El manual

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El infame manual de sabotaje que anima a «soltar la rabia» contra comercios pone en alerta al sector turístico en Mallorca

Las patronales califican de «lamentable» la guía radical de la plataforma 'Menos turismo, más vida' y exigen una investigación urgente a las puertas de la manifestación del 26 de julio

«Se ha cruzado una línea roja». «No son son protestas pacíficas, es sabotaje». El sector turístico responde al infame manual de acción de la plataforma Menos Turismo, más vida en la que pide «soltar la rabia» contra los pisos de alquiler vacacional, inmobiliarias -algunas con nombres y apellidos-, contra las vallas publicitarias de la Federación Hotelera de Mallorca y contra «todo lo que queremos echar de la isla».

La asociación de alquiler turístico Habtur ha calificado de «lamentable» y rechaza la última iniciativa de Menos turismo, más vida. Esta plataforma ha compartido un manual con recomendaciones explícitas para ejecutar acciones de sabotaje contra el sector turístico, lo que ha llevado a la patronal a exigir una investigación urgente para determinar si estas consignas pueden constituir un delito de incitación a la comisión de actos delictivos.

Habtur ha manifestado su profunda preocupación ante la difusión en redes sociales de esta campaña, que incluye instrucciones detalladas para dirigir ataques contra viviendas de uso turístico, inmobiliarias y otras actividades económicas. La patronal ha lamentado que «en pleno siglo XXI» se sigan encontrando publicaciones de este calibre y ha reclamado una condena unánime de cualquier forma de acoso, intimidación o ataque contra empresas y particulares.

«Incitación al vandalismo y sabotaje»

«La discrepancia sobre el modelo turístico es legítima y necesaria en una sociedad plural, pero nunca puede derivar en la normalización de actuaciones dirigidas a intimidar personas, señalar negocios o provocar daños a la propiedad privada», argumenta la asociación.

Desde Habtur recuerdan que detrás de los negocios señalados hay familias, autónomos, trabajadores y pequeños empresarios. Por ello, han pedido que se garantice la protección de los profesionales que desarrollan su actividad legalmente y que el debate se mantenga estrictamente dentro de los canales democráticos y el cumplimiento de la ley.

Desde la FEHM alertan de que el polémico manual supera la línea de la crítico o la discrepancia. «Cuando se deja atrás »el terreno de las ideas para incitar al vandalismo y al sabotaje, ya no se está contribuyendo al debate: se está fomentando la radicalización», ha advertido.

Desde la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (Caeb) han alertado de que el citado manifiesto atenta contra el tejido empresarial de las islas de forma injustificada, y ha solicitado a la Delegación del Gobierno que investigue su contenido del manifiesto ante una posible incitación a la violencia y en la posible existencia de conductas que pudieran ser consideradas como delictivas según la legislación vigente.

La reacción de las patronales llega tras publicar el contenido de ¡Hazlo tú también! Manual de acción contra la turistificación, una guía lanzada por Menos turismo, más vida —convocante de la gran manifestación del próximo domingo 26 de julio— que abandona cualquier pretensión de protesta pacífica. Entre sus directrices, anima a «soltar vuestra rabia» y establece una hoja de ruta estructurada en tres fases para hostigar al sector turístico evitando la acción policial.

El protocolo detalla tácticas de sabotaje urbano como el bloqueo de cerraduras para inutilizar los accesos a los pisos turísticos de Airbnb; ataques de pintura usando «objetos voladores con pintura» (como globos) y pintadas decorativas rojas en fachadas para amedrentar a comercios y viviendas.

El colectivo pone en la diana a las viviendas vacacionales, a las agencias inmobiliarias internacionales —citando explícitamente a firmas como Engel & Völkers— y a las vallas publicitarias de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), diseñadas para fomentar la convivencia.

Para garantizar la impunidad de los ataques, el manual aconseja a sus simpatizantes buscar «objetivos», estudiar la zona previamente, trazar rutas de escape y localizar las cámaras de seguridad de bancos y comercios para «evitarlas».

Asimismo, exigen un estricto código de vestimenta para los piquetes: acudir con «ropa oscura y amplia», la obligatoriedad de «taparse el rostro» y la ocultación de cualquier rasgo distintivo como tatuajes, piercings o marcas de nacimiento.

También proponen una estructura celular dividida en tres roles: un encargado de ejecutar el vandalismo, otro destinado a la vigilancia y un tercero para grabar las acciones en vídeo. Posteriormente, la propia plataforma se ofrece a difundir de manera «segura» las imágenes en redes sociales.

A pesar de que el documento promueve daños directos a la propiedad privada a escasos días de la movilización del 26 de julio, el colectivo intenta amparar sus coacciones asegurando que defienden la «acción directa no violenta contra un sistema que nos ahoga».

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