Armengol y Rosario Sánchez en el comité ejecutivo de 2022

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Turismo y política

El aeropuerto de Palma opera por encima de sus posibilidades y el PSOE callado: «Se nota que AENA está en manos de Sánchez»

Eurocontrol alerta de 17 días de agosto con más demanda de llegadas de la que Son Sant Joan puede asumir y el PP exige a la candidata socialista que dé la cara

El aeropuerto de Palma es una ciudad dentro de la ciudad. El trasiego de turistas y maletas, el movimiento incesante de aviones, un aparcamiento descomunal con entradas y salidas a todas horas y una zona comercial que ha ganado metros y protagonismo forman parte de una infraestructura que hace tiempo dejó atrás la escala de un aeropuerto insular. La reciente ampliación de Son Sant Joan, con dimensiones y servicios propios de los grandes aeropuertos de Madrid o Barcelona, confirma que Palma juega en primera división aeroportuaria europea. Y también que por allí pasa una parte considerable de lo que Mallorca es —y soporta— durante el verano.

En agosto, sin embargo, los números adquieren otra dimensión. Eurocontrol ha identificado 17 jornadas entre el 3 y el 30 de agosto en las que la demanda prevista de llegadas supera temporalmente la capacidad máxima declarada del aeropuerto de Palma. En diez de esos días, el desequilibrio se mantiene durante más de dos horas consecutivas; en otros siete, puede prolongarse hasta dos horas.

Palma es el único aeropuerto español que aparece en esa lista. Una anomalía suficientemente llamativa en un país que cuenta con gigantes como Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat y con aeropuertos turísticos sometidos también a una enorme presión estival, desde Málaga hasta Alicante o Ibiza.

No quiere decir que Son Sant Joan esté al borde del colapso. Eurocontrol insiste en ello: sus previsiones no equivalen a una estimación de retrasos ni anticipan que el aeropuerto vaya a dejar de funcionar con normalidad. Lo que dicen es que, durante determinadas franjas, habrá más demanda de llegadas que capacidad disponible para absorberlas. Y cuando el sistema funciona tan ajustado, cualquier complicación —meteorología, una incidencia operativa o problemas arrastrados desde otro aeropuerto europeo— tiene muchas más posibilidades de acabar en regulaciones y retrasos.

Fuera, la lucha política

La fotografía resulta todavía más llamativa vista desde fuera de la terminal. Mallorca lleva tiempo discutiendo sobre el turismo y sus límites. Se habla de poner límeites, de capacidad de carga, de limitar plazas... El Govern de la popular Marga Prohens ha decretado el crecimiento cero de plazas turísticas, ha cerrado la puerta a nuevos alquileres vacacionales en viviendas y presume de haber endurecido la persecución de la oferta ilegal. Pero los aviones siguen llegando, a un aeropuerto que, como todos, está en manos del Ministerio de Óscar Puente. Y ahí es donde el PP ha encontrado una contradicción que quiere que expliquen los socialistas baleares.

Son Sant Joan está gestionado por Aena, participada mayoritariamente por el Estado. El coordinador general del PP balear, Sebastià Sagreras, acusa a los socialistas de guardar un «estruendoso silencio» ante unas cifras de Eurocontrol que, a su juicio, chocan frontalmente con el discurso de contención que se exige para Mallorca.

«Mientras el Govern trabaja para la contención del turismo y pone límites a la capacidad de alojamiento, con un crecimiento cero de plazas, con la prohibición de nuevos pisos turísticos o con más mano dura que nunca contra la oferta ilegal, Aena no solo planifica que lleguen más pasajeros y quiere ampliar los aeropuertos de las islas, sino que ahora leemos que incluso ya opera por encima de los límites de su capacidad en el aeropuerto de Palma», denuncia Sagreras.

El PP dirige ese dilema especialmente contra Rosario Sánchez, la actual secretaria de Estado de Turismo y heredera de Francina Armengol, o al menos, próxima candidata electoral. ¿Cómo levantará un discurso razonable con estos cimientos de sus propios compañeros de partido?

Sagreras le reprocha que se implicara personalmente en la polémica por el cambio de nombre de Son Sant Joan y que ahora no haya hecho lo mismo con la advertencia de Eurocontrol. Dice que Sánchez «salió corriendo a ponerse la medalla del cambio de nombre, pero que se esconde» cuando aparecen los datos sobre capacidad.

«¿Dónde está y qué dice ante ello la candidata de Aena en Baleares, la señora Sánchez?», lanza el dirigente popular.

El PP amplía el requerimiento a la secretaria general del PSIB, Amanda Fernández, y al portavoz parlamentario, Iago Negueruela. Les pide que digan abiertamente qué opinan de la política de Aena y, sobre todo, que reclamen al gestor aeroportuario una estrategia coherente con la contención turística que se está planteando en Baleares.

El problema de agosto tiene además una dimensión europea. La red aérea se moverá por encima de los 36.000 vuelos diarios, con jornadas que superarán los 37.000, entre un 3 % y un 5 % más que el verano pasado. Barcelona será el centro de control español con mayor presión, particularmente los fines de semana, y las sobrecargas también pueden alcanzar los espacios gestionados desde Madrid y Sevilla.

En Palma, curiosamente, Eurocontrol no observa un déficit estructural de capacidad en su centro de control. El cuello de botella aparece en el propio aeropuerto y en determinados momentos de máxima concentración de operaciones. Es decir, Son Sant Joan puede gestionar su tráfico ordinario, pero agosto lleva algunas franjas horarias hasta un nivel en el que la demanda supera lo que el aeropuerto declara poder asumir. Exactamente igual que el PSOE, que no puede asumir la tesis del decrecimiento con estos datos.

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