Taltavull, menorquín de nacimiento, obispo de Mallorca

El obispo de Mallorca, monseñor Sebastià Taltavull.

El conseller de Turismo de Baleares arremete contra el obispo de Mallorca por sus críticas al modelo turístico

Jaume Bauzà reprocha a Sebastià Taltavull la actividad turística del Santuario de Lluc y le acusa de hipocresía

El conseller de Turismo del Govern balear, Jaume Bauzà, ha arremetido contra el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, después de que el prelado recuperara las críticas al modelo turístico de las Islas recogidas en una carta pastoral publicada hace 36 años. Bauzà ha cuestionado la coherencia de la Iglesia por denunciar los excesos del turismo mientras obtiene ingresos de esta misma actividad y ha puesto como ejemplo las 268 plazas de alojamiento que se comercializan en el Santuario de Lluc, sobre las que, según ha señalado en un mensaje publicado en X, existe un expediente por presuntas irregularidades.

La polémica tiene su origen en un reportaje publicado este domingo por Ara Balears en el que Taltavull recuerda la carta pastoral que los obispos de Mallorca, Menorca e Ibiza firmaron en abril de 1990 bajo el título Ecología y turismo en nuestras islas. Pautas para una actuación cristiana. El documento, en cuya elaboración participó el actual obispo de Mallorca cuando era vicario general de Menorca, advertía de las consecuencias medioambientales y sociales del crecimiento turístico descontrolado.

Los prelados denunciaban entonces la fiebre constructora, la degradación del paisaje, la pérdida de identidad cultural y los desequilibrios en el reparto de los beneficios del turismo. También criticaban el afán de lucro inmediato y la falta de planificación urbanística, aunque reconocían que el turismo era la principal fuente de ingresos de las islas y defendían la necesidad de preservar y mejorar esta actividad económica.

Taltavull considera que aquellas advertencias siguen plenamente vigentes. «Hoy, 36 años después, estremece constatar su vigencia», asegura en el reportaje, en el que también se refiere las consecuencias sociales del actual modelo económico, especialmente las dificultades de muchos trabajadores para acceder a una vivienda: «El sistema capitalista debe regularse para que las personas no sufran tanto».

Las 268 plazas del Santuario de Lluc

Las declaraciones del obispo han provocado una dura respuesta por parte del conseller de Turismo, que ha utilizado su cuenta de X para cuestionar la posición del prelado. Bauzà ha comenzado su mensaje citando una conocida canción de Lluís Llach: «No era això, companys, no era això» (No era esto, compañeros, no era esto). «El obispo Taltavull ha descubierto los inconvenientes del turismo», ha ironizado el conseller, que ha añadido: «Le molestan los turistas que suben a Lluc a pesar de que no hace tanto el mismo santuario los invitaba con un entusiasta Ciclista, Lluc es tu casa». «La hospitalidad, a veces, tiene una curiosa geometría variable», ha añadido.

Bauzà también ha mencionado los cruceros, recordando que una parte importante de sus pasajeros aprovecha su escala en Palma para visitar la Catedral. Sin embargo, el reproche más contundente del responsable autonómico de Turismo se ha centrado en la actividad económica del Santuario de Lluc: «Mientras predica contra la codicia turística, convendría recordar las 268 plazas comercializadas en el Santuario de Lluc, objeto de un expediente por presuntas irregularidades. Quizá la codicia es más fácil de reconocer cuando se contempla desde el campanario de otro».

El conseller ha cuestionado también el protagonismo del actual obispo en la elaboración de la carta pastoral de 1990. Bauzà recuerda que entonces Taltavull era vicario general de Menorca y no obispo, y que el documento fue firmado por los responsables de las tres diócesis baleares. «Tal vez participó en la elaboración de aquella carta pastoral», ha puntualizado Bauzà, «pero la firmaron los obispos de entonces. La modestia también es una virtud cristiana, especialmente cuando se trata de repartir méritos retrospectivamente».

Bauzà ha concluido su mensaje asegurando que nadie discute el derecho de la Iglesia a advertir sobre los excesos del turismo, aunque considera que debería aplicar los mismos criterios a sus propias actividades económicas. «Sería igualmente edificante que aplicase la misma exigencia moral a las actividades que le reportan ingresos», ha afirmado el conseller, que ha concluido su crítica con una última frase: «Al fin y al cabo, ni las bulas papales conceden indulgencia plenaria a la hipocresía».

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