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La presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo; la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol; y la fiscal general del Estado, Teresa Peramato; participan en un coloquio con motivo del 8M, Día Internacional de las Mujeres, organizado por el Consejo de Estado, a 10 de marzo de 2026, en Madrid (España). El Consejo de Estado ha organizado esta charla-coloquio bajo el título ‘Avances y desafíos en la protección jurídica de los derechos de las mujeres’

Jesús Hellín / Europa Press
10/3/2026

La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, y expresidenta balearJesus Hellin/STUDIO MEDIA 19

El falso ecologismo de la izquierda de Armengol: 10.000 piscinas nuevas en sus dos mandatos

La plataforma Terraferida apunta que el 30% de ellas está en suelo rústico y reclama ahora que se prohíban las nuevas

Dato mata relato, que suele decirse. En este caso, el dato lo proporcionan los ecologistas: 23 piscinas nuevas a la semana desde el 2015 y hasta 2024, época Armengol. Relato: «el Govern de izquierdas es el que más ha protegido el territorio y medioambiente».

En esos diez años se construyeron en Mallorca más de 10.000 piscinas de obra, a una media de 1.166 anuales, según el estudio presentado este lunes por la plataforma ecologista Terraferida. El 70 % se hicieron en suelo urbano y el 30 % restante, en rústico. El recuento abarca prácticamente las dos legislaturas de Francina Armengol, que presidió el Govern entre 2015 y 2023, y alcanza también el primer año completo del actual Ejecutivo del PP.

Terraferida emplea estos números, a menos de un año d elas elecciones, para reclamar que se prohíba definitivamente la construcción de nuevas piscinas privadas en Mallorca. La organización ecologista sólo dejaría fuera de ese veto a las públicas y comunitarias. También reclama que no se autoricen nuevas edificaciones dispersas en suelo rústico y que terrenos actualmente clasificados como urbanizables pasen a ser rústicos para impedir que se pueda construir en ellos.

¿Dónde están esas 10.000 nuevas piscinas?

La distribución de esas más de 10.000 piscinas permite ver por dónde ha crecido el fenómeno. Palma encabeza el listado en términos absolutos, seguida de Marratxí, Calvià, Llucmajor, Santanyí, Manacor, Campos, Felanitx, Alcúdia y Pollença. La presencia de la capital en el primer puesto tiene poco misterio: es, con mucha diferencia, el municipio más poblado de Baleares. De hecho, cuando el cálculo se hace por cada 10.000 habitantes, Palma cae a los últimos puestos.

El primer lugar de esa otra clasificación lo ocupa Ariany. Un municipio pequeño aparece así por delante de las grandes localidades de Mallorca cuando se corrige el dato por población. Terraferida se detiene también en Inca por el motivo contrario. Por número de habitantes debería figurar más arriba, pero ha sumado muchas menos piscinas que otros municipios durante el mismo periodo.

Mateu Vic, representante de la entidad, introduce aquí el factor turístico. Inca, recuerda, «apenas recibe turismo». Y las piscinas nuevas que sí se han construido en el municipio se encuentran mayoritariamente fuera del casco urbano.

El estudio detecta las mayores concentraciones en urbanizaciones y localidades costeras. Terraferida cita expresamente Sa Ràpita, Santa Ponça, Cala Murada, Colònia de Sant Pere y Can Picafort. En Palma la construcción está más repartida, aunque hay zonas donde el número destaca, como Son Vida. El caso más llamativo que aporta la organización está, sin embargo, en Can Domenge. En el residencial situado frente al Velòdrom Illes Balears hay 74 piscinas. La mayoría son particulares y están instaladas en las azoteas de las viviendas.

El alquiler vacacional

Para Terraferida, el turismo explica una parte importante de esta expansión. Vic sostiene que la piscina es uno de los primeros elementos que se incorporan a los chalets porque aumenta su valor turístico y facilita su comercialización entre visitantes o compradores extranjeros. «El negocio de Mallorca es el alquiler turístico», resumió durante la presentación del estudio.

La organización relaciona ese proceso con el encarecimiento del suelo y de la vivienda. Una casa con piscina obtiene mayor rendimiento en determinados mercados, especialmente en el vacacional, y esa expectativa de rentabilidad acaba trasladándose al precio. Terraferida incluye por eso la proliferación de piscinas dentro de un fenómeno que considera inmobiliario y turístico, y no únicamente medioambiental.

La otra cuestión es el agua. Más de 10.000 piscinas nuevas requieren llenado y reposición, además del consumo derivado de su mantenimiento. Terraferida reclama que las existentes permanezcan cubiertas durante los periodos en los que no se utilizan para reducir la evaporación. También propone tarifas progresivas del agua para penalizar los consumos que considere abusivos y topes para las extracciones de pozos situados en suelo rústico.

El paquete de medidas que plantea va bastante más lejos que una moratoria. La organización quiere cerrar la puerta a nuevas piscinas privadas y limitar la construcción de viviendas dispersas. Su propuesta para el suelo rústico es reservarlo a actividades agrarias, naturales y recreativas. En los terrenos que todavía mantienen derechos urbanísticos plantea directamente su reclasificación.

Terraferida sostiene que Menorca lleva «mucha ventaja» a Mallorca en este terreno y pide que se dejen de conceder licencias. Lo hace después de comprobar que durante la década analizada la construcción de piscinas mantuvo un ritmo de más de un millar por año.

Buena parte de ese periodo coincide con los ocho años del Pacte. Armengol llegó al Consolat de Mar en 2015 al frente de un Govern sustentado por las fuerzas de izquierda y salió en 2023. Durante esas dos legislaturas, la protección del territorio y la limitación del crecimiento estuvieron entre los principales argumentos políticos y legislativos del Ejecutivo autonómico. Los números evidencian que no fue así.

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