Antònia Sampol, directora del Centro Beato Luis Belda de Palma, adscrito al CEU San Pablo

Antònia Sampol, directora del Centro Beato Luis Belda de Palma, adscrito al CEU San PabloEl Debate

Entrevista Antònia Sampol, directora de la Universidad Beato Luis Belda

Antònia Sampol: «El CEU en Baleares viene a dar respuesta a la falta de profesionales sanitarios» ​

La hematóloga y directora del campus defiende que el 90 % de los alumnos es local, lo que permitirá fijar el talento en las Islas y garantizar el relevo generacional

Antònia Sampol (Palma, 1965) lleva 30 años al pie del cañón en la sanidad balear. La actual jefa del Servicio de Hematología de Son Espases es especialista en enfermedades oncológicas, trasplante de médula ósea y terapia celular. Desde ahora afronta también el reto de dirigir el Centro Universitario CEU de Palma, que arranca este lunes con cuatro grados sanitarios (Medicina, Enfermería, Fisioterapia y Psicología) y más de 200 alumnos matriculados.

Con el 90% de los estudiantes procedentes de Baleares, Sampol explica que uno de los grandes objetivos del proyecto es formar en 'casa' a los profesionales que necesita la sanidad de Baleares y evitar la fuga de talento: «El CEU está para sumar, no para restar».

P.— ¿Cuáles son las principales carencias del sistema sanitario actual?

R.— Es innegable que la tecnología ha supuesto un progreso tremendo en nuestro día a día. Sin embargo, la brecha más importante hoy es la necesidad de rehumanizar la práctica médica. La burocracia digital y la constante informatización en la consulta a menudo nos obligan a estar más pendientes de una pantalla que del propio paciente. Debemos devolver el acompañamiento y la empatía al centro del proceso asistencial.

Por otro lado, urge optimizar recursos mediante herramientas de telemedicina y abordar de frente un problema estructural crítico: el déficit de profesionales sanitarios. La llegada del centro universitario del CEU a Baleares responde precisamente a esta urgencia: busca retener el talento local, evitar que los jóvenes tengan que marcharse fuera a estudiar y consolidar un ecosistema balear de innovación, investigación y conocimiento.

P.— La llegada de una nueva oferta académica a Baleares ha suscitado suscitar recelos. ¿Es el CEU una competencia directa para la universidad pública de Baleares (UIB)?

R.— No lo veo en absoluto en términos de competencia. La UIB lleva 11 años realizando una labor en la formación de médicos. El proyecto de la Universidad Beato Luis Belda viene a sumar y a colaborar hacia un objetivo común: dar solución a las carencias estructurales de la comunidad autónoma y garantizar un número suficiente de profesionales bien cualificados.

Además, existe un elemento diferenciador claro. Gran parte de los alumnos que se forman en la universidad pública provienen de fuera y, al finalizar la carrera, suelen regresar a sus lugares de origen. En cambio, en la matriculación del CEU —que cuenta ya con más de 200 inscritos— el 90% de los estudiantes son de Baleares. Captar y fijar ese talento nativo es vital para garantizar el relevo generacional en nuestras islas.

P.— ¿Qué criterios de acceso se han primado para favorecer precisamente la entrada del alumnado local?

R.— En el Grado de Medicina se han establecido pruebas de acceso específicas en las que se ha tenido en cuenta el hecho de ser residentes en la comunidad autónoma. En el resto de las titulaciones —como Psicología, Fisioterapia o Enfermería—, el procedimiento se ha estructurado mediante entrevistas personales. Sin restar rigor académico ni rebajar en absoluto la exigencia, se valora de forma integral la vocación, la trayectoria de Bachillerato y el perfil del candidato, evitando que la Selectividad sea la única variable determinante.

P.— ¿Qué perfil de estudiante encuentran en esta primera promoción?

R.— Se confirma una clara feminización de las profesiones sanitarias; la presencia de alumnas matriculadas es mayoritaria. En conjunto, responden al perfil de estudiantes comprometidos, con un sólido rendimiento académico de base y un entusiasmo enorme por formar parte de esta primera comunidad académica que constituirá el nuevo centro universitario.

P.— ¿Cómo surge la oportunidad de implicarse en la dirección y marcha del centro, siendo usted una profesional consolidada en la sanidad pública?

R.— Fue un proyecto que me atrajo e ilusionó desde el primer momento. La propuesta me llegó a través del Grupo Juaneda —institución en la que también colaboro desde hace 30 años—, ya que sus centros, junto a otros espacios sanitarios, se están acreditando para acoger las prácticas clínicas de los distintos grados. Tras mantener las primeras reuniones y conocer la visión global de la iniciativa, acepté el reto con un compromiso absoluto.

P.— ¿En qué fase de acondicionamiento e infraestructuras se encuentran de cara al inicio del próximo curso este lunes?

