El Rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este miércoles durante el despacho estival en el Palacio de la Almudaina
Pedro Sánchez saca su manual de resistencia en Palma: «Nos vemos el próximo verano. Al menos lo voy a intentar»
El presidente del Gobierno, muy bromista y sonriente, se ha despedido de los periodistas hasta el próximo año después de despachar con el Rey en el Palacio de la Almudaina de Palma
Después de dos horas justas de reunión con el Rey Felipe VI, Pedro Sánchez ha aparecido sonriente y muy bromista ante los medios de comunicación en el Palacio de la Almudaina de Palma. El presidente del Gobierno ha explicado la última hora de los incendios, ha resumido la conversación con el monarca, ha hecho un par de requiebros en alguna pregunta, ha lanzado una pulla al PP y se ha despedido amenazando con volver el próximo verano. «Nos vemos el próximo año. Al menos lo voy a intentar».
Como ya es norma en sus contadas apariciones con preguntas, el turno de la prensa se ha ceñido al estricto guion habitual de tres cuestiones ( las tres han sido de ámbito nacional y ha habido otras dos y media preguntas de gracia para la actualidad balear). Preguntado por la polémica medida de gracia a la separatista Laura Borràs, el presidente se ha apresurado a matizar el marco: «Para ser preciso, es un indulto parcial». «No tiene nada que ver con la negociación de Presupuestos y con nada que tenga que ver con la política», ha insistido antes de subrayar que la medida responde únicamente al «cumplimiento» de lo que pide el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña .
Respecto al malestar social por la saturación turística y la manifestación multitudinaria vivida el pasado domingo en Palma, el jefe del Ejecutivo ha optado por desviar el foco. A su juicio, las protestas no van contra el modelo turístico en sí, sino contra el inaccesible precio de los inmuebles: «Esta manifestación está vinculada a la falta de acceso a la vivienda, si no me han informado mal». Tras asegurar que su Gobierno «empatiza» con los manifestantes, ha presumido de haber impulsado la primera Ley de Vivienda de la democracia para fijar topes al alquiler, trasladando hábilmente la presión a las administraciones autonómicas que deben aplicarla. Y de paso, ha lanzado un dardo contra los gobiernos autonómicos del PP por no aplicar la Ley estatal por que «su dogmatismo neoliberal y su sectarismo ideológico».
Sobre su delegado: «Hace bien su trabajo»
Y al ser cuestionado sobre las polémicas cargas policiales en las protestas de estos días, se ha remitido a la investigación abierta, cerrando filas y mostrando su «absoluta confianza» en el delegado del Gobierno. «Lo único que hace es hacer bien su trabajo», ha respondido Sánchez a quienes piden la dimisión de Alfonso Rodríguez Badal.
Tampoco ha querido profundizar en la creciente tensión migratoria que sufren las Baleares ni en el incipiente repunte de la llamada «ruta argelina». Pese a su recientísimo viaje al país norteafricano, el presidente se ha limitado a señalar que confía en un «punto de inflexión» en las relaciones bilaterales para acelerar las repatriaciones y aliviar la presión sobre el archipiélago.
La actualidad judicial (esta vez con la imputación de otro exdirector de la Guardia Civil) se liquidó con una llamada a la presunción de inocencia. Ni siquiera quiso Sánchez hacer sangre ante la pregunta sobre la compra de un ático para que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, trabajase. «A eso debe responder la presidenta de la Comunidad de Madrid».
Un anuncio de la chistera, con apunte de su equipo
En un gesto calculado hacia la política local —y tras un oportuno apunte de su equipo de comunicación—, Sánchez ha sacado de la chistera su gran anuncio para las Islas: el envío de una carta a la presidenta del Govern balear para proponer que la base aérea de Son Sant Joan, en Mallorca, albergue el futuro hub de lucha contra incendios en el Mediterráneo oriental.
Sánchez ha cerrado su balance económico sacando pecho por los datos de la EPA antes de despedirse de los periodistas entre guiños. Ante la pregunta obligada de si el año que viene se le volverá a ver en la tradicional cita veraniega de Marivent, no ha dudado en rematar con su incombustible manual de resistencia: «Ése es mi ánimo. Mi ánimo es repetir y continuar en la tarea»
Rumbo a Lanzarote
La visita exprés a Mallorca ha sido la última anotación en la agenda de Pedro Sánchez hasta el Consejo de Ministros del 25 de agosto todos los días están vacíos. Campana y se acabó. Con casos de corrupción a mansalva y sin presupuestos, Pedro Sánchez pone rumbo a Lanzarote para iniciar sus vacaciones, pendiente de los incendios y de lo que surja, matizan desde la Moncloa.
«Queda mucha tarea por hacer», dijo este martes en el balance del curso político. Y no porque piense llevarse material de repaso, sino porque Sánchez está convencido de que hay Sánchez para rato. Y por eso aseguró que va a alargar la legislatura hasta el último minuto, «como siempre» que ha gobernado. Menos cuando en 2019 adelantó las elecciones porque el independentismo le tumbó los Presupuestos. Primer ‘olvido’. O cuando en mayo de 2023 fijó las elecciones en pleno verano después de la debacle socialista en las municipales y autonómicas. Segundo ‘despiste’.
La visita del jefe del Ejecutivo a Baleares coincide el día en que la defensa de su mujer ha dado un giro radical a las puertas del juicio. La ironía del destino ha querido que la isla que recibe al líder socialista sea, precisamente, la tierra natal de Jaime Campaner, el reputado penalista mallorquín que acaba de asumir la delicada papeleta de librar a Begoña Gómez de las garras de un jurado popular.
Antes de verse con el Rey en la Almudaina, el presidente también cumplió con la reunión con la presidenta balear, Marga Prohens. Una cita que volvió a dejar la misma imagen de seriedad que se repite ya por tercer año consecutivo y que demuestra el abismo político entre Baleares y Moncola.
La playa y las vacaciones ya le esperan.