Ensaimadas para todos los gustos

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Comercios emblemáticos

Forn La Mallorquina: un templo de las ensaimadas en Palma con más de 100 años de historia

Este horno fue uno de los primeros establecimientos levantados tras la modernización de la ciudad a principios del siglo XX, hoy sigue dejando huella

La ensaimada es probablemente el producto gastronómico más reconocido de Mallorca. Y aunque en la isla hay cientos de comercios recomendados para probar este manjar, sin duda uno de los más mágicos es el La Mallorquina, un horno histórico que fue testigo de la modernización de Palma a principios del siglo XX, y mantiene tradición artesana en cada dulce desde entonces.

Situado en Las Avenidas, el Forn La Mallorquina se asienta en una zona clave para entender la Palma contemporánea. Hasta comienzos del siglo XX, la ciudad estaba rodeada por murallas defensivas que durante siglos condicionaron su crecimiento. Su derribo respondió a una necesidad práctica: liberar espacio, mejorar la salubridad y permitir nuevos ejes urbanos.

Un comercio que ha visto crecer Palma

Sobre esos terrenos se trazaron las avenidas actuales que hoy son parte fundamental del atractivo comercial de la capital balear, y se levantaron edificios modernistas como Villa Juana, construido en 1914. El horno abrió sus puertas en 1918 en los bajo de esta edificación, y supone un símbolo de ese municipio que empezaba a reestructurarse por completo en el plano urbano, pero sin perder sus costumbres, sus oficios y su forma de entender la gastronomía.

El establecimiento nació cuando Antònia Vila trasladó hasta aquí su negocio anterior, el desaparecido Forn La Virreina, situado en los bajos del Teatre Principal. Desde entonces, el horno no se ha movido ni ha cambiado de nombre. Algo poco habitual en una ciudad en constante transformación.

El local conserva aún hoy elementos históricos de su origen: grandes ventanales convertidos en mostradores y un interior funcional, presidido por un taulell (mostrador) en forma de L, pensado para el despacho directo, el trato cercano y el día a día del barrio.

La ensaimada, su mayor tesoro

Hablar de La Mallorquina es hablar, inevitablemente, de ensaimadas. En una isla donde este producto es casi un símbolo, este horno se ha ganado con los años una reputación sólida: si hay un sitio en Palma para desgutar una ensaimada auténtica, es este.

Aquí se elaboran siguiendo los métodos tradicionales, respetando fermentaciones, proporciones y tiempos. El resultado es una ensaimada ligera, delicada y reconocible, de los que no necesitan relleno para destacar. Para muchos palmesanos, La Mallorquina sigue siendo el primer sitio al que acudir para comprar un producto tan especial en los hogares mallorquines.

Emblema de la ciudad

Además de ensaimadas, el horno elabora empanadas dulces y saladas y otros básicos de la pastelería tradicional mallorquina como los cocarrois, crespells y rubiols. Su importancia ha sido reconocida oficialmente, ya que en 2018 fue incluido en el Catálogo de Establecimientos Emblemáticos de Palma.

El Forn La Mallorquina no es solo un lugar donde comprar algo dulce, rico y con el sabor clásico como sello de identidad. Es uno de esos espacios que forman parte de la ciudad desde hace décadas y, por supuesto, un templo de una de las mayores joyas de la gastronomía mallorquina, como es la ensaimada.

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