Imagen espacial del satélite

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Ciencia

Un cohete de Elon Musk lanza el primer satélite de Baleares: así nace 'Posidonia'

El dispositivo, desarrollado por la empresa del mallorquín Rafel Jordà y financiado con fondos europeos, vigilará desde el espacio el estado del mar, los recursos hídricos y la presión del turismo

Buena parte del bellísimo paisaje de Baleares, cuajado de calas y playas de un turquesa imposible, nace bajo el agua. Allí crece la posidonia oceánica, una planta marina capaz de oxigenar el Mediterráneo, fijar carbono, proteger las playas de la erosión y conservar la transparencia que ha convertido las calas del archipiélago en una referencia mundial. Desde este martes, ese mismo nombre también recorre el espacio. Posidònia es el primer satélite de la historia de Baleares. El lanzamiento ha tenido lugar a primera hora de la mañana desde California, a bordo de un cohete de SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk. El satélite ha sido desarrollado por Open Cosmos, la empresa fundada por el mallorquín Rafel Jordà, y financiado por el Govern balear con fondos europeos Next Generation. No se trata únicamente de un hito tecnológico para las Islas. Es, sobre todo, una nueva forma de observar un territorio especialmente sensible a los efectos del cambio climático y a la presión que ejerce sobre él una de las principales industrias turísticas de Europa.

A diferencia de los grandes satélites meteorológicos o de las misiones espaciales destinadas a explorar otros planetas, Posidònia nace con vocación cien por cien balear. Su cometido consistirá en fotografiar Baleares una y otra vez, siempre desde la misma órbita y aproximadamente a la misma hora del día, para comparar imágenes tomadas en condiciones similares y detectar cambios. Será el ojo que todo lo ve en la costa de Mallorca, Ibiza, Menorca y Formentera; en sus recursos hídricos, en posibles inundaciones, en incendios, en saturación de áreas...

Un observatorio permanente a 600 kilómetros de altura

El dispositivo pesa 80 kilos y mide 48 centímetros de ancho, 51 de fondo y 85 de alto. Permanecerá al menos tres años en una órbita situada entre 500 y 600 kilómetros sobre la Tierra. Desde allí observará el archipiélago con cinco cámaras de alta resolución, capaces de distinguir detalles de hasta 1,5 metros, además de sensores infrarrojos que ampliarán la información obtenida por las imágenes convencionales.

Con estos 'súperpoderes' podrá seguir la evolución de la línea de costa, controlar el estado de los fondos marinos, analizar la calidad de las aguas y medir el alcance de episodios de calor extremo. También ayudará a estudiar el conocido efecto de la isla de calor urbana —el aumento de temperatura que experimentan las ciudades respecto a su entorno— y a evaluar cómo evoluciona una comunidad donde la presión humana se multiplica cada verano, por la llegada de millones de turistas.

Datos y más datos

No obstante, la misión del Posidonia va mucho más allá de obtener buenas fotografías desde el espacio. El dispositivo está llamado a enviar datos que sirvan a los gobiernos (el autonómico, en primera instancia, e insulares y municipales, en cadena) a tomar decisiones críticas, como sistemas de aviso o realizar predicciones sobre el comportamiento de los acuíferos o la demanda de agua.

Esa información también permitirá afinar la planificación territorial para gestionar mejor los espacios turísticos, sometidos a una enorme presión durante prácticamente tdo el año.

Cuatro millones de inversión

La inversión realizada por la mallorquina Open Cosmos asciende a cuatro millones de euros y supone la primera incursión del Govern balear en la tecnología aeroespacial con equipamiento propio. En el proyecto colaboran también la Universidad de las Islas Baleares (UIB), Wireless DNA y Garden Hotels, mientras que la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) presta su apoyo a la iniciativa. Open Cosmos, además, inauguró hace poco más de un año sus oficinas en el Parc Bit de Palma, consolidando una presencia que hoy sitúa a Mallorca en un mapa poco habitual, el de la industria espacial europea.

Durante décadas, Baleares ha sido observada desde el espacio por satélites de agencias internacionales. La diferencia es que, desde ahora, una parte de ese control será autóctono. Cada órbita de Posidònia añadirá una nueva fotografía al archivo del archipiélago. Separadas por apenas unas horas, esas imágenes terminarán componiendo una película de largo recorrido sobre cómo cambian las islas y cómo hay que gestionar esa evolución con cabeza.

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