Kevin Kampl en una fotografía compartida en sus redes sociales
De la Bundesliga a sembrar tomates en Mallorca: la desgarradora razón por la que Kevin Kampl dejó el fútbol
El esloveno de 35 años abandonó la élite tras «un año de mierda» y hoy encuentra consuelo cultivando la tierra en la isla junto a su familia
Kevin Kampl ha pasado de la gloria de la Bundesliga a sembrar tomates bajo el sol del Mediterráneo. El exjugador esloveno ha cambiado el balón por la serenidad del campo mallorquín y ahora presume de tener una nueva vida volcado en lo que realmente importa: su familia y la tierra.
El internacional esloveno, de 35 años, colgó las botas a principios de 2026 después de que su padre y su hermano fallecieran en un lapso de siete meses. Ahora vive en una finca en Mallorca, donde él y su familia cultivan una gran variedad de productos. «Tenemos melones, sandías, tomates, cebollas, pimientos y mucho más», relata en sus redes sociales sobre su cosecha, contento de que en estos productos «crecen como locos aquí» y que «el aceite de oliva que hacemos aquí tiene un sabor delicioso».
En una de sus publicaciones más comentadas, se le ve agachado entre sus cultivos, luciendo un sombrero de paja y sosteniendo una bandeja repleta de productos frescos recogidos por él mismo.
Además de las hortalizas cotidianas (tomates, cebollas, pimientos, melones y sandías), la finca cuenta con una destacada extensión de olivos con los que la familia elabora su propio aceite de oliva para consumo propio.
Kampl se ha sincerado sobre el impacto emocional que ha sufrido y cómo el entorno de la isla balear le está ayudando a superarlo. «He tenido un año de mierda, no hay otra palabra para describirlo».
La pesadilla personal comenzó el 27 de octubre de 2025, cuando Kampl hizo público el repentino fallecimiento de su hermano Seki, a los 51 años, quien no solo era su hermano, sino su mejor amigo. Un duro golpe al que se sumó de inmediato el grave empeoramiento de su padre, lo que llevó al centrocampista a rescindir su contrato con el RB Leipzig en enero de 2026 para acompañarlo en sus últimos días.
A pesar del dolor, mira hacia adelante: «La vida tiene que seguir, aunque ha sido muy difícil aceptar todo lo que ha pasado». Kampl ha encontrado consuelo en su nuevo hogar y afirma que «la paz y la tranquilidad que tenemos en Mallorca nos han hecho mucho bien a todos».
Sigue mirando de reojo al RB Leipzig, el club de su vida. Dice que se mantiene al día, que volverá a menudo a Alemania y que «quién sabe lo que puede deparar el futuro». Deja las puertas abiertas, pero hoy su lugar está entre huertas y silencio. Su retiro no era dejar el fútbol, sino aprender a sobrevivir a la pena.