Operarios de Emaya durante el dispositivo especial de limpieza en Camp Redó
Población creciente y flotante
Estos son los resultados del 'escuadrón verde' de Palma
El 'Palma a punt' ha retirado en cuatro meses 108 toneladas de residuos y eliminado 783 grafitis
Palma ha decidido convertir la limpieza urbana en una cuestión estratégica. Y no sólo por imagen. La capital balear, con más de 430.000 habitantes censados y una presión turística que multiplica diariamente su población real, afronta desde hace años un problema estructural derivado del crecimiento demográfico, la elevada movilidad urbana y el desgaste acumulado de los servicios públicos durante anteriores legislaturas.
En una ciudad donde conviven residentes, millones de turistas anuales, cruceristas, trabajadores temporales y una intensa actividad económica vinculada al sector servicios, mantener el espacio público en condiciones óptimas se ha convertido en uno de los grandes desafíos de gestión municipal. La percepción de suciedad, especialmente en determinados barrios, había terminado por instalarse tanto en el debate político como en las reclamaciones vecinales.
Con ese escenario de fondo, el actual gobierno municipal ha puesto en marcha un plan extraordinario de refuerzo a través de la empresa pública Emaya, responsable de la limpieza y recogida de residuos en Palma. El programa, bautizado como ‘Palma a Punt’, nace como una operación complementaria a los servicios ordinarios y con un objetivo claro: actuar de manera intensiva en las zonas más degradadas y elevar los estándares de limpieza de la ciudad.
Los primeros balances reflejan la magnitud de la intervención. Entre el 21 de enero y el 24 de abril de 2026, el dispositivo ha retirado más de 108 toneladas de residuos en distintos barrios de Palma. En ese mismo periodo, los equipos desplegados por Emaya han eliminado 783 grafitis, desbrozado 356.855 metros lineales de malas hierbas y realizado trabajos de baldeo intensivo —limpieza con agua a presión— sobre más de dos millones de metros cuadrados de superficie urbana.
La operación también ha incluido el mantenimiento y limpieza de 5.972 papeleras y la limpieza externa de 7.015 contenedores distribuidos por toda la ciudad.
El despliegue extraordinario ha requerido una inversión inicial de 74.440 euros y la incorporación de 47 operarios específicamente asignados al programa, además del uso de maquinaria y recursos técnicos adicionales. El Ayuntamiento sostiene que el objetivo no es sustituir el servicio ordinario, sino reforzarlo allí donde el volumen de residuos y el deterioro urbano son mayores.
El plan afecta prácticamente a la totalidad de Palma y permite medir con precisión qué zonas soportan mayor presión urbana. En los barrios de La Soledat, Pere Garau, Nou Llevant, Son Gotleu o Foners —áreas de alta densidad y fuerte actividad diaria— se han retirado 21,4 toneladas de residuos, eliminado 153 grafitis y limpiado cerca de 379.000 metros cuadrados mediante baldeo intensivo.
En los sectores de Amanecer, Camp Redó, plaza de Toros o Son Oliva, el operativo ha retirado 19,3 toneladas de basura, eliminado 131 pintadas y actuado sobre más de 426.000 metros cuadrados.
La presión también se deja notar en enclaves especialmente expuestos al turismo y al ocio urbano. En Santa Catalina, Son Armadans, Es Jonquet o Son Espanyolet se han retirado 18,3 toneladas de residuos y ejecutado trabajos de limpieza sobre más de 364.000 metros cuadrados.
El casco histórico —epicentro turístico y uno de los principales escaparates internacionales de Palma— concentra otro de los puntos sensibles del operativo. En zonas como Cort, La Llotja-Born, Jaume III, La Seu o Sant Nicolau se han eliminado 201 grafitis en apenas cuatro meses, además de realizarse labores intensivas de limpieza y mantenimiento urbano.
Especialmente significativo resulta el caso del sector que engloba Cala Major, Sant Agustí, El Terreno, Portopí, Son Vida o Génova, donde se han retirado 26 toneladas de residuos, la cifra más alta de toda la ciudad, junto con más de 101.000 metros lineales de desbroce de hierbas y la limpieza de más de 1.260 contenedores.
El teniente de alcalde y presidente de Emaya, Llorenç Bauzá, defiende que el programa busca «incrementar aún más los niveles de limpieza» y actuar especialmente en aquellos puntos que registran mayores problemas de acumulación de residuos.
Pero más allá del discurso político, el Ayuntamiento intenta lanzar un mensaje de cambio de ciclo. Frente a las críticas acumuladas durante años por el estado de las calles y la sensación de deterioro urbano, el actual ejecutivo municipal quiere convertir la limpieza en uno de los ejes visibles de gestión.
Por eso, una de las principales novedades del plan es su continuidad. El refuerzo extraordinario dejará de funcionar por campañas temporales y pasará a mantenerse de manera prácticamente permanente hasta el final de la legislatura. Los equipos de ‘Palma a Punt’ trabajarán de forma rotatoria por todos los barrios de la ciudad «sin pararse ningún día», salvo en periodos festivos.
La trascendencia de esta apuesta va más allá de la estética urbana. Palma compite internacionalmente como destino turístico y residencial, pero al mismo tiempo soporta tensiones propias de una gran capital mediterránea: aumento poblacional, saturación estacional, presión sobre los servicios públicos y un uso intensivo del espacio común.