Los portavoces de la plataforma la pasada semana en la presentación de su paquete de medidas contra el turismo de masas

EUROPA PRESS
03/7/2026

Los portavoces de la plataforma la pasada semana en la presentación de su paquete de medidas contra el turismo de masas EUROPA PRESS 03/7/2026Europa Press

Los radicales del 'manual de sabotaje' turístico en Mallorca se enrocan: «Poner silicona en cerraduras no es violencia»

La Plataforma Menos Turismo, Más Vida emite un manifiesto de 'sostenella y no enmendalla' donde justifica los ataques a inmobiliarias y comercios

​«Soltad la rabia»: los antiturismo en Mallorca distribuyen un manual para vandalizar comercios

Primero llegó la provocación; después, el repliegue táctico ante el escándalo (borrando un tuit); y finalmente, el enrocamiento. La Plataforma Menos Turismo, Más Vida (Menys Turisme, Més Vida) lanzó este martes en sus redes sociales un explícito manual de sabotaje contra los establecimientos turísticos de Mallorca. Horas después, acorralados por la tormenta política y social, decidieron borrar el «manual de acción» en su cuenta de X. Sin embargo, lejos de la rectificación o el arrepentimiento, el colectivo asambleario ha firmado este jueves un manifiesto de sostenella y no enmendalla con el que oficializan su paso a la ofensiva y constatan que han abandonado definitivamente las manifestaciones «simpáticas» o festivas para «buscar objetivos» y «soltar la rabia» contra cualquier objetivo -turístico- en su lucha original contra el turismo de masas.

Para los portavoces de esta plataforma, sellar con silicona las cerraduras de pisos vacacionales o lanzar pintura contra los cristales de las inmobiliarias «no es violencia», han defendido este jueves en un comunicado oficial colgado en su perfil de X.

«Herramientas de protección»

La impunidad del movimiento había quedado retratada este mismo miércoles, cuando sus portavoces manifestaron sin tapujos que era una «responsabilidad» de la plataforma dotar de «herramientas de protección» a sus seguidores.

El manual recomendaba actuar con capuchas para evitar ser identificados por las fuerzas de seguridad y planear minuciosamente rutas de escape tras cometer los actos vandálicos. Pero este jueves, lejos de rebajar la tensión, el colectivo ha redoblado su apuesta con un comunicado que apela a la «Acción Directa No Violenta» para blanquear y justificar los daños materiales contra comercios, viviendas turísticas y vallas publicitarias del sector hotelero.

«Hacer pintadas o poner silicona en cerraduras de viviendas de alquiler turístico ilegal que incumplen la ley no es violencia», argumentan en su comunicado para legitimar el sabotaje físico como una respuesta válida frente a lo que tachan de «modelo salvaje y extractivista».

El argumentario de la plataforma —cuya estrategia ya ha sido bautizada por sectores empresariales y políticos de las islas como una suerte de kale borroka contra el sector turístico— se centra en victimizarse y desplazar de forma agresiva la responsabilidad hacia las instituciones y las empresas.

De las manifestaciones «simpáticas» al sabotaje

En una dura arremetida que incluye también a los medios de comunicación por no plegarse a sus consignas, el manifiesto asegura que «la violencia es la ejecutada desde arriba» y que «los desahucios, la gentrificación o la expulsión de nuestros barrios no es considerada violencia en los medios y es ejecutada a cara descubierta diariamente».

El comunicado advierte de que se acabó el tono «simpático» y de protesta autorizada para dar el salto al sabotaje tras considerar que las vías pacíficas institucionales han sido sistemáticamente «ninguneadas».

«El malestar es cada vez más evidente y la respuesta ha sido siempre contenida y, a la vez y, quizá, precisamente por eso, ignorada», lamenta el texto, argumentando que su «guía de acción» responde a la necesidad de «ejercer de manera legítima el derecho a poner límites y a decir basta».

La plataforma se apropia de los grandes mitos del ecologismo balear de los años 70 y 80, equiparando el uso de la silicona y las capuchas con hitos pacíficos con la «ocupación de Sa Dragonera» o con «atarse a unas máquinas para evitar una regeneración artificial de una playa son ejemplos de acción directa no violenta que se convirtieron en decisivas para el logro de victorias en Mallorca tiempo atrás».

A pesar de la honda fractura social provocada y del rechazo unánime del sector hostelero y comercial de Baleares e institucional, la asamblea advierte de que la campaña coactiva no se detendrá. La desobediencia civil en las calles y los escraches comerciales parece que serán su «herramienta de organización popular» de cara al resto del verano.

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