Ilustración sobre la denuncia de una clienta de un bazar en Palma

Ilustración sobre la denuncia de una clienta de un bazar en Palma

Una clienta se niega a hablar en español en un bazar en Mallorca y abronca a la dependienta: «Deberías entenderme»

La mujer, catalanohablante, se enfrentó a la trabajadora porque le pidió dos veces que cambiara de lengua para entenderla

Una clienta de Palma ha denunciado públicamente que las trabajadoras de un bazar no la atendieron en catalán y le pidieron «dos veces» que le hablaran en español. La denunciante se negó a cambiar de lengua y se fue de la tienda sin hacer la compra después de preguntar a una de las trabajadoras cuánto tiempo llevaba viviendo en Mallorca y reprocharle su falta de entendimiento: «Deberías entenderme».

Los hechos ocurrieron el pasado sábado 31 de octubre, alrededor de las 12.00 horas, en una tienda KKVI de la calle Gabriel Alzamora de Palma, cuando la clienta se dirigió a una empleada para pedir información sobre unos artículos que no encontraba, y la trabajadora le pidió que le hablara en castellano porque no la entendía.

El relato de la afectada, recogido por el diario dBalears, explica que la mujer se negó a cambiar de lengua, aunque la empleada le pidió dos veces que le hablara en español para entenderla.

Los 'mandamientos' de la OCB

Este comportamiento de no cambiar de lengua bajo ninguna circunstancia, ni tan siquiera cuando la otra persona no comprende el idioma, responde de forma directa a las consignas alentadas por organizaciones catalanistas como la Obra Cultural Balear (OCB) o la Plataforma per la Llengua. Estas entidades han animado recientemente a mantener el catalán en todo tipo de comercios y establecimientos para «vivir plenamente en catalán». En unas jornadas recientes, la Plataforma per la Llengua exigió a las instituciones que legislen para aprobar una normativa de consumo «que refleje la oficialidad de la lengua catalana en Mallorca».

«¿Qué no me entiendes? ¿Hace poco que estás aquí?», le respondió la denunciante, recriminando a la empleada que no la atendiera en catalán. La trabajadora cogió el auricular que llevaba encima y pidió a una compañera catalanohablante que acudiera a la caja para atenderla en la lengua autóctona: «hay una clienta que habla mallorquín y tú lo hablas», le dijo. Luego le recriminó a la clienta que le hubiera pedido dos veces que le hablara en español y no quisiera hacerlo para comunicarse con ella: «Al fin y al cabo, esto es un bazar chino», le espetó.

La clienta respondió que el tipo de establecimiento no tenía nada que ver con la exigencia de cambiar de lengua y se mantuvo en que no tenía por qué dejar de hablar catalán «si la estaban entendiendo».

El enfrentamiento continuó con la intervención de una compañera de trabajo y otra clienta, que, según la denuncia, también recriminaron a la mujer que hablara en catalán. «¿Dónde te piensas que estás? ¡Tienes que hablar en español!», cuenta que le dijeron.

«Estoy en Mallorca y hablaré mallorquín»

«Estoy en Mallorca y hablaré mallorquín», respondió la afectada. En ese momento, la dependienta se dirigió a su compañera Xisca y le pidió que no atendiera a la clienta porque quería que le hablara en mallorquín.

«Yo no he dicho que me hables en mallorquín. Solo te he preguntado si hacía poco que estabas aquí porque, si no, deberías entenderme», reprochó a la trabajadora, una vez que ya tenía una interlocutora que podía atenderla en catalán, como ella quería.

Según la denunciante, finalmente todo el mundo en la tienda se negó a atenderla y abandonó el establecimiento sin hacer las compras que tenía previstas y cursó la denuncia pública en el citado medio local, aunque no consta que pusiera una queja formal.

Estos episodios, cada vez más comunes, se ven alentados por las directrices de la OCB de no cambiar de lengua. La estrategia se completa con iniciativas como la del pasado 28 de octubre, cuando la Trobada de Municipis de Mallorca Actius pel Català (Encuentro de Municipios de Mallorca activos por el Catalán) denunció la «marginal presencia» del idioma en los establecimientos de las islas. Durante el acto se valoró la colaboración de medios como dBalears a la hora de dar visibilidad a estas denuncias y propiciar que la Administración abra expedientes de oficio que, de otro modo, no se habrían tramitado.

Posteriormente, la Plataforma per la Llengua recopila estas denuncias públicas clasificándolas como «agresiones lingüísticas», y las utiliza como argumento para reforzar su tesis de que los catalanohablantes no pueden vivir «plenamente en catalán».

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