Costa mallorquina

Cambio de tendencia

La «España que se llena» cambia de modelo: Mallorca acelera la construcción de pisos frente a los chalets de Armengol

La isla registra el mejor primer semestre de los últimos cinco años con 1.296 viviendas visadas: el gran cambio está en los bloques de pisos

La crisis de la vivienda es, de largo, uno de los grandes problemas de España, pero si hay un territorio donde esa presión se siente con especial intensidad es Baleares, «la España que se llena» (frente a la España vaciada). Más gente, más necesidad de vivienda y un escenario paralizado... ¿Paralizado?: Parece que ya no. «Hay muchos proyectos en marcha y creemos que la tendencia será al alza», dicen desde el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Mallorca. Los datos que ha presentado la entidad apuntan a un cambio de ritmo importante en la isla: Mallorca visó 1.296 nuevas viviendas durante el primer semestre del año, un 28,7 % más que en el mismo periodo de 2025. Es la cifra más alta registrada en los seis primeros meses del año durante el último lustro y, según el sector, empieza a reflejar los primeros efectos de las políticas de vivienda impulsadas por el Govern.

Pero el verdadero corazón de la estadística está en el tipo de vivienda que se está proyectando. De esas 1.296 nuevas viviendas, 769 son plurifamiliares, es decir, pisos en edificios pensados para varias familias. Este segmento crece un 59,5 % en un año. Las unifamiliares (chalets), en cambio, apenas avanzan: 527 viviendas visadas y un aumento mínimo del 0,3 %. Lo lógico: más residentes, más casas.

Este movimiento encaja, además, con el discurso que el Ejecutivo de Marga Prohens viene manteniendo desde el inicio de la legislatura. El Govern sostiene que durante los años de la socialista Francina Armengol buena parte de la actividad constructora se concentró en «chalets con piscina» y promociones orientadas al comprador extranjero. Siempre que pueden, lo repiten: en el Parlament, en las entrevistas, en redes sociales. «Nuestra estretagia, en cambio, es aumentar la oferta de pisos para los de aquí, no chalets en rústico con piscina o pisos de lujo para nórdicos», indican machaconamente.

En este sentido, el presidente del Colegio, Luis Alfonso de León, reconoce que el cambio de carril viene dado, en buena parte, por los cambios normativos aprobados en los últimos meses.

Con Armengol se construían más chalets

El secretario técnico del Colegio, Mateo Moyá, incide en que las políticas impulsadas por el Ejecutivo autonómico están haciendo que los promotores vean una oportunidad en la vivienda plurifamiliar. También ha señalado que se está consolidando una tendencia distinta a la de años anteriores. Ahora, según el Colegio, ese modelo empieza a virar hacia una vivienda más pensada para el «ciudadano de a pie». No obstante, rebaja cualquier lectura triunfalista: las cifras mejoran, pero siguen siendo insuficientes para dar respuesta a la demanda real.

Por municipios, Palma concentra buena parte de la actividad. La capital suma 415 viviendas plurifamiliares visadas en el primer semestre, seguida de Calvià, con 144, y Capdepera, con 58. En vivienda unifamiliar, Palma también encabeza la lista, con 83 visados, por delante de Manacor, con 31, y Santanyí, con 29.

Más reformas, efecto fondos europeos

La estadística incluye además otro dato significativo: las reformas también crecen. Durante los seis primeros meses del año se han visado 1.771 obras de reforma, un 17 % más que hace un año y el triple que hace doce años. Según el Colegio, esas actuaciones podrían afectar a entre 5.000 y 6.000 viviendas. Moyá atribuye este aumento tanto al encarecimiento de la vivienda como al efecto de las ayudas europeas Next Generation para rehabilitación energética, que finalizaron el año pasado.

La conclusión de todo lo anterior es que Mallorca, la isla más grande del archipiélago, empieza a construir más, pero sobre todo empieza a hacerlo con otra lógica. La vivienda plurifamiliar gana peso frente a la unifamiliar en un territorio donde el suelo no sobra -es oro, de hecho- y donde cada nueva promoción debe medirse también por su capacidad real para aliviar la presión residencial. Los visados suben, los proyectos se reactivan y el sector prevé que la tendencia continúe. Otra cosa es que baste.