Armengol y Rosario Sánchez en el comité ejecutivo el pasado 22 de julio
'Superfindes' pagados con sueldo público: el 'tour' electoral de la socialista Rosario Sánchez por Baleares
La secretaria de Estado de Turismo organiza 'superfindes' en el archipiélago con una agenda frenética de actos aprovechando su cargo y encuentros para arengar a los militantes socialistas
La secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, no se pierde un acto en Baleares. La inauguración de un reloj en Ibiza, la asamblea del Círculo de Economía de Mallorca, una cena a la fresca en Alcúdia o la Diada de Formentera. Cualquier excusa es buena para usar su cargo nacional para promocionarse como candidata a la presidencia de Baleares y, de paso, organizar después un acto de partido y así tratar de movilizar a sus militantes.
Desde que Francina Armengol se quitó el marrón de encima y le pasó a Rosario Sánchez la patata caliente de ir a una más que posible derrota ante Prohens y la derecha en las próximas elecciones, la secretaria de Estado de Turismo encadena un acto cada dos días en Baleares para ponerse en foco a cualquier precio. Incluso tenía pensado acudir este domingo a la manifestación antiturismo. Finalmente ha reculado, pero mantiene su apoyo a la movilización, al menos como candidata del PSOE porque, en una paradójica dualidad cual doctor Jekyll y Mr. Hyde, como secretaria de Estado de Turismo sigue promocionando Baleares en el exterior y felicitándose del aumento del número de visitantes.
Desde que es candidata y con la llegada del verano, Rosario Sánchez ha intensificado su presencia en las islas con un acto institucional cada dos días. Y casualmente, tres de cada cuatro semanas sus supuestas obligaciones de ámbito nacional en Baleares coinciden en lunes o en viernes, garantizándole un perfecto fin de semana prolongado en el archipiélago a costa del erario público.
Seis de siete días de la semana
En apenas 52 días, Sánchez ha desarrollado actividad pública en Baleares en la mitad de las jornadas analizadas. Una intensidad que supera la registrada durante los primeros meses del año y que ratifica una tendencia creciente de presencia en las islas.
El punto álgido llegó la semana del 22 al 28 de junio, cuando la secretaria de Estado de Turismo participó en actos en Baleares seis de los siete días de la semana –lunes, martes, miércoles, viernes, sábado y domingo-, un nivel de presencia difícilmente asociable a un cargo con responsabilidades sobre el conjunto del Estado.
La evolución de los últimos meses refleja un incremento continuado de la actividad pública de la secretaria de Estado en la tierra desde que es candidata. Si entre enero y mayo aparecía en las islas, de media, una vez cada 3,1 días, desde junio esa frecuencia aumenta hasta un acto cada dos días.
Desde el Partido Popular (PP) consideran que estos datos son incompatibles con la dedicación que exige una Secretaría de Estado con competencias sobre todo el territorio nacional.
«Es difícil explicar que una secretaria de Estado tenga una agenda tan intensa en una sola comunidad autónoma. Los ciudadanos tienen derecho a preguntarse cuándo ejerce sus responsabilidades en el resto de España», señalan fuentes del PP balear.
Uso del cargo público
Los populares sostienen que la actividad de Rosario Sánchez responde a una estrategia de posicionamiento político en Baleares de cara al próximo ciclo electoral y reclaman que haga pública de forma íntegra su agenda institucional, que sigue ocultando. «Utiliza el cargo y el sueldo público para promocionarse de candidata de un partido político», sostienen las mismas fuentes.
El PP recuerda que el Gobierno de España ya rechazó facilitar esa información en respuesta a una pregunta escrita registrada en el Congreso por diputados del Grupo Popular, limitándose a ofrecer una contestación genérica sin aportar el detalle de sus desplazamientos ni de sus actos oficiales.
Para el PP, la combinación de una presencia cada vez más intensa en Baleares y la negativa del Ejecutivo a hacer pública la agenda de la secretaria de Estado «sólo alimenta las dudas» sobre el uso de un cargo institucional con fines de proyección política.