alejandro sanz y domingo zapata

Domingo Zapata y Alejandro Sanz

Quién es el 'Andy Warhol español' que pintó el piano de Alejandro Sanz en pleno concierto en Mallorca

Domingo Zapata firmó una 'performance' pop en Son Moix ante 20.000 personas: «Si la vida es sueño, hoy dormiré contigo», escribió en pintura roja

El concierto de Alejandro Sanz en el estadio Son Moix de Palma encaraba sus últimos compases este miércoles noche cuando el guion saltó por los aires. El madrileño interpretaba ¿Lo ves?, uno de sus temas más íntimos al piano, cuando, entre la penumbra del escenario, apareció Domingo Zapata (Palma, 1974). Brocha en mano y con un bote de pintura roja, el pintor mallorquín convirtió el instrumento en un lienzo improvisado ante 20.000 personas en el estadio del Mallorca. Mientras los acordes seguían sonando, Zapata empezó a trazar líneas gruesas sobre la madera, dejando grabadas palabras de complicidad en un rojo encendido. «Si la vida es sueño, esta noche dormiré contigo».

Al terminar la performance, entre los aplausos de un público que no acaba de entender la genialidad, Sanz paró el concierto para fundirse en un abrazo con su amigo y reivindicarlo ante su isla.

Non fue un arrebato sino la exhibición de una amistad y una alianza artística que ambos consolidaron en 2018. En la galería HG Contemporary del Chelsea neoyorquino, inauguraron Smile, una serie de cuadros elaborados a cuatro manos. Sanz trazaba los bosquejos y las líneas basándose en su sensibilidad musical, y Zapata les daba vida con su paleta de colores.

«Alejandro pinta desde hace muchos años», explicaba entonces el mallorquín - que se refiere a Sanz como maestro- para justificar una colaboración que viajó por México y Sudáfrica hasta llegar a España. Aquella fusión de música y pintura tuvo el miércoles su segunda parte, sustituyendo el lienzo de la galería por la madera del piano entre los fans alejandrinos de Son Moix.

Zapata en pleno concierto de Alejando Sanz pintando el piano

Zapata en pleno concierto de Alejando Sanz pintando el piano

Bautizado recurrentemente por cabeceras prestigiosas como el «nuevo Andy Warhol» o el nuevo Andy Warhol por su estética pop, Zapata alimentó la etiqueta convirtiendo su taller en un desfile de estrellas, vendiendo retratos de Lindsay Lohan por 100.000 dólares y sentando a modelos como Kim Kardashian o Sofía Vergara.

También dio el salto en el cine, con un documental junto a Jordi Mollà. Y conquistó Nueva York en 2019 al pintar el mural de vinilo más grande en la historia de Times Square. Incluso el Vaticano ha caído rendido a su magnetismo: tras mantener varias audiencias con el Papa Francisco, ambos coescribieron un lienzo que se subastó por medio millón de dólares con fines benéficos.

Otra de sus acciones fue el trueque de sus lienzos por miles de porciones de pizza para los desamparados de Manhattan. En 2013 Zapata vendió varias de sus cotizadas piezas por 100.000 dólares (unos 76.000 euros) a Sasha Berg, el dueño del icónico local Garlic Pizza. Sin embargo, el balear rechazó el fajo de billetes. En su lugar, exigió que el importe se cobrara en especie y se canalizara directamente hacia la Bowery Mission, la institución que desde 1879 rescata a los caídos del sueño americano en Nueva York.

Corridas zapatistas

Zapata no es el clásico artista maldito de estudio y penumbra. Su formación se forjó en el Wall Street de los años noventa y tras dejar las finanzas en 2002, encadenó hitos vertiginosos. Cautivó a magnates como George Soros, pintó los icónicos Wynwood Walls de Miami y llevó sus atrevidas reinterpretaciones de la Mona Lisa a la Bienal de Venecia y al entorno del Carrousel du Louvre en París.

Esa fijación por el impacto visual es la que traslada también a las plazas de toros a través de sus ya célebres y coloridas corridas zapatistas. Su última gran puesta en escena en la isla se celebró el 8 de agosto de 2024, con motivo del 95 aniversario del Coliseo Balear. Aquella tarde, la Plaza de Toros de Palma se transformó en un monumental lienzo de arena y tablas donde las principales figuras del toreo lidiaron reses de Juan Pedro Domecq envueltas en la característica y vibrante estética pop del pintor. Un concepto de espectáculo total que ahora se traslada a la música; tras su intervención con pintura roja, el piano de Alejandro Sanz se eleva a la categoría de obra de arte.

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