebas», relata Víctor en un vídeo publicado en sus redes sociales, que ha servido para denunciar su caso. La mujer incluso llegó a mantener varias videollamadas con ellos, mostrándose «simpática» y facilitando su DNI sin reparos.

https://www.instagram.com/reel/DXZH6BFDYfK/?igsh=M2U3aTg1Z3B1ejA2

Sin embargo, tras esa apariencia de transparencia se escondía una estafa. «Resulta que la chica que nos lo alquiló eran unos okupas que estaban en la casa, destrozando la vivienda y drogándose», explica el joven con indignación.

No tiene nada que perder

Como apunta María en su denuncia, a la estafadora «le da igual que le pidan la documentación, no tiene nada que perder». Esta sensación de impunidad total es la que ha llevado a la pareja a difundir su historia para alertar de que en el actual mercado inmobiliario de Ibiza ni siquiera una videollamada o un DNI son garantía suficiente frente a estafadores que convierten el «alquiler de casas ocupadas» en su modo de vida.

Víctor y María «continúan con la búsqueda de una vivienda» mientras intentan que su testimonio sirva de advertencia. Su objetivo es evitar que otros trabajadores vuelvan a caer en el mismo engaño, en una isla donde el acceso a un techo digno se ha convertido en el principal obstáculo para los trabajadores. Aun así, la pareja quiere darle una oportunidad a la isla: «Ibiza tiene una energía muy bonita y queremos quedarnos». Ahora buscan trabajo en un hotel donde, al menos, les garanticen el alojamiento.

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