R.— La primera fase de reforma de la antigua posesión de Son Serra ya está lista con sus aulas plenamente acondicionadas. Los laboratorios, situados en el histórico edificio Riskal, se remató la instalación de su equipamiento, con la previsión de estar operativos a mediados de agosto para arrancar el curso con total normalidad este lunes 7 de septiembre.

P.— ¿Cómo se articulará la oferta académica inicial y de qué manera se impregnará de la realidad sanitaria local?

R.— Arrancamos con cuatro grados (Medicina, Enfermería, Fisioterapia y Psicología) y el próximo año incorporaremos los dos restantes (Odontología y Farmecia), una dosificación idónea por disponibilidad de espacio y trámites administrativos. El sello distintivo será una docencia impartida mayoritariamente por profesionales en activo que conocen de primera mano la realidad asistencial de nuestras islas.

Contamos con nombres de referencia como el doctor Juan Buades, jefe de servicio en el Hospital Son Llàtzer, al frente del Grado de Medicina, y Victoria Ramis, del Hospital de Inca, en la dirección de Enfermería. Esta confluencia de miradas de distintos centros públicos y privados enriquecerá enormemente el aprendizaje eminentemente práctico del alumno, bajo el rigor y los estándares de excelencia de la Universidad CEU San Pablo.

P.— Se ha debatido en el ámbito insular sobre si el sistema de prácticas clínicas saturará la red asistencial existente. ¿Existe margen real de convivencia?

R.— Rotundamente sí. El centro dispondrá desde el primer día de 22 laboratorios avanzados y aulas de simulación de alta tecnología. Además, para las prácticas asistenciales contamos con el Grupo Juaneda, acuerdos con el Real Club Deportivo Mallorca e integraciones en tres centros de Atención Primaria del servicio público de salud.

Pero sostener que no hay espacio no es razonable. En un centro de la magnitud de Son Espases, donde yo trabajo, hay capacidad de sobra para acoger a nuevos estudiantes sin perjudicar a nadie. En mi propia área, en Hematología, la presencia actual de alumnos en prácticas es muy reducida.

Se hizo un estudio por parte del Ministerio de Sanidad en 2023 donde se ve que hasta 2035, como mínimo, va a haber una carencia muy importante de profesionales sanitarios.

Muchas generaciones se están jubilando ya y se jubilarán en los próximos años. La edad de jubilación para los médicos se nos está retrasando cada vez más porque estamos dejando muchas plazas que no se están cubriendo.

Tal vez, en este periodo de tiempo, en el que todos los profesionales que se vayan formando indudablemente encontrarán trabajo. Creo que desde el CEU trabajamos con esa proyección profesional, con esa proyección ya no solo académica, sino de futuro.

Creo que cabe, por supuesto, el CEU y todas las opciones que vengan a sumar para que esta carencia se pueda suplir.

P.— ¿Qué responde a quienes cuestionan el desembarco del CEU como negocio?

R.— Conviene recordar que el CEU es una fundación sin ánimo de lucro con más de medio siglo de trayectoria en la excelencia académica. Su pilar fundamental es una visión humanista orientada a formar no solo excelentes técnicos, sino personas integrales.

Obligar a un joven de 18 años a abandonar su hogar por falta de plazas supone un desgaste emocional y económico enorme para las familias insulares. Poder formarse con calidad sin salir de Baleares es un avance social de primer orden.

P.— ¿Qué proyección a largo plazo contempla el proyecto en materia de posgrados e investigación?

R.— La formación continuada y la investigación son pilares indispensables. Potenciaremos sinergias con el campus central del CEU en Madrid y con polos de innovación locales como el ParcBit. Baleares necesita diversificar su modelo productivo, históricamente centrado en el sector servicios, generando una verdadera industria basada en la economía del conocimiento y la ciencia sanitaria.

P.— ¿Cómo se dará respuesta a las necesidades de residencia y qué política lingüística regirá en la enseñanza?

R.— Se está proyectando una residencia estudiantil cerca de Son Moix para facilitar el alojamiento del alumnado procedente de Menorca, Ibiza y Formentera. En cuanto al idioma, la lengua oficial de impartición será el castellano, conviviendo con la realidad bilingüe de nuestras islas y con la paulatina implantación de asignaturas en inglés en el Grado de Medicina a partir del segundo curso.

P.— Para concluir, más allá de la exigencia académica, ¿qué modelo de vida universitaria persiguen implantar en el campus?

R.— Apostamos decididamente por el concepto de Campus Life: crear una auténtica comunidad donde los alumnos impulsen clubes culturales, actividades deportivas y proyectos colectivos. La formación de un profesional sanitario de excelencia requiere rigor científico, pero también empatía, trabajo en equipo y una madurez humana profunda. Esa será la verdadera huella del CEU en Baleares.

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