Esta simulación de un agujero negro supermasivo muestra cómo distorsiona la región estrellada y captura la luz, creando la silueta de agujero negro

Agujero negroSimulación Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA; imagen de fondo ESA/Gaia/DPAC

Ciencia

La universidad balear participa en un hallazgo histórico acerca del horizonte de un agujero negro

La investigadora Ornella Piccinni firma en Nature un estudio que identifica una nueva señal generada tras la fusión de dos agujeros negros y abre una vía inédita para explorar la gravedad extrema

Hay descubrimientos científicos verdaderamente históricos...y verdaderamente difíciles de explicar al público general. Este es uno de ellos. Un equipo internacional de investigadores, entre los que se encuentra la física Ornella Juliana Piccinni, investigadora Ramón y Cajal del Instituto de Aplicaciones Computacionales de Código Comunitario (IAC3) de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), acaba de publicar en la prestigiosa revista Nature un trabajo que podría abrir una nueva forma de estudiar los agujeros negros, algunos de los conceptos más enigmáticos del universo.

La investigación, desarrollada junto a especialistas de instituciones de Australia, Canadá y Estados Unidos, presenta las primeras evidencias directas de una señal que aparece justo después de que dos agujeros negros colisionen y se fusionen en uno solo. Hasta aquí, la explicación sigue siendo terreno para especialistas. Traducido al lenguaje común, lo que han conseguido los investigadores es obtener nueva información sobre una zona del universo que hasta ahora era prácticamente inaccesible.

Para entenderlo hay que saber qué es un agujero negro. Se trata de una región del espacio donde la gravedad es tan intensa que nada puede escapar de ella, ni siquiera la luz. Por eso no podemos observarlos directamente. En su límite existe una frontera invisible conocida como horizonte de sucesos. Es el punto de no retorno: todo lo que lo cruza queda atrapado para siempre. Precisamente esa frontera es una de las mayores obsesiones de los físicos. Allí las leyes de la naturaleza alcanzan condiciones extremas y podrían esconder algunas de las respuestas más importantes sobre cómo funciona el universo.

Lo que ha logrado este equipo es detectar una señal procedente de los instantes posteriores a la unión de dos agujeros negros. La información se obtuvo analizando unas diminutas vibraciones del espacio-tiempo llamadas ondas gravitacionales, un fenómeno cuya existencia fue predicha por Albert Einstein hace más de un siglo.

Cuando dos agujeros negros chocan, generan una especie de «temblor» que se propaga por el universo. Los observatorios científicos pueden registrar esas vibraciones. Lo novedoso de este estudio es que los investigadores han identificado una parte concreta de esa señal que hasta ahora nadie había logrado aislar de forma convincente. Esa señal contiene información sobre el agujero negro recién formado y sobre lo que ocurre en las inmediaciones de su horizonte de sucesos en los momentos inmediatamente posteriores a la colisión. El hallazgo se basa en el análisis del evento GW250114, detectado en enero de 2025 por la colaboración científica LIGO, una de las grandes referencias mundiales en la detección de ondas gravitacionales.

«La identificación de este componente abre una ventana directa al estudio del horizonte de sucesos (el punto de no retorno de un agujero negro) y aporta información que hasta ahora no se había podido obtener a partir de observaciones reales de ondas gravitacionales. A largo plazo, esto abre una nueva vía para estudiar la física de los agujeros negros en una zona extremadamente intensa del espacio-tiempo, que podría ser clave para conectar la relatividad general con la física cuántica», concluye la prestigiosa doctora Piccinni.

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