El alcalde de Ibiza durante la presentación
Ibiza estrena un tanque de tormentas capaz de retener media piscina olímpica tras las danas del pasado otoño
Instala una infraestructura en Platja d'en Bossa para retener 1.000 metros cúbicos de agua y revertir un «déficit histórico» de infraestructuras hídricas
La ciudad de Ibiza cuenta ya con una nueva infraestructura destinada a reducir el impacto de los episodios de lluvias intensas. El nuevo tanque de tormentas de Platja d'en Bossa, situado en la calle Fray Luis de León, ha entrado en funcionamiento con una capacidad de regulación de «1.000 metros cúbicos de agua», equivalente aproximadamente a media piscina olímpica.
El Ayuntamiento comienza de este modo a paliar el déficit de infraestructuras relacionadas con la gestión del agua y originado durante los anteriores mandatos municipales del PSOE, que, en este sentido, no acometió ninguna obra destacada. Esta falta de infraestructuras tuvo como principal consecuencia que las inundaciones sucedidas en septiembre y octubre de 2025 fueran especialmente graves en la ciudad.
La actuación, promovida por el Ayuntamiento de Ibiza, ha supuesto una inversión de un millón de euros y forma parte de una estrategia más amplia para reforzar la capacidad de respuesta de la ciudad ante fenómenos meteorológicos extremos.
El alcalde de Ibiza, Rafa Triguero, destaca que esta infraestructura permitirá evacuar el agua «en condiciones óptimas» y ha recordado el déficit histórico que arrastra la isla en materia de infraestructuras hídricas.
«Ibiza lleva años de retraso», señala el primer edil, quien subraya que las inundaciones registradas durante las DANAs del pasado otoño pusieron de manifiesto la necesidad de acometer este tipo de actuaciones. «Esta inversión es muy importante para tratar de minimizar el impacto cuando tenemos lluvias torrenciales y también para aliviar y evacuar el agua hacia el mar», afirma.
Una reducción significativa
Triguero reconoce que el nuevo tanque no eliminará completamente el riesgo de inundaciones, aunque sí reducirá significativamente sus efectos en zonas especialmente sensibles como la calle Murtra y la avenida Pere Matutes Noguera.
Además, el Ayuntamiento trabaja ya en un plan para extender este modelo a otros puntos del municipio mediante la construcción de nuevas infraestructuras similares. Entre las actuaciones previstas figuran tanques de tormenta en el bulevar Abel Matutes y en el barrio de Can Misses, así como la incorporación de sistemas de pluviales en las carreteras E-10 y E-20, proyectos que ya han sido trasladados tanto al Consell de Ibiza como al Govern balear.
«El objetivo es que el agua vaya de esos tanques al puerto para evacuarla. Es el primer paso para poder cerrar el ciclo del agua», explicó el alcalde, quien incidió en la importancia de unos equipamientos «que no son visibles para el ciudadano, pero sí fundamentales para la ciudad».
Por su parte, el concejal de Medio Ambiente, Jordi Grivé, destaca el papel ambiental de esta infraestructura. El tanque permitirá evitar que la primera escorrentía generada por las lluvias, la que arrastra una mayor carga contaminante, llegue directamente al mar. El agua recogida será derivada hacia el sistema de saneamiento y, posteriormente, a la depuradora, contribuyendo así a mejorar la calidad de las aguas costeras. «Lo que perseguimos, además de paliar el efecto de las lluvias torrenciales, es conseguir que el ciclo del agua sea perfecto y óptimo», señala.
El técnico municipal David Jiménez ha definido la instalación como «una piscina soterrada» de 30 metros de longitud, 12 de anchura y tres metros de altura, diseñada para recoger el agua acumulada en los principales puntos de escorrentía de la zona.
12 metros por tres
La infraestructura incorpora rejas para retener residuos sólidos antes de que alcancen el mar y una cámara de bombeo que regula el caudal hacia la red de saneamiento. En caso de precipitaciones excepcionales que superen la capacidad del tanque, el excedente será conducido a un pozo drenante que filtrará el agua hacia el acuífero.
Jiménez ha insistido en que esta actuación constituye la primera de una serie de obras que Ibiza deberá acometer para adaptarse a un escenario marcado por lluvias cada vez más intensas.
«Una infraestructura no para una dana, pero sí ayuda a contener sus efectos. Tenemos que seguir haciendo obras que permitan preparar la ciudad para este tipo de episodios», ha concluido.