La lancha intervenida por la Policía y Guardia Civil
Inmigración ilegal
Tres patrones argelinos roban una lancha de 250 CV en Ibiza, vuelven a África y regresan con 22 inmigrantes
Uno de los detenidos se lanzó al mar frente a Formentera para intentar escapar; ya había sido arrestado en abril como patrón de otra patera
Es el colmo del universo de las pateras —si es que a esto se le puede denominar así—. Roban una lancha de recreo con un motor de 250 caballos en Ibiza, cruzan con ella hasta el norte de África, recogen allí a 22 inmigrantes y ponen de nuevo rumbo a las Pitiusas. Esta vez, al menos una parte esencial de la logística no salió de Argelia: la fueron a buscar a Talamanca, Ibiza. La Guardia Civil interceptó la embarcación cuando se aproximaba a Formentera y la historia todavía guardaba otro giro. Uno de los presuntos patrones, que ya había sido detenido en abril por ejercer supuestamente la misma función en otra travesía, se arrojó al mar al verse cerca de la costa para intentar escapar.
No llegó muy lejos. Horas después fue localizado en Formentera y detenido por la Guardia Civil. En un primer momento se le atribuyó un delito de resistencia a la autoridad. Las pesquisas posteriores de la Guardia Civil y la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional permitieron identificarlo también como el presunto patrón principal de la lancha.
La operación se saldó finalmente con tres detenidos. Los investigadores sostienen que los otros dos hombres también se habrían turnado a los mandos de la embarcación durante la travesía. Dos de los tres han ingresado en prisión provisional por orden judicial.
Peligro en alta mar
La lancha había sido detectada por la Guardia Civil antes de alcanzar la costa de Formentera. A bordo viajaban 22 inmigrantes en situación irregular y fue necesario solicitar apoyo de Salvamento Marítimo para completar el rescate.
Pero la procedencia de la embarcación acabó convirtiéndose en uno de los elementos más singulares del caso. Al comprobar sus datos, los investigadores descubrieron que no había partido originalmente del norte de África. La lancha había sido robada días antes en Talamanca, en Ibiza.
Se trataba, además, de una embarcación de recreo equipada con un motor de 250 CV, muy lejos de las precarias barcas con las que durante años se ha identificado la llegada de pateras. La potencia permite recortar considerablemente el tiempo de navegación entre Argelia y las Pitiusas y, sobre todo, hacer el recorrido en los dos sentidos.
En este caso, según se desprende de la investigación, el viaje habría comenzado en las propias islas: la lancha fue robada en Ibiza y utilizada después para realizar la ruta hasta el norte de África y regresar cargada de inmigrantes. Un trayecto de ida y vuelta con una embarcación robada en el mismo territorio al que posteriormente se pretendía introducir a los pasajeros.
El uso de estas lanchas rápidas no evita los riesgos. La velocidad, unida al exceso de ocupantes, aumenta el peligro durante una travesía en mar abierto. A cambio, quienes organizan los viajes consiguen reducir las horas en el mar y disponer de embarcaciones capaces de regresar a la costa africana para ser utilizadas de nuevo.
Reincidente
El hombre que se lanzó al agua conocía bien, presuntamente, este tipo de viajes. En abril había sido detenido en otra operación conjunta de la Policía Nacional y la Guardia Civil acusado también de ejercer como patrón. Los investigadores creen que esa circunstancia explica su intento de alcanzar la costa a nado y desaparecer antes de que los agentes pudieran relacionarlo con la embarcación.
Los tres hombres han pasado a disposición judicial acusados de delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, favorecimiento de la inmigración ilegal y robo de uso de embarcación. Al presunto patrón principal se le imputa además resistencia a la autoridad. Dos de ellos han ingresado en prisión provisional.