He aquí la «barra» de las sangrías
Sucesos
¿Sabe dónde se prepara ese mojito que venden por la playa? En Palma, entre ruedas
Las imágenes difundidas por los agentes muestran las insalubres condiciones en las que se preparaban combinados destinados al consumo de turistas
No hace falta ser Sherlock Holmes para concluir que los mojitos o las sangrías que algunos vendedores ilegales colocan cada verano en las playas de Palma no pasarían precisamente una inspección de Sanidad. Pero lo que ha descubierto esta semana la Policía Local es el colmo del colmo. Porque una cosa es imaginar que esas bebidas se preparan en condiciones más que dudosas y otra muy distinta ver las imágenes: Un garaje. El suelo. Un coche aparcado al lado. Ruedas, grasa, suciedad y, en medio de todo eso, el lugar donde presuntamente se mezclaban las bebidas que después acababan en manos de turistas tumbados al sol en la playa. Un auténtico asco, además de irregular.
Las fotografías difundidas por los agentes muestran un escenario que cuesta relacionar con algo que vaya a terminar dentro de un vaso. Allí se preparaban combinados que luego se vendían de forma ilegal en los arenales de Palma. Sin controles, ni inspecciones, ni garantías saniarias.
Lo más llamativo no es que se trate de venta ambulante ilegal. Eso lo conoce cualquiera que haya pasado cinco minutos en Playa de Palma o en Can Pere Antoni en pleno verano. Lo verdaderamente llamativo es comprobar dónde y cómo se elaboraba el producto. Mientras los bares, chiringuitos y restaurantes tienen que cumplir normas sanitarias, pasar inspecciones y mantener unas condiciones mínimas de higiene, aquí la «cadena de producción» era un garaje. Y es que muchas veces el turista que compra uno de estos mojitos ve únicamente el resultado final: un vaso frío bajo el sol, aparentemente inofensivo. Lo que no ve es todo lo que ha pasado antes. No sabe de dónde sale el hielo. No sabe cuánto tiempo lleva preparada la mezcla. No sabe dónde se ha guardado ni quién la ha manipulado. Ahora, al menos en este caso, sí existe una imagen que resume el peligro alimentario al que el cliente se enfrenta.
La Policía Local recuerda además que estas prácticas no son una simple picaresca veraniega sino una actividad ilegal que pone en riesgo la salud de los consumidores. Los agentes también recuerdan que la normativa contempla sanciones no solo para quienes venden estos productos sino también para quienes los compran.
Una advertencia que cada verano vuelve a repetirse mientras decenas de vendedores recorren las playas ofreciendo mojitos, sangrías o latas de cerveza. Después de ver las imágenes del garaje descubierto en Palma, quizá más de uno se lo piense dos veces antes de sacar la cartera.