Una de las estafas más sonadas de los últimos años la protagonizó un grupo de británicos en Ibiza

Una de las estafas más sonadas de los últimos años la protagonizó un grupo de británicos en IbizaCNP

Impunidad

Baleares, el paraíso europeo del pufo premium

Hoteles, villas, restaurantes y coches de lujo encadenan impagos de turistas y falsos millonarios extranjeros que aprovechan la lentitud judicial y el vacío legal español

Hoteles de lujo con facturas impagadas de 19.000 euros. Villas ocupadas durante meses por falsos millonarios extranjeros. Coches de alta gama que nunca se devuelven. Restaurantes donde grupos enteros desaparecen tras cenas de cinco cifras. El «pufo» se ha sofisticado en Baleares y muchos sectores económicos empiezan a detectar el mismo patrón: caraduras internacionales que aterrizan en las islas convencidos de que aquí incumplir contratos sale barato.

El presidente de la Asociación Pro Derecho a la Propiedad Privada (APDP) denuncia que Baleares se ha convertido en el patio de recreo perfecto para quienes viven del fraude oportunista. Las noticias de los últimos años le dan la razón. Hace no mucho, un turista británico fue detenido en Palma tras pasar más de un mes y medio alojado en un hotel de lujo de Santa Ponça y abandonar el establecimiento dejando una deuda cercana a los 19.000 euros. Poco después intentó hacer check-in en otro hotel de la misma cadena en Palma. El personal detectó el historial y avisó a la Policía Nacional, que acabó arrestándolo sentado tranquilamente en el hall.

Este mes de enero, dos hombres fueron detenidos en Palma acusados de estafar a hoteles de lujo tras negarse a pagar facturas de miles de euros. Uno de ellos debía más de 3.400 euros y, además, se había apropiado de un vehículo de alquiler que tampoco pensaba devolver. El otro simuló llamadas a amigos imaginarios para fingir que conseguiría dinero con el que pagar una factura de 900 euros. Todo, según la Policía, perfectamente planificado.

Un ciudadano suizo dejó impagos por valor de 5.400 euros en varios hoteles mallorquines. Cuatro jóvenes británicos fueron detenidos años atrás tras intentar abandonar un hotel de Son Vida sin pagar más de 4.000 euros de estancia. Y en Ibiza, seis turistas internacionales acabaron arrestados después de negarse a abonar una cena de 12.291 euros en un restaurante.

Para Oviedo, todos estos episodios responden a un mismo fenómeno: la percepción internacional de que España, y particularmente Baleares, es un territorio donde la ley llega tarde. «El problema no es solo el dinero. El problema es la sensación de impunidad», insiste. A su juicio, el colapso judicial y la lentitud de los procedimientos han terminado generando un auténtico efecto llamada.

Se sabe en Europa

«Esto se corre por Europa», afirma. «Saben perfectamente cuánto tarda aquí cualquier reclamación. Saben que el empresario muchas veces va a preferir perder dinero antes que meterse años en juicios».

Según explica, el patrón se repite en todos los ámbitos. Llegan con apariencia solvente, hablan idiomas, llevan relojes caros, coches caros, aparentan muchísimo dinero y luego empiezan las excusas: que la tarjeta no funciona, que la transferencia está bloqueada, que el banco tiene un problema... Mientras tanto, consumen, se alojan, alquilan y desaparecen.

El abogado mallorquín vincula además este fenómeno con el auge de la inquiocupación premium en Baleares, donde asegura que ya existen cientos de casos. A su juicio, la lógica es exactamente la misma: aprovechar la lentitud legal española para vivir gratis el mayor tiempo posible. «Mallorca es el escenario perfecto porque aquí el valor de todo es altísimo: hoteles, villas, coches, restaurantes. El rescate económico es mucho mayor», sostiene.

En su opinión, Baleares reúne además otro factor clave: su posición geográfica. «Estamos en medio de las rutas del Mediterráneo y aquí confluyen mafias vinculadas al narcotráfico, la inmigración ilegal y ahora también al negocio de la vivienda y el fraude», afirma. Cree que todo forma parte de un ecosistema donde la debilidad del sistema termina convirtiéndose en una oportunidad económica para delincuentes oportunistas.

Mientras tanto, empresarios del turismo y restauración conviven con un miedo creciente al «cliente fantasma»: turistas aparentemente premium que en realidad solo buscan consumir sin pagar. Los propietarios de un conocido restaurante de Playa de Palma —que piden no ser identificados por imagen— aseguran a El Debate que el verano pasado tuvieron que echarse a la carrera en dos ocasiones por cuentas impagadas. «Una de ellas, de más de 500 euros». Afortunadamente, el personal del establecimiento consiguió 'cazar' a los turistas y, a regañadientes, impidieron el impago.

Pero el episodio que mejor resume esta nueva cultura del «pufo premium» ocurrió hace dos veranos en Ibiza. Seis turistas internacionales —un británico de 77 años, dos argentinas, una griega y dos polacas— fueron detenidos por la Policía Nacional después de negarse a pagar una cena de más de 12.000 euros en un restaurante de la isla. El grupo había consumido bebidas alcohólicas y productos de alto valor durante horas hasta que llegó la cuenta.

Entonces arrancó el teatro. Según relataron los trabajadores a la Policía, los comensales aseguraron que una séptima persona, que supuestamente les había invitado y reservado la mesa, acababa de marcharse apenas diez minutos antes. Nadie asumió la factura. Nadie pensaba pagar. La escena, que hace unos años habría parecido anecdótica, se ha convertido para muchos empresarios baleares en el símbolo de una nueva realidad: turistas y falsos millonarios que aterrizan en las islas convencidos de que aquí siempre habrá margen para el simpa, el engaño o el pufo antes de que llegue la factura judicial.

